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El investigador presentó su libro coeditado por La Jornada y Random House Mondadori

Venustiano Carranza reprobaría los retrocesos que vive el país, dice Alejandro Carrillo Castro
 
Periódico La Jornada
Viernes 5 de junio de 2009, p. 5

Los intentos actuales por volver a privatizar el petróleo y otorgarlo a compañías extranjeras, la posesión de los bancos mexicanos por parte de empresas de otros países, la participación del clero en política y el retroceso en los derechos agrarios y laborales, serían algunos cambios que hoy reprobaría Venustiano Carranza si viajara del pasado al presente.

El anterior ejercicio de imaginación es parte de la entrevista con el funcionario, diplomático e investigador Alejandro Carrillo Castro, quien a su vez recurre a la ficción para trasladarse a 1920 y platicar con el entonces presidente Carranza en el tren que lo llevaría al puerto de Veracruz, unos días antes de su muerte.

Se trata de Charlas de café con... Venustiano Carranza, parte de una serie que incluye entrevistas de otros autores con figuras como Vicente Guerrero, José María Morelos y Pancho Villa, coordinada por José Iturriaga, en el contexto de las conmemoraciones por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

Contra Huerta, el usurpador

Coeditado por La Jornada y Random House Mondadori, Charlas de café con... Venustiano Carranza no es una reivindicación del llamado primer jefe, aunque sí busca ponderar varios de sus aportes, aclara Carrillo Castro.

El autor habla después de la presentación del libro el miércoles pasado, en la representación del gobierno de Coahuila en la ciudad de México, en la que participaron Fernando del Moral González, Cuauhtémoc Juárez Hernández, Pedro Martínez Estrada y Raúl Rivera Herrera, entre otros, con la presencia de integrantes de la familia Carranza.

–En este libro usted viaja en el tiempo a 1920 para subirse al tren que llevaría al presidente Carranza a Veracruz y entrevistarlo en el trayecto.

–Como conocía al general Salinas Carranza, sobrino de don Venustiano, invento que mi personaje estudia en Nueva York, en la Universidad de Columbia, donde les interesaba en ese entonces que les explicaran qué pasaba en México, y le pido a mi amigo que me consiga una entrevista con su tío. Y platico con el presidente Carranza, unos días antes de su asesinato, sobre su vida y su participación en la Revolución Mexicana.

–¿Qué es lo que más le impresionó de Carranza en esta entrevista imaginaria?

–Hablar de las dificultades que iba a traer a futuro, con países imperialistas como Estados Unidos e Inglaterra, la modificación que se introdujo en la Constitución de 1917 al sistema de propiedad, en el artículo 27 fundamentalmente, que regresa el subsuelo a la posesión de la nación, contraviniendo lo que Porfirio Díaz le había dado a muchas empresas extranjeras. Esto fue un golpe muy fuerte que todavía no se lo sacuden. Por eso muere, entre otras cosas Carranza. Hoy todavía se hacen intentos por volver a privatizar ese bien nacionalizado que es el petróleo.

Foto
Alejandro Carrillo Castro, anteayer, durante la presentación de su libroFoto María Meléndrez Parada

–¿Este libro es una reivindicación de Carranza, porque parte del imaginario popular plantea una imagen negativa de él, por ejemplo con el verbo carrancear?

–Pero eso fue básicamente de sus enemigos, que tuvo muchos. Don Venustiano forma parte del primer gabinete revolucionario de Madero, en 1910.

“En 1913 reaparece como gobernador de Coahuila, levantándose en armas en contra de la usurpación de Victoriano Huerta. De 1914 a 1916, mientras está la lucha contra Villa y Zapata, Carranza empieza a promulgar una serie de leyes: la agraria y otra en favor de los obreros. Y finalmente la Constitución de 1917. Después viene el primer reconocimiento que hace el gobierno estadunidense, tras la Revolución, a un gobierno civil.

Luego viene el desencuentro de Carranza con los grandes caudillos militares del grupo de Sonora, como Obregón, y el golpe de Estado al presidente constitucional. Entonces, no es tanto que se intente una reivindicación de Carranza, sino simplemente recordar los hechos como realmente ocurrieron, ponderarlos a la luz de lo que ha pasado. A mi juicio, reivindican a quien fue capaz de poner todos los reclamos y luchas ideológicas de Zapata, Villa y Obregón en una Constitución que todavía vertebra, creemos algunos, al país.

Peor que antes de la Revolución

–En este libro usted se traslada al pasado. Si Carranza se trasladara al presente, ¿qué diría?

–Le llamaría mucho la atención que hubiéramos regresado a momentos anteriores a la Revolución Mexicana. Y si después de ésta los bancos dejaron de estar en manos extranjeras para pasar a manos del Estado mexicano, y ahora de nuevo pertenecen a extranjeros, pues la primera sorpresa que Carranza se llevaría es que estamos peor que antes de la Revolución, por lo menos en ese sentido.

Y con la participación política que el clero está tratando de tener después de la modificación al artículo 130 constitucional, se llevaría otra de varias sorpresas y disgustos.