Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de mayo de 2009 Num: 739

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Novela y educación
HÉCTOR CEBALLOS GARIBAY

¿Quién no nacido para ser actor?
JERZY GROTOWSKY

El color luminoso de Pierre Bonnard
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Policromía del color (Anaranjado)
ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

Recuerdos de Pierre Bonnard
BALTHUS

Poemas
CHONG HYON-JONG

De lo naïf al zetgeist
OCTAVIO AVENDAÑO

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Mientras la infl uenza (I DE II)

Este juntapalabras no recuerda –como tampoco lo hacen los muchos a quienes preguntó al respecto– alguna otra ocasión en que las exhibiciones de cine se hubieran suspendido no sólo en Ciudad de México, como sucediera en los días inmediatamente posteriores a los terremotos de 1985, sino también en otras ciudades del país, o quizá en la totalidad de éste. Eventos como el Foro de la Cineteca y el Festival Internacional de Cine de Acapulco se han pospuesto, como tantas otras actividades, “hasta nuevo aviso”, mientras pasa lo que tenga que pasar con la influenza, cuyas víctimas físicas hasta el momento son infinitamente inferiores a las víctimas psicológicas.

Con la cartelera cancelada, poco sentido tiene hablar aquí de cintas que ya habían comenzado a verse –por ejemplo Cochochi–, lo mismo que de otras a punto de estrenarse –verbigracia Wadley–, sobre todo tratándose, como de hecho se trata, de filmes mexicanos con muy escasa o prácticamente nula difusión, las cuales, por el momento, sufrirán la misma suerte que el resto, pero que no tendrán la posibilidad que sí les asiste a otras –digamos Wolverine– de volver a la carga con todo el peso de sus baterías publicitarias.

Mientras la situación vuelve a la normalidad, háblese aquí de un tema cuyas temporalidad y pertinencia no las fijan brotes ni epidemias, y que se abordó en marzo pasado, dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en lo que fue el 3er Foro “Presente y Futuro del Cine Mexicano”. Ahí, entre otras mesas redondas, hubo una en la que se abordaron los estímulos fiscales a la producción cinematográfica o, dicho en otras palabras, lo que se conoce comúnmente como “el 226”, haciendo con ello referencia al número correspondiente del artículo de la Ley del Impuesto Sobre la Renta en el que se establece la forma como un causante está en posibilidades de destinar cierto porcentaje de dicho impuesto a la producción cinematográfica, convirtiéndolo en un deducible.

La productora Inna Payán, presente en la mesa, abrió la sesión informando a los presentes que, a mediados del mes de diciembre de 2008, el 226 recibió un golpe fortísimo por parte del Sistema de Administración Tributaria (SAT), consistente en la interpretación según la cual “los estímulos fiscales son ingresos acumulables”. La primera e inmediata consecuencia de dicha interpretación ha sido que los contribuyentes inicialmente interesados en que parte de lo que habrían pagado al fisco se destinara a la producción de alguna película, hayan comenzado a desistirse puesto que, como lo explicara más adelante el fiscalista Augusto Fernández Sagardi, tanto la creación del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) como la interpretación que el SAT hace de un estímulo fiscal en calidad de ingreso acumulable, eliminan por completo el beneficio fiscal de quien estuviera interesado en aportar dinero al cine por medio de la aplicación del artículo 226.

Invitados a intervenir antes que el resto de los invitados, tanto Inna como este sumaverbos se aplicaron sobre todo a la confección de preguntas, entre otras: ¿Por qué el SAT tiene la facultad de modificar en los hechos una ley ya aprobada por el legislativo? ¿Por qué emite disposiciones que contrarían la intención de dicha ley? ¿Por qué, desde el principio –es decir, desde 2006 cuando fue creado el estímulo fiscal del 226–, el gobierno federal ha mantenido una postura retardataria en cuanto a la aplicación efectiva de dicha disposición? ¿Por qué resulta incluso ingenuo esperar del SAT, es decir del Poder Ejecutivo del gobierno federal, una actitud a favor de una actividad económico-cultural como es el cine, y no estar siempre arrancándoles “el favor” de que apoyen tal actividad? ¿Quién asesora al SAT? ¿Quién les dice que a güevo hay que poner piedras en un camino que había nacido plano?

Por su parte, y con absoluto conocimiento de causa, el cineasta Carlos Bolado se refirió a la realidad que actualmente están viviendo productores y realizadores, entre cuya problemática no sólo figura la dificultad, tristemente tradicional, para conseguir recursos, sino que ahora se suma el hecho de que no han faltado quienes consiguen apoyos por medio del 226 pero no los usan –o al menos no en su totalidad– para hacer la película que se supone iban a hacer, sino simplemente para meterse una lana en el bolsillo. Dijo Bolado, y es menester creerle, que hay en el medio quienes quieren enriquecerse y ya, pervirtiendo desde otro flanco una figura legal creada con muy distintos propósitos.

(Continuará)