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La segunda fase del diagnóstico en EU y Canadá dio ese resultado: experta

Científica, explicación de que la Ssa bajara de 20 a 7 la cifra de muertos

Las primeras pruebas hechas aquí, absolutamente confiables: Ana Flisser

Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Jueves 30 de abril de 2009, p. 9

La incongruencia en las cifras de decesos por el virus AH1N1 –en su recombinante humano-porcino-aviar– dadas por la Secretaría de Salud (Ssa) entre el viernes 24 (cuando se aseguró que eran 20 casos confirmados) y el pasado martes, que se redujo el número a siete, tiene una justificación y una explicación biológica, explica la doctora Ana Flisser, investigadora en infectología de la UNAM y ex directora del Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (INDRE). Agrega que no se trata de un error, sino de una explicación incompleta de las autoridades.

La confirmación de sólo siete casos corresponde a una segunda fase del diagnóstico en laboratorios de Estados Unidos y Canadá, señala la científica, quien ha dedicado 35 años de su vida profesional al tema de las epidemias. Dice que el INDRE, que es donde se concentran y analizan las muestras de riesgo tomadas en pacientes sospechosos de haber contraído enfermedades contagiosas, procedió correctamente en la primera fase de la investigación.

Explica que dicha fase comprende el uso de pruebas con inmunoflorescencia o un método incluso más moderno, conocido como RT-PCR, para aislar el virus y determinar con precisión si se trata de una cepa humana o de cerdo. Se sabe que desde el viernes pasado, en el instituto se estaban recibiendo 100 muestras a diagnosticar por hora.

Probablemente, al encontrarse con un recombinado nuevo del virus enviaron las muestras a instituciones más especializadas en Estados Unidos y Canadá, y ahí se corroboró la presencia de una infección originada en el cerdo y contagiada entre humanos, con lo que se pudo depurar que algunos casos correspondían al virus desconocido y otros no.

No se puede afirmar que algunos de los fallecidos no lo tenían

En los descartados, sean de personas que fallecieron o no, tampoco se puede afirmar categóricamente que no presentaron la infección del virus mutante. “O la causa de la neumonía fue otra variedad viral o –muy posiblemente– se descartó porque ya no se encontró ningún rastro. No hay que olvidar que el cuerpo humano tiene inmunidad innata, y el virus, como tal, se autolimita, no vive más de tres días. De modo que para diagnosticar que la enfermedad de un paciente es influenza, el estudio se tiene que hacer en los primeros tres días, porque el virus se establece en células del aparato respiratorio. Después de ese periodo, en el laboratorio no se van a poder encontrar rastros para diagnosticar. En los decesos que se estudiaron y se descartaron como causados por el nuevo virus porcino, ya no se va a poder determinar el origen de la infección”.

–¿Se justifica que la Secretaría de Salud haya enviado las muestras a laboratorios de EU y Canadá?

–Sólo si es para la segunda fase del estudio. La razón es que para identificar un virus que ya sabemos que no es el A H1N1 de humano se necesitan iniciadores especiales que no hay en México, porque es una enfermedad que nunca antes se había presentado y, por tanto, no había necesidad de tenerlos. El INDRE tiene capacidad para diagnosticar, entre otros, el virus HINI humano o el H1N1 de cerdo, ambos del grupo A, que permite saber con precisión de qué grupo es la cepa.

Para la primera fase del estudio, el instituto está plenamente capacitado, humana y científicamente. Me consta que en ese terreno México es primermundista y cuenta con redes a escalas nacional y regional que funcionan con gente muy preparada y dispuesta”.

–¿Cómo descubrieron en el INDRE que se trataba de un nuevo virus?

–En marzo-abril aumentaron los casos. Primero no se sabía que era esta nueva influenza porcina, pero cuando empezaron a enfermarse adultos jóvenes les brincó. Ahí es cuando empezaron a hacer los diagnósticos en laboratorio con los diferentes métodos que tenemos a mano.

Métodos rápidos

Antes se aislaban los virus con cultivos celulares o con huevos de pato, muy eficaz pero muy lento. Ahora se usa el método de la inmunoflorescencia, técnica muy rápida en la que se usan anticuerpos específicos y la más moderna PCR (reacción en cadena de la polimerasa), una enzima que hace que el ADN se multiplique.

La ultramodernidad es hacer estos estudios en tiempo real, con un aparato de RT-PCR que cuesta un millón de pesos. En México hay varios. Aquí se puede detectar muy rápido la influenza, hasta con 40 muestras cada vez. Sé que el instituto está recibiendo varios equipos para diagnosticar la influenza.

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