Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de mayo de 2009 Num: 739

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Novela y educación
HÉCTOR CEBALLOS GARIBAY

¿Quién no nacido para ser actor?
JERZY GROTOWSKY

El color luminoso de Pierre Bonnard
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Policromía del color (Anaranjado)
ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

Recuerdos de Pierre Bonnard
BALTHUS

Poemas
CHONG HYON-JONG

De lo naïf al zetgeist
OCTAVIO AVENDAÑO

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Rogelio Guedea
rguedea@hotmail.com

Cuestas

Mientras subía la cuesta hacia el acuario –una cuesta empinada que me pareció la espalda de un animal enorme-, reparé en los que venían ya de vuelta: mujeres, niños, ancianos, hombres con sus perros. Un poco después, me detuve en sus manos, en sus piernas cortas o largas. Luego en sus ojos, en sus miradas. Yo seguía subiendo la cuesta mientras las imágenes o rostros de los que venían (chinos, neozelandeses, tal vez africanos o franceses) se iban mezclando con otras imágenes o rostros que vi en otros países o cuestas como ésta. Sin quererlo, es decir involuntariamente, me di cuenta de que estos rostros vivían ajenos a los otros rostros que había visto ya alguna vez, y que, pese a ello, también se acostaban, sufrían o se alegraban con la faena diaria y, en ocasiones, también, tenían deseos imposibles o tardes ligeramente en pie, como la lluvia. Aunque yo sabía que nada unía estos pasos con los que, en otro lugar, otros hombres y mujeres estaban dando, gente desconocida que quizá subía o bajaba otras cuestas, no pude evitar la tentación de ir hilando sus orillas, uniendo sus sueños, entretejiendo sus afanes o tristezas, y así, mientras subía, reintegrado con mis pasos, ligero de equipaje, vi cómo mis huellas, en el polvo, fueron adquiriendo poco a poco la forma del camino