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Conmemora la Filmoteca de la UNAM el 50 aniversario del movimiento ferrocarrilero

Demetrio Vallejo fue un hombre fuera de serie, inteligente y coqueto, dijo Poniatowska

El líder gremial hablaba mucho mejor que los intelectuales de su época, comentó la escritora

Foto
Puente San Francisquito. Ferrocarril Nacional, ca 1895Foto W. H. Jackson, tomada del libro De puertos, barcos y trenes
Jorge Caballero
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de mayo de 2009, p. a11

Con la lectura de un extracto del libro José Trigo, de Fernado del Paso, y la proyección del documental La otra historia: Los ferrocarrileros 1958-1959, del cineasta Julio Pliego, la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conmemoró el 50 aniversario de ese movimiento, una de las manifestaciones sociales más importantes del siglo pasado en nuestro país, encabezada por Demetrio Vallejo.

En la ceremonia, los comentarios corrieron a cargo de la escritora y periodista Elena Poniatowska, autora de, entre otras obras, El tren pasa primero, en el que documenta el movimiento y la vida privada de su líder.

Poniatowska recordó: “Conocí a Vallejo en 1959 en la prisión de Lecumberri, donde intenté entrevistarlo. También se encontraban personajes como el pintor David Alfaro Siqueiros y el escritor Álvaro Mutis. Fui a ese lugar acompañada de Luis Buñuel porque un preso me escribió pidiéndome que fuera a ver la obra teatral Licenciado no te apures, inspirada en un abogado que siempre decía a sus clientes: ‘Tú no te apures’, y nunca resolvía nada. Un vez dentro de la prisión nunca conseguí entrevistar a Vallejo, pero sí a Mutis, Siqueiros y otros presos”.

Un luchador social, lo es aun en las condiciones más adversas

La autora de La noche de Tlatelolco agregó: Vallejo era un preso al que no le gustaba levantarse por las mañanas para rendirle honores a la bandera, lo que provocó que varias ocasiones fuera castigado en el apando (celda de castigo de la cual José Revueltas escribió una novela). Él, estando en prisión, criticaba a sus compañeros por considerar que no se esforzaban en continuar la lucha. Decía que un luchador siempre lo era, aun en las condiciones más adversas.

A pesar de que no entrevistó a Vallejo, Poniatowska aclaró que cada vez que asistía a Lecumberri sostuvo varias charlas con el líder gremial. En Lecumberri Vallejo vivió un infierno, sin embargo fue un hombre fuera de serie, inteligente, coqueto y poco agraciado. Para mí era una persona que hablaba mucho mejor que los intelectuales de su época, opinó.

Agregó que vivió el movimiento social de los ferrocarrileros a través de los presos políticos, de los trabajadores que, a pesar del encierro, trataron de encontrarse a sí mismos.

La escritora consideró, en el encuentro celebrado en el Salón Cinematográfico Fósforo, de la UNAM que la cultura fue un tema que pasó a segundo plano durante el movimiento ferrocarrilero de 1958-1959, porque los medios de comunicación dedicaban su cobertura al conflicto laboral, pero hubo respiraderos como el “suplemento cultural de la revista Siempre, que dirigía Fernando Benítez, pero en general no era el tema más importante. Había otras manifestaciones de la cultura; estaban autores como Carlos Fuentes y su obra La región más transparente, y Octavio Paz, con El laberinto de la soledad. También Julio Scherer García publicó La piel y la entraña, una larga entrevista con David Alfaro Siqueiros, cuando se encontraba en prisión”.

En la celebración estuvo también Salvador Zarco, director del Museo de los Ferrocarrileros, quien vivió el conflicto con Vallejo. Recordó: Se convirtió en el preso político más emblemático del Movimiento Estudiantil del 68, fue un símbolo de esa lucha, fue la imagen de los presos políticos.

El ex militante del Movimiento Sindical Ferrocarrilero sostuvo que Vallejo fue un hombre de temple, producto de la misma actividad gremial y rememoró: Era un orgullo ver entrar a una locomotora arrastrando nuestros talleres y después mirarla salir remolcando 20 carros, bufando; ésa satisfacción no tenía precio y el recuerdo nadie nos lo puede quitar.

Antes de la conversación entre Poniatowska y Zarco se proyectó La otra historia: Los ferrocarrileros 1958-1959, de Pliego, un documental del conflicto cuyo protagonista es Demetrio Vallejo, en el que se escucha y habla del milagro de la unidad del movimiento, lo que les permitió el éxito en la lucha por un aumento salarial.

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