Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 12 de abril de 2009 Num: 736

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

De la Edad de Oro a las utopías modernas
MANUEL DURÁN

Sentir lo que otros sienten
ULRIKE PRINZ entrevista con CRISTINA PERI ROSSI

El Museo de Antropología e Historia a revisión
DULCE Ma. LÓPEZ

El tercero
JAVIER SICILIA

Joaquín y Ramón Xirau, hombres en tiempos oscuros
ADRIANA DEL MORAL

Ramón Xirau, ¿poeta o filósofo?
RAÚL OLVERA MIJARES

Ian McEwan: la suma de nuestras emociones
JORGE GUDIÑO

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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El tercero

Javier Sicilia

Los amantes contemplan en el otro lo Abierto
–no la noche aparente que miramos nosotros con ojos invertidos,
temerosos de entrar en sus abismos,
como si reteniéndonos pudiéramos eludir el camino hacia el misterio,
sino lo Abierto, donde libres avanzan como avanzan los ríos–
y olvidados de sí descubren en el otro lo Puro, virgen de todo lo aparente,
como si en él, en su finita geografía, conocieran lo inmenso.

¿Qué gracia les otorga esa mirada,
ese fluir sin deseo de conquista,
obedientes al flujo de su pura proximidad?

¿Qué los hace posibles,
a ellos que se miran frente a frente
y sienten el destino de su completud,
su suave comunión?

No lo saben, quizás
–tan extasiados viven en la respiración del infinito
que sólo el resplandor los ilumina–,
pero entre uno y otro,
en el “nosotros” de sus desnudeces,
en ese “¿quién soy yo, quién eres tú?”,
que sus labios pronuncian al oído,
extasiados de sí,
hay un tercero siempre,
que ávidos recorren sobre la geografía de su carne,
ciegos de luz,
y nombran al decirse “amor”.

Ni siquiera podrían ya reconocerlo en el rostro de un niño alado,
en la paloma abierta como un deslumbramiento a mitad de la noche,
en la pequeña luna levantada día tras día sobre el altar del templo,
y, sin embargo, él está allí diciéndose en el enlazamiento de los cuerpos,
en el borde sagrado de sus precipitaciones,
en la celebración del gemido que acoge lo inefable
convocando lo Abierto,
y a el encarnar al dios en su trina intimidad
nos dicen el anuncio de nuestra dicha en él,
como si entre ellos,
desbordados de fuego en el umbral de sus cuerpos,
el dios prefigurara nuestra resurrección.

De Tríptico del desierto, con el que el autor obtuvo el
Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009.