Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 14 de junio de 2009 Num: 745

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Las otras mujeres
ANDREA BLANQUÉ

Chipre '74
LINA KÁSDAGLY

Las andanzas del marxismo tropical
LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Che Guevara: una política de la transfiguración
GUSTAVO OGARRIO

Adiós al papel… periódico
ROBERTO GARZA ITURBIDE

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
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Manuel Stephens

Bailarinas-coreógrafas en la UNAM

Ha sido motivo de reclamo de quienes hacen danza que en ocasiones la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU) no ofrezca funciones por períodos considerables o dé cabida a espectáculos de otras artes. La razón es que la Covarrubias es uno de los dos teatros en el país cuyo objetivo es programar compañías profesionales. La ausencia de espectáculos dancísticos en este foro es un punto sensible, que se interpreta como el cese y vulneración de una fuente de trabajo, o como la intromisión en un espacio que el gremio vive como propio. Contadas veces se ha dado la situación contraria, que el Teatro Juan Ruíz de Alarcón o el Foro Sor Juana Inés de la Cruz abran sus puertas a la danza –la Covarrubias para todos y los otros teatros sólo para teatro, parecería ser la consigna.

Afortunadamente, en contraste con el páramo al que se ha reducido la danza en el INBA debido a pugnas institucionales, la Dirección de Danza de la UNAM (DD) ha implementado proyectos para acercar a los estudiantes a la danza, que se llevan a cabo en el CCU, escuelas, facultades y planteles universitarios de los estados. Y como un hecho insólito, además, la DD logró posicionar su programación simultáneamente en tres foros: la Covarrubias, el Teatro Santa Catarina y el inaccesible Foro Sor Juana; con esta acción se vislumbra la posibilidad de transformación de las políticas que han colocado a la danza en desventaja respecto del teatro en la UNAM.


Tentación
Foto: José Jorge Carreón

En Santa Catarina –donde ya se ha venido dando una suerte de “temporada de miércoles de danza”, sin que se anuncie como tal– se presenta Tentación, ¿qué tanto (te) vives?, de la autoría y con la interpretación de Florencia Sandoval, bajo la dirección de Rubén Ortiz. Este es un espectáculo unipersonal basado en la novela Metafísica de los tubos , de la belga Amélie Nothomb, en el que se narran los primeros tres años de vida de la protagonista. Reubicado en la Huasteca Potosina por Sandoval (la historia originalmente se desarrolla en Japón, donde nació la novelista), la obra es la rememoración de un pasado sui generis , el reconocimiento del poder del lenguaje, el encuentro con el placer, y culmina con una experiencia de muerte que conduce a revalorar lo vivido y la vida en sí. Tentación se sostiene en la palabra y a lo largo del espectáculo se intercalan algunas escenas danzadas. Sandoval es una bailarina formada también actoralmente que en la actualidad está cambiando sus prioridades. Las pocas partes en que el movimiento es central funcionan como transiciones, sin complejidad coreográfica alguna, que ilustran la historia y reflejan la nostalgia de la actriz por este tipo de uso del cuerpo. La obra es un cándido soliloquio, eminentemente teatral, en el que la danza es ocasional.


Antropía

Antropía. Interferencias escénicas del cuerpo-imagen se presenta –también los miércoles– en el Foro Sor Juana. El espectáculo, cuya idea original es de Jéssica Sandoval y Pamela Cuadros, está dirigido por Sandoval y Juliana Faesler. Se trata de un híbrido que combina los géneros escénicos. Este trío de mujeres, interpretado por Abigail Soqui, Renata Wimer y Sandoval, es una exploración de las posibilidades escénicas de lo que se ha dado en llamar nuevas tecnologías (principalmente dispositivos computacionales para producir efectos en tiempo real) que orbita los vericuetos de las identidades en tiempos globalizados. La obra utiliza la recurrida y ya desgastada metáfora de llenar el escenario de zapatos para aludir a los procesos identitarios; presenta una tónica intimista y cotidiana en un primer momento, para luego dirigirse hacia problemáticas suscitadas colectivamente. La transición entre estos dos ámbitos es abrupta y constituye el ejemplo más evidente de que la obra está construida por numerosos fragmentos temáticos. Si bien la fragmentación y la vertiginosidad pueden ser signos de nuestra era, constituyen una debilidad del espectáculo, que no acaba por ser contundente emotiva y/o racionalmente. “Antropía” es un neologismo que implica el presupuesto teórico de que es posible que la humanidad revierta el caos que se genera en el mundo; esto queda como una aspiración que el propio espectáculo no consigue, incluso si lo que se implica es que en el caos está el orden. La obra cuenta con momentos interesantes que se desdibujan dentro del exceso en el que están insertos. Sin embargo, Antropía muestra un crecimiento importante de Jéssica Sandoval como compositora escénica.