Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de mayo de 2009 Num: 739

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Novela y educación
HÉCTOR CEBALLOS GARIBAY

¿Quién no nacido para ser actor?
JERZY GROTOWSKY

El color luminoso de Pierre Bonnard
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Policromía del color (Anaranjado)
ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

Recuerdos de Pierre Bonnard
BALTHUS

Poemas
CHONG HYON-JONG

De lo naïf al zetgeist
OCTAVIO AVENDAÑO

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Alonso Arreola
alarreo@yahoo.com

Mona del Águila, molto alegre

A diferencia de otros países –con todo y como han cambiado las cosas en los últimos tiempos–, México no cuenta con muchas opciones para el estudio de música popular. Nos referimos, por supuesto, a instituciones con aval de la sep que puedan garantizar a padres y estudiantes una licenciatura adecuadamente organizada y, lo más importante, a cargo de profesionales calificados. Tal carencia ha hecho que los jóvenes interesados en el rock, el jazz, el pop, el blues o el folclor se confundan buscando maestros que, con mejor o peor metodología, puedan mostrarles lenguajes distintos a los que se enseñan en colegios de música clásica, cuyas carreras pueden rebasar los diez años de duración.

Así las cosas, la separación entre géneros sigue manifestándose en las aulas para impactar directamente en los escenarios y producciones discográficas, lo que continúa causando poca evolución en una cultura sonora que casi nunca produce combinaciones. He ahí el asunto, el pretexto que hoy usaremos para hablar de Mónica del Águila, chelista valiosa a quien no han importado las barreras para hacerse oír en distintas latitudes del mundo musical mexicano.

Originaria de Ciudad de México, Mona –como mejor se le conoce– se tituló del Conservatorio Nacional y de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, donde hizo su maestría. Ha sido ganadora de los concursos Nuevos Valores, Bach, Jóvenes Solistas y Carlos Prieto. Con experiencia en numerosas clases maestras en festivales como el de Música de Cámara de San Miguel de Allende, el de la String Academy de la Universidad de Bloomington, el Zenon Brzewski de Polonia y el de la Academia Chigiana en Italia, la intérprete se ha consolidado en el mundo clásico participando en diferentes foros del país con los diversos grupos a los que pertenece: Cuarteto Fundamental, Trío Scherzando y Cello Academia. Asimismo, ha tocado como solista con los conjuntos de cámara de Bellas Artes y de la Escuela Nacional Preparatoria, y con las orquestas Edwood Symphony (Pittsburgh), Carlos Chávez, Sinfónica del IPN y de Coyoacán. Además, desde 1995 desempeña una intensa labor docente en el Centro Cultural Ollin Yoliztli y de forma particular.

Dicho lo anterior, todo parece congruente con la vida de un músico clásico destacado; sin embargo, a la hoja de vida de Mónica hay que agregar su otra personalidad, ésa que ha grabado o girado con personajes del otro lado de la moneda: Tania Libertad, Diego Torres, Armando Manzanero, Margie Bermejo, Aleks Syntek, Tonana, Jaguares, Betsy Pecanins, Eugenia León, Regina Orozco y Mexicanto, entre otros exponentes de la trova, el bolero, el jazz, el blues, el rock, el pop, el cabaret o la world music. Justo por esta capacidad camaleónica, por esta múltiple sensibilidad, hoy nos adelantamos a su festejo cumpleañero compartiendo cinco comentarios recibidos vía correo electrónico y mensaje de texto, formatos a los que nos obligó uno de los tantos viajes de la chelista.

– ¿Por qué el chelo?

– Mi papá trabajaba como pianista acompañante en el Conservatorio, por lo que nos inscribió ahí a sus siete hijos. Yo estudié primero piano y guitarra. Cuando tenía diez años acompañé a mi hermano Lalo a sus clases de chelo para ayudarlo a estudiar en casa. Él tenía siete. Me tomé muy en serio mi papel y un día le llamé la atención delante de su maestro, quien me dijo “a ver, siéntate y dinos cómo”, lo hice y me encantó.

¿Por qué son tan pocos los intérpretes clásicos que se acercan a lo popular?

– Muchos por falta de interés; o quizás por sentirse menos después de haber dedicado tanto tiempo a la música de concierto.

¿Cuál es la clave para navegar en tan diferentes océanos musicales?

– Ser flexible. Yo me considero un camaleón tanto al interpretar como al vestir. Respeto ideas, sonidos y colores para que el resultado sea completo.

¿Cuál es tu mayor reto en el momento de grabar?

– La perfección, pero no sólo en la afinación y en la limpieza del sonido. Siempre siento que todo puede ser mejor, musicalmente hablando.

– Háblame sobre los conciertos con los que vas a festejar tus cuarenta años de vida, treinta de ellos dedicados al chelo.

– El día 24 de mayo a las 13.15 horas voy a tocar en el Centro Cultural Culhuacán. El 28 a las 19 horas en la Sala Hermilo Novelo del Centro Cultural Ollin Yoliztli y el día 1 de junio a las 19 horas en el Estudio A de Opus 94, en Radio imer . El repertorio que interpretaré es la Suite 4 de Bach, las sonatas de Gaspar Cassado y George Crumb, la canción “Nocturnal” en arreglo de Chucho Ferrer y un blues de Betsy Pecanins. ¡Se trata de celebrar junto a mi chelo, que es todo lo que soy!