Cultura
Ver día anteriorDomingo 15 de marzo de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Mi intención no era describir el deseo como imagen: Lorenzo León

Fragmente aborda el erotismo como complejidad de lo íntimo
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de marzo de 2009, p. 6

El erotismo y el sexo son sólo un pretexto para el escritor Lorenzo León Diez (DF, 1953). Lo que realmente le interesa es lograr desentrañar cuán complejo puede llegar a ser el mundo de la intimidad femenina.

Así lo hace constar en su más reciente libro, Fragmente. Diario de un adicto al sexo, publicado por Ediciones Eón, en su colección Días de vino y rosas, que acaba de aparecer en librerías.

Según explica en entrevista el también fundador y director del periódico Ciclo literario, ésta es su novela más elaborada, cuyo proceso de escritura le ha resultado más complejo. Tardó en confeccionarla cerca de 10 años.

En ella aborda la vida de un erotómano y alcohólico que en su afán por saciar su sed de sexo termina por colmar de vacío su existencia, aunque, al mismo tiempo, resulta una especie de redentor de sus conquistas, al permitirles expresarse y desprenderse de sus tristezas, insatisfacciones o frustraciones.

Cuenta Lorenzo León que el proyecto original constaba de dos novelas, pero conforme avanzó en su escritura decidió fundirlas y suprimir varios pasajes. Ello respondió a su interés por hacer de ésta una historia que se leyera de manera sencilla, no obstante la complejidad de la trama y los personajes.

Cada libro es una aventura; he escrito ficción, cuentos, terror; esta novela ha sido un denso proceso de escritura y rescritura. Mi objetivo con esta historia fue no detenerme en lo carnal, la descripción del deseo o lo genital, sino usarlos como pretexto para lograr una novela de la intimidad, indica.

Mi interés fue llegar a la intimidad de los personajes, sobre todo de los femeninos. Por supuesto, lo íntimo es aliado de lo erótico. Pero el fondo es que el erotismo no es sólo imagen o descripcion de la genitalidad, sino la complejidad de lo íntimo, de la intimidad. Por eso no lo considero un libro erótico.

Precisa el también autor de Miedo genital y A través de la ventana que el erotismo es una temática que ha abordado desde hace largo tiempo; incluso destaca que no tiene temor de hacerlo de manera literal y hasta a veces grotesca.

Sin embargo, aclara que en el caso de Fragmente. Diario de un adicto al sexo su interés se orientó más hacia los aspectos emocionales y sicológicos en un entretejido realista.

Destaca que las conductas, obsesiones y vicios del personaje principal de la novela, Barry, no están fundados sino en el vacío de su existencia: Es un personaje que busca realizar a toda costa sus fantasías sexuales y dedica todo su tiempo a ello. Eso lo convierte en un ser vacío, sin asideros, patético en muchos momentos. El sexo y el alcohol en realidad sólo son elementos con los que busca dar cierto valor a su vida.

Más que como perverso, Lorenzo León Diez ubica a su personaje como libertino: La diferencia entre un perverso y un libertino es que el primero imagina la realización del deseo, y el libertino ejerce la realización del deseo.

Para terminar, el autor recalca su convicción de que el erotismo y la seducción, lo mismo que el sexo, son aspectos muy sutiles de la naturaleza humana, de allí que haya procurado abordarlos así en su novela.

Es muy interesante plantear que lo erótico es sutil, rubrica.

Lo erótico es una velación, lo que podemos adivinar. No es lo evidente, sino la sugerencia, la insinuación.