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La presidenta Cristina Fernández y líderes políticos repudian la valla discriminatoria

Vecinos de Buenos Aires derriban muro en construcción que separaba a ricos de pobres

Denuncian que grupo de choque municipal destruye casuchas y saca con golpizas a indigentes

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Oficiales de la policia vigilan el sector en donde el jefe de la demarcación pretendía levantar el muro para separar a los pobres de los ricosFoto Ap
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 10 de abril de 2009, p. 20

Buenos Aires, 9 de abril. Indignados vecinos del Barrios Villa Jardín en el municipio de San Fernando, en el noroeste de esta capital, derribaron un muro, que se estaba construyendo por la insólita decisión de la vecina municipalidad de San Isidro, para separar ambos distritos y la justicia también ordenó frenar la construcción; mientras arrecian las denuncias de diversos organismos por la discriminación contra un sector de la población que el muro simboliza.

Decenas de niños de los barrios más humildes contemplaron la imagen de aquel muro que pretendía separarlos de las zonas donde habitan sectores de clase alta, mientras que la indignación de los discriminados crecía con las horas en el marco de una campaña ultraderechista, alimentada por diversos medios de comunicación, por el tema de la inseguridad.

El muro de hormigón de tres metros de largo y de cuatro de altura cubierto con una reja metálica, que debía alcanzar 800 metros de extensión, provocó severas críticas, entre ellas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del gobernador y el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli y Carlos Stornelli, respectivamente.

El vicepresidente segundo del Episcopado, José María Arancedo, advirtió que se trataba de "un gesto muy malo. Nos falta dar un paso superador que nos permita lograr la amistad social, el encuentro. Por este motivo, lamento mucho la construcción del muro", dijo después de un sugestivo silencio de la Iglesia.

Construido para delimitar la localidad de La Horqueta, en San Isidro donde viven los más ricos, del barrio humilde de Villa Jardín en San Fernando, el muro causó una verdadera rebelión entre los más pobres, la mayoría de los cuales son trabajadores.

Como era previsible, el muro comenzó a ser derribado con picos, martillos y palas y continuó esta mañana, donde ya cayeron los pilotes de cemento, se arrancaron los postes de acero y los alambrados, mientras el intendente de San Isidro, Gustavo Posse de la Unión Cívica Radical ratificaba su decisión, acompañado por grupos de vecinos de casas y mansiones de ese barrio.

Muchos de esos sectores hicieron su dinero en base a corrupción, estafas, robos y explotando trabajadores en sus empresas, o dejando miles de desempleados sin importarles nada. Ahora ellos son los buenos y decentes y nosotros los malos y feos, dijo uno de los vecinos afectados de San Fernando.

El juez Fernando Ribeiro Cardadeiro de San Isidro ordenó frenar la construcción después que el intendente de San Fernando, Osvaldo Amieiro, presentó una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) donde se fundamenta que el muro intenta separar a los vecinos del barrio residencial y rico de La Horqueta de los humildes de Villa Jardín.

Aunque hubo una audiencia de conciliación, San Isidro ratificó su postura. El ministro de Justicia de la nación, Aníbal Fernández, había reclamado hoy un pronunciamiento de la Iglesia sobre el tema y especialmente se refirió a la ausencia en este conflicto del obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, a quien cuestionó por no haber actuado ante esta dolorosa situación.

El muro intenta impedir además que los habitantes de Villa Jardín crucen por cuatro calles del exclusivo barrio vecino de La Horqueta, donde 33 propietarios habían reclamado que se levantara un paredón con rejas para que no puedan entrar ladrones:

El ministro de Seguridad bonaerense dijo que levantar el muro es una locura y una incitación a la violencia y advirtió que detrás están posicionamientos electorales de algunos

En tanto hay otro tema también que ha producido un fuerte impacto social aquí, ante las denuncias de la existencia de los hombres de negro un grupo de choque, cuyos integrantes se visten de negro, enviado por la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y que destruyen las casillas de los más pobres y sacan a golpes a los indigentes que duermen en las plazas. Hay por los menos cinco causas penales presentadas contra la intendencia de Buenos Aires, a cargo del empresario Mauricio Macri de la derechista Propuesta Republicana.

Macri incluso ha llamado a ex figuras de la pasada dictadura militar para que lo asesoren en la formación de una policía propia para la ciudad.

Esto recuerda las denuncias de sacerdotes en los años 80 cuando los militares de la dictadura habían montado en las Villas de emergencia (ciudades perdidas) grupos parapoliciales que utilizaban la violencia para desalojar a sus habitantes pobres. Los militares levantaron muros para encubrir algunas de esas Villas, que afeaban la ciudad,

Ahora en las noches llegan a los lugares más solos, donde algunos buscan refugio ante la falta de vivienda, en este caso con camionetas cuatro por cuatro de la nueva Unidad de Control del Espacio Público, creada por la intendencia de Macri y conformada por los hombres de negros. Hay fuertes testimonios sobre su actuación, como acaba de denunciar el semanario Miradas del Sur en estos días.