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La lluvia dificulta labores de rescate; sacan de los escombros a más de 100 personas

Más de 150 muertos y 70 mil damnificados deja sismo en Italia

Berlusconi declara el estado de emergencia y viaja a L’Aquila, la ciudad más afectada

La Defensa Civil niega que se hayan ignorado advertencias de expertos sobre un terremoto

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Rescatistas buscan entre los escombros a sobrevivientes del terremoto en la ciudad italiana L’AquilaFoto Reuters
Afp, Reuters, Dpa y The Independent
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de abril de 2009, p. 28

L’Aquila, Italia, 6 de abril. Más de 150 personas murieron, mil 500 resultaron heridas y unos 70 mil se quedaron sin hogar hoy en uno de los peores terremotos que han sacudido a Italia en los últimos diez años y que destruyó casas, edificios y monumentos de la región de Abruzos, conformada por 26 pueblos, al este de Roma.

La cifra de más de 150 muertos, que aún es provisional, fue proporcionada al cierre de esta edición por los hospitales de L’Aquila (El Águila) la capital regional de Abruzos, una ciudad medieval fundada en el siglo XIII cuya población es de unos 83 mil habitantes y que resultó la más afectada. Es el peor terremoto en Italia desde 1997.

Entre los muertos se cuentan varios niños, mientras muchas personas se encuentran aún bajo los escombros. Los equipos de rescate pudieron sacar con vida a más de 100 personas, pero su labor se ha dificultado debido a las lluvias. Según fuentes de prensa, hay poco más de 70 mil damnificados.

Berlusconi viajó a L’Aquila, donde las autoridades instalaron tiendas de campaña para alojar a unos 20 mil damnificados, mientras otros serán instalados en hoteles de la costa.

Es una tragedia sin precedente en los años recientes, afirmó Berlusconi, quien anuló un viaje oficial a Rusia y decretó el estado de emergencia en la región.

No se requiere ayuda económica

En rueda de prensa, Berlusconi aseguró que Italia no necesita por el momento ayuda económica ni de personal, pues 50 mil elementos de los equipos de emergencia trabajan en las tareas de búsqueda y socorro de sobrevivientes.

El primer ministro anunció por la noche, tras una reunión extraordinaria del consejo de ministros, el desbloqueo de 30 millones de euros de urgencia.

Los hospitales y médicos de toda Italia ofrecieron su ayuda y en Roma se abrió un centro para donar sangre.

El sismo de 5.8 grados en la escala de Richter, según las autoridades italianas, y de 6.3 grados según el Servicio Geológico de Estados Unidos, sorprendió a los habitantes a las 3:32 horas (local).

Unas 200 réplicas de poca intensidad siguieron al terremoto, informó Franco Barberi, responsable de la Comisión de Riesgos Naturales italiana, quien no descartó un nuevo sismo de gran intensidad.

Habitantes de Roma, ciudad que raramente registra actividad sísmica, se despertaron con el temblor. El movimiento telúrico también pudo sentirse en ciudades como Nápoles y Salermo.

Semanas antes del desastre, el científico italiano Gioacchino Giuliani pronosticó un sismo de gran magnitud alrededor de L’Alquila, con base en concentraciones de gas en áreas sísmicas activas. Pero fue obligado a retirar sus investigaciones de Internet y denunciado por causar alarma.

El jefe de la Defensa Civil italiana, Guido Bertolaso, negó que se hayan ignorado las advertencias de los expertos. Pese a los reiterados sismos menores de los últimos días no era posible prever cuándo iba suceder el más fuerte, afirmó.

Se calcula que entre tres mil y 10 mil edificios resultaron dañados en L’Aquila, lo que hace que esta ciudad medieval quede inhabitable por algún tiempo, según las autoridades.

No forma parte de nuestra cultura construir de acuerdo con lo requerido en zonas sísmicas, criticó el jefe del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, Enzo Boschi. Por eso se derrumbaron casas que no estaban construidas como para soportar un sismo como este. Todo pese a que el instituto publicó un mapa detallado sobre los peligros de terremotos, indicó.

El Ministerio de Bienes Culturales envió un equipo de expertos para establecer los daños en iglesias y monumentos, que en algunos casos quedaron parcialmente destruidos, como el castillo del siglo XVI que domina L’Aquila.

El papa Benedicto XVI manifestó su dolor por las víctimas y en particular por los niños.

Desde Turquía el presidente estadunidense, Barack Obama, envió el pésame, al igual que su par francés, Nicolas Sarkozy; lo mismo hicieron el gobernante ruso Dimitri Medvediev y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Los expertos creen que el centro de Italia sufre aproximadamente cada diez años un terremoto de 6 grados o más. La causa es la presión de las placas del continente africano sobre el europeo, según el director de Riesgo de Sismos y Advertencia Temprana del centro geológico alemán GFZ de Potsdam, Jochen Zschau.

El peor sismo de la historia en la región ocurrió en 1915, según Zschau. Llegó a 7.5 grados y provocó 29 mil muertos.

Solidaridad de México

En tanto, el gobierno de México, por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores, expresó su solidaridad tanto con el pueblo como con el gobierno de Italia por el terremoto.

En el mismo sentido el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, expresó su preocupación por las víctimas y agradeció al gobierno y pueblo italianos el apoyo que brindaron tras los sismos de septiembre de 1985.

El Arzobispado de México emitió un exhorto a la población para que aquellos que tengan la posibilidad se solidaricen económicamente con los damnificados.