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El sábado 23 inaugurarán exposición de la fotógrafa en la galería López Quiroga

Graciela Iturbide interpreta los objetos del dolor hallados en el baño de Frida

Hace cuatro años, fue una de las primeras personas en entrar a ese espacio de la Casa Azul que permaneció cerrado durante 50 años

Incluye imágenes de corsés y lavativas, entre otros

Foto
Una de las fotografías de Graciela Iturbide, incluidas en su libro El baño de Frida, que se mostrará a partir del 23 de mayo en Aristóteles 169, Polanco
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de mayo de 2009, p. 7

Sin ser fridómana, la fotógrafa Graciela Iturbide admira a la esposa de Diego Rivera quien, a pesar del dolor sufrido, tuvo el valor de seguir pintando.

Al respecto, Iturbide abrirá la exposición El baño de Frida el sábado 23 de mayo, a las 12 horas, en la galería López Quiroga (calle Aristóteles 169, colonia Polanco).

En 2007, en el contexto del centenario de Kahlo, se exhibieron algunas de esas fotografías en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Un diario íntimo

Hace cuatro años, cuando el baño de Frida Kahlo fue abierto en la Casa Azul después de permanecer cerrado medio siglo, Iturbide fue invitada a tomar fotografías a color para el libro El ropero de Frida. También le pidieron retratar los huipiles, pero declinó, pues no sé tomar fotos en el estudio.

Después solicitó permiso a Carlos Phillips Olmedo e Hilda Trujillo, directivos de los museos Frida Kahlo y Diego Rivera, repectivamente, para fotografiar los objetos encontrados en el baño, que la artista interpretó a su manera.

Esas imágenes en blanco y negro integran El baño de Frida Kahlo (Editorial RM, Galería López Quiroga y RoseGallery), libro concebido como un diario íntimo, que comprende también Demerol, sin fecha de caducidad, texto del escritor Mario Bellatín.

Iturbide, quien fue una de las primeras personas de entrar al baño recién abierto, relata: Fue impresionante, porque abrías los cajones y estaba el polvo de Frida. Había las lavativas de peltre, retratos de Lenin, Stalin, en carteles, curiosamente ninguno de Trotski en lo que vi. Nunca tomé lo que hay en un baúl, que son cartas y otras cosas. Mi objetivo era fotografiar los corsés, las muletas, los retratos de sus hé-roes, digamos, de las personas que ella respetaba y que eran del Partido Comunista de la Unión Soviética. Ya no me metí a hacer otras cosas, sino sólo interpretar sus objetos de dolor.

Muestra en Madrid

En el baño, continúa la premio Hasselblad 2008 –considerado el Nobel de la fotografía–, jugué con todos los objetos que acomodé a mi manera por la luz y para aislarlos de lo otro.

Una de las imágenes, donde se ven varios objetos en la bañera, es como vi la tina cuando entré. No sé si así estaba desde que se cerró el baño o cuando lo abrieron pusieron esas cosas allí.

Después, abordó los objetos de modo individual. Menciona, por ejemplo, una camisa que también tomó a color: “Pareciera que tenía sangre, pero no, eran las pinturas cuando se iba al hospital –dice A.B.C. Hospital– y allí pintaba. Tener contacto con todos estos objetos resultó fuerte, porque tienen mucho que ver con la personalidad y el sufrimiento de Frida”.

Entre las piezas que reflejan los padecimientos de la pintora está la prótesis que utilizó cuando le amputaron una pierna: “Tiene una botita como china que se ponía a la prótesis, así como a la otra pierna. A la vez, había muchas de esas botitas que fotografié, pero el resultado no me gustó, por eso no lo incluí.

Fotografié todo lo que para mí tenía que ver con el dolor de Frida, objetos que tenía que usar para su espalda, las lavativas, una bolsa para el agua caliente para el dolor.

Asimismo, fotografió una tortuga y unas aves embalsamadas.

El cineasta Nicolás Echevarría hizo un documental de los objetos, donde también sale Iturbide, el cual se proyectará como parte de la exposición de la galardonada con el Premio Nacional de Artes 2008, que el próximo 16 de junio será inaugurada en la Fundación Mapfe, en Madrid.