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Fue obligado bajo amenaza a inculpar a Mijail Jodorkovsky, revela

Denuncia defensa de magnate ruso torturas contra testigo para rendir falso testimonio
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 24 de abril de 2009, p. 33

Moscú, 23 de abril. La defensa del ex magnate petrolero Mijail Jodorkovsky y de su socio, Platón Lebediev, sometidos a un segundo juicio por el presunto robo de petróleo por un valor de 35 mil millones de dólares, reveló este jueves que la policía y los investigadores de la procuraduría emplearon métodos impermisibles –amenazas, presión sicológica, golpes y torturas– para forzar a un testigo clave a rendir falso testimonio en contra de sus clientes.

Vladimir Krasnov, abogado de Jodorkovsky, leyó hoy, en una de las sesiones del juicio, la denuncia de siete cuartillas que envió desde Madrid por correo certificado, el pasado 7 de abril, Antonio Valdés-García, un empresario de 38 años nacido en Moscú y con doble ciudadanía rusa y española, por ser hijo de uno de los llamados niños de la Guerra Civil que acogió la Unión Soviética.

Valdés-García, en su carta al procurador general de Rusia, Yuri Chaika, le exige poner fin a la persecución en su contra –desde enero anterior, figura como acusado en un nuevo juicio en rebeldía– y ejercer acción penal contra los policías y funcionarios que lo torturaron y sometieron a otras formas de violencia física y sicológica.

Esta es, resumida y en sus propias palabras, la historia de Valdés-García:

En 2003, en plena campaña de acoso a la petrolera Yukos, cuando dirigía Fargoil, una comercializadora afiliada al emporio de Jodorkovsky, optó por abandonar Rusia y se instaló en Madrid. Desde España, según cuenta, la procuraduría rusa logró convencerlo de que no corría ningún riesgo si venía a este país para responder unas cuantas preguntas. De hacerlo, se le prometió cambiar su estatus de sospechoso a testigo protegido.

Regresó a Rusia, en el verano de 2005, y se sintió engañado. En realidad resultó que los investigadores sólo querían que me declarara culpable de haber robado dinero, implicando a Jodorkovsky y otros altos directivos de Yukos como autores de ese esquema delictivo.

Tras meses de ejercer presión sicológica sobre él, alternando promesas con amenazas, Viktor Kozlovsky, un funcionario del Ministerio del Interior, empezó a tener un comportamiento cada vez más agresivo hasta que un día, tras gritarle que era una bestia desagradecida, le asestó un fuerte golpe en el rostro.

Valdés-García no recuerda más. Despertó en una cama de hospital. Sufrí gravísimas lesiones en la cabeza, por lo que me resulta muy difícil establecer las circunstancias de las palizas y torturas. Entre los síntomas que presentaba: conmoción cerebral, mandíbulas y huesos fracturados, golpes, heridas y pérdida de varios dientes, escribe.

Asevera que Kozlovsky lo obligó a firmar una declaración en el sentido de que se produjo las lesiones de manera accidental al caerse de una ventana. No tuve otra salida. Llegue a temer por mi vida y, por eso, no denuncié la coacción para testificar ni las torturas, sostiene.

Al salir del hospital, en virtual arresto domiciliario, el testigo protegido siguió sufriendo fuertes presiones. Se le dio a escoger: rendir falso testimonio contra Jodorkovsky o recibir 12 años de cárcel.

Valdés-García no da detalles de cómo logró eludir la severa vigilancia y huir a España hace dos años. La prensa local de entonces sólo consigna que, el 2 de enero de 2007, desapareció sin dejar rastro. Ahora, desde Madrid, se muestra dispuesto a rendir testimonio ante representantes de las autoridades rusas.

El juez Viktor Danilkin deberá decidir este viernes si procede o no incorporar el testimonio a distancia de Valdés-García, a lo que se oponen los fiscales Dimitri Shojin y Valeri Lajtin. Este último dijo que el ruso-español se causó a sí mismo las lesiones en estado de embriaguez y, además, hay orden de búsqueda y captura en su contra.