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No más recetas del neoliberalismo en El Salvador, afirma el próximo ministro de Economía

Déficit fiscal de más de mil millones de dólares, herencia de Arena a Mauricio Funes
Enviada
Periódico La Jornada
Viernes 29 de mayo de 2009, p. 29

San Salvador, 28 de mayo. Ni siquiera los más pesimistas del equipo que conformará el nuevo gobierno de El Salvador, con Mauricio Funes al frente, imaginaban el tamaño del agujero fiscal que heredarían de 20 años ininterrumpidos de gobiernos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena). Hasta que hace un par de días tuvieron acceso a toda la información del Ministerio de Hacienda del gobierno saliente y descubrieron –ante el desmayo incluso de los expertos del Fondo Monetario Internacional– que el déficit fiscal no ascendía a los 200 o 300 millones de dólares que les habían dicho, sino a mil 58 millones.

“Para que los mexicanos se den una idea –dice el próximo ministro de Economía Héctor Dada Hirezi– se trata de una tercera parte de toda la recaudación fiscal del periodo 2009”.

Y es apenas la punta del iceberg de la catástrofe económica que empezará a administrar un gobierno emanado de la experiencia guerrillera de los años 80 y 90: un pequeño país con más de dos millones de connacionales viviendo en Estados Unidos, pero con una caída de remesas superior a 15 por ciento en el último trimestre, con territorios urbanos completos donde el control de vidas y haciendas está en manos de las pandillas delincuenciales (las famosas maras) y donde la tasa de desempleo oficial, tan mal medida como lo es en México –subraya Hirezi– estima que la cantidad de jóvenes entre los 18 y 25 años sin trabajo duplica el promedio nacional, que pasa de 8 por ciento. Aunque yo diría que es el doble.

El próximo lunes Dada Hirezi asumirá el timón del indescifrable galimatías que es la economía salvadoreña. Y lo hará en un ambiente social de grandes expectativas. “Por eso cuando me paran en la calle y me felicitan y me dicen que al fin llegó el cambio –comenta con su característica picardía– yo siento que me cae el mundo encima”.

Frente a Funes y su equipo habrá cinco años de políticas anticrisis. De ese tamaño es el reto. Contamos con que el partido oficial, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), ha tenido que entender que muchas de sus reinvindicaciones tendrán que quedarse en la gaveta. Tenemos una orden clarísima: haremos los ajustes que tengamos que hacer pero no a costa de endurecer más las condiciones ya de por sí muy duras de los pobres.

Dada Hirezi es uno de los veteranos de los que se ha rodeado Funes en alianzas fuera del FMLN. Democratacristiano en su juventud, formó parte de un experimento democrático en 1980, derrocado por la cúpula militar. Pasó 12 años en el exilio en México, los años de la guerra civil, como catedrático en Flacso. Regresa a raíz de los acuerdos de paz y funda Flacso El Salvador. En 2003 es diputado por la pequeña formación Iniciativa Ciudadana que luego se convirtió en un partido que se define como socialdemócrata, Cambio Democrático, que apoyó la candidatura de Funes mediante un acuerdo político previo.

Lo que sí se puede; lo que no

–Las circunstancias y la propia formación de Funes los obligan a ser muy pragmáticos. En términos de políticas sociales ¿qué sí se puede hacer y qué no?

–Al revés. Lo que ya no se puede hacer es aplicar las recetas del neoliberalismo tradicional. Ya no se puede manejar el Estado –como se ha hecho siempre en El Salvador– en favor de unos cuantos, los de siempre. Y este simple hecho implica un cambio radical. Aquí el crecimiento siempre ha sido sobre la idea del rebalse, generar riqueza para los ricos para que permee hacia abajo. Eso nunca funcionó. Nosotros hemos diseñado una política basada en la productividad para los sectores menos favorecidos, pequeños y medianos empresarios. No es un cambio revolucionario, pero es un cambio de orientación muy marcado.

–¿Habrá un nuevo pacto social?

–Es el objetivo pero no es tan fácil. La pobreza no sólo es un problema social, es un problema económico. No es solamente aplicar una política distributiva; no funciona si no va acompañada de una política productiva. Y esto no tiene efectos a corto plazo.

–¿Qué dejaron los 20 años de gobierno de Arena?

–Una mayor concentración de la riqueza. Antes de la guerra se hablaba que 14 hacendados eran dueños del país. Hoy son dueños seis o siete, como concesionarios de las trasnacionales. Durante toda la posguerra la derecha empleó una retórica de guerra, anticomunista, calificando a sus opositores de asesinos. Dijeron que si ganaba Mauricio se iban del país. Nadie se fue. Su discurso de agotó.