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Lourdes Almeida expone hasta el 2 de abril en el Centro Médico Nacional Siglo XXI

Sístole y diástole, registro de los quebrantos y males del corazón

Sus imágenes conmueven a quienes transitan por el hospital y conviven a diario con el dolor

Incorpora en su obra órganos reales y de acrílico para realizar metáforas de las emociones

Foto
La muestra incluye 34 imágenes y una instalación, divididas en las series Males del corazón, Reminiscencias, Caja mágica y Trapitos al solFoto cortesía de la artista
Fabiola Palapa Quijas
 
Periódico La Jornada
Lunes 16 de marzo de 2009, p. a11

Sístole y diástole: reabsorción del universo es la exposición de la fotógrafa mexicana Lourdes Almeida sobre el corazón y las emociones, que se exhibe hasta el 2 de abril en el vestíbulo del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Para la artista, el corazón simboliza con claridad el centro sentimental y emocional; el centro del hombre, su interior y vida afectiva. El hombre pone el cerebro en el corazón, sede de la inteligencia y la sabiduría. El corazón es al hombre interior lo que el cuerpo es al hombre exterior.

Desde hace varios años, la representación del corazón, así como los ángeles, han estado presenten en la obra de Almeida. Luego de que en 2005 su vida cambió de manera drástica, decidió trabajar con el corazón físicamente.

“Decidí expresar en mi trabajo de fotógrafa las emociones que sentía en ese momento; de ese impulso surgió el proyecto Males del corazón, que sirvió de catarsis a mis males”, explicó la artista.

Los males del corazón están plasmados en la instalación Trapitos al sol, que muestra los sentimientos que a diario experimenta un corazón vulnerado, herido, con rencor, quebrantado y enamorado.

Males del corazón ilustra las diferentes emociones que experimentan los humanos. Las fotografías me sirvieron de catarsis y ahora producen nuevas sensaciones en la gente que transita a diario por el Centro Médico Nacional Siglo XXI, al estar muy sensible por tener un familiar hospitalizado o porque padece alguna enfermedad.”

Los que se fueron con la guerra

Explicó que las personas que se encuentran en un hospital son muy sensibles al dolor y se han conmovido con las imágenes de la exposición.

Ha sido una experiencia interesante exhibir en el Centro Médico, porque los artistas nos hacemos la ilusión de tener un diálogo con el público acerca de la obra, pero no siempre se da, y en este caso se logró y la gente incluso lloró al ver las imágenes, señaló Almeida.

Después de trabajar las imágenes con un corazón de cerdo, la artista exploró nuevas emociones relacionadas con los recuerdos y se fue a vivir a Bélgica en 2006, donde recorrió muchos bosques que sirvieron de campo de batalla en la Primera Guerra Mundial; así surgió la serie Reminiscencias, que también se incluye en la exposición.

“Al ver en los bosques de Bélgica y Francia los grandes hoyos producto de las bombas que cayeron y causaron miles de muertos, decidí trabajar con un corazón de acrílico que ponía en distintos sitios y lo retrataba.

Las imágenes son alusivas a esos lugares que descubrí y que representan la vida de aquellas personas; son los corazones de quienes se quedaron en la guerra.

Posteriormente regresó a México para trabajar sobre el 40 aniversario del movimiento estudiantil de 1968 y realizó fotografías de diversos motivos en Tlatelolco.

“Son imágenes de gente que barre las calles, pero incorporé el corazón para referirme al amor hacia esas personas que ya no están. Imágenes como He levantando corazones de polvo dan la impresión de que se barrieron los cuerpos, porque se quiso borrar de la historia lo que ocurrió en 1968.”

La artista continuó la exploración del tema de las emociones, pero ahora con un corazón vivo, así que pidió autorización para realizar fotografías de una operación a corazón abierto y crear la serie Caja mágica.

Dicen que las emociones están en el cerebro y el estómago, pero el corazón es una idea que no pueden quitar y creemos más en él, comentó Almeida.

Con una trayectoria de más de 30 años, la fotógrafa aseguró que el corazón siempre ha sido una obsesión, pero es la primera ocasión que trabaja a partir de las emociones. Adelantó que le gustaría explorar más sobre la salud y conocer cómo son los corazones de las personas.

Sístole y diástole: reabsorción del universo está integrada por 34 fotografías y una instalación que la artista dividió en las series: Males del corazón, Reminiscencias, Caja mágica y Trapitos al sol.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 2 de abril en el vestíbulo principal del Centro Médico Nacional Siglo XXI (avenida Cuauhtémoc 330, colonia Doctores). Posteriormente se exhibirá en la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco, del 7 al 28 de mayo.

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