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Por primera vez, el artista mexicano realizó un performance en España

Pablo Helguera mostró en el Reina Sofía su universo de memoria y espejos

Dividida en cuatro partes, la propuesta reflejó la redundancia visual, narrativa y textual

Culminó con la lectura de Revolver, uno de los palindromas más largos en lengua española

Foto
Pablo Helguera, en la Casa del Lago, en imagen de 2008Foto Luis Humberto González
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 20 de junio de 2009, p. 5

Madrid, 19 de junio. La circularidad de la memoria y de la historia, los momentos que se fueron y que reconstruimos –o deconstruimos– en los recovecos de nuestros recuerdos, la palabra que se funde con su espejo y viceversa.

Pablo Helguera, un artista mexicano polifacético y creador de performances oníricos, presentó en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid una especie de recital en el que los palindromas textuales, visuales y musicales crearon un universo inquietante de preguntas sobre el devenir del hombre y de su espejo. Y viceversa.

Pablo Helguera (DF, 1971) es un artista singular que utiliza todo cuanto está a su alcance para crear sus performances en los que hay palabra y pensamiento, pero también hay imágenes intimistas y música que se descubre palindrómica sin saberlo.

Se trata de un artista que lleva más de 20 años fuera del país, pero que en todas sus creaciones persiste la impronta de sus recuerdos, de la influencia notable de su origen, de su identidad.

Performance de cuatro piezas

No obstante que Pablo Helguera posee una amplia trayectoria en los escenarios del arte contemporáneo internacional –sobre todo en Nueva York y Londres–, no había mostrado su trabajo en España.

Ahora, invitado por el prestigioso Reina Sofía, muestra un performance de cuatro piezas, entre ellas la lectura de un palindroma creado ex profeso para esta obra

“Este performance es casi como un recital, que en esta ocasión decidí dividirlo en cuatro piezas y como la mayoría de mis propuestas son en inglés –porque vivo en Estados Unidos desde hace 20 años–, en este caso opté por destacar las obras más textuales, que la palabra sea el motor principal.

Sin embargo, todas tienen la noción de circularidad, siempre hay un regreso a algo, como una especie de redundancia visual, narrativa y textual, explica el artista mexicano.

La primera pieza del recital fue la lectura de un poema de su hermano y artista ya fallecido Luis Ignacio Helguera, en concreto el cuento-poema Viveros, extraído de su libro El cara de niño y otros cuentos (1997).

El poema describe una anécdota onírica de una visita a un amigo que está buscando algo que no puede encontrar y es como una escena angustiosa en la que estás encerrado y no puedes salir y se repiten las escenas y los pensamientos. Con las imágenes se fortalece esa circularidad, señala el autor en entrevista con La Jornada.

Una vez terminada la lectura del poema, Helguera inició la segunda parte del performance, consistente en una especie de conferencia a tres voces aparentemente inconexas entre sí, pero que al final confluyen en un punto. Fue, además, la pieza más política del recital, una vez que se inspiró en la política expansionista e imperialista de Estados Unidos en los años más duros de la guerra de ocupación de Irak.

Su título, Destino manifiesto, es una declaración de intenciones de lo que pretende ser una explicación de la la historia de este término que inventó Estados Unidos para invadir a México, que sostiene que es algo así como su destino propagar la democracia en el mundo.

Es una pieza que escribí a la mitad de la administración de Bush para destacar que la política de invasión a Irak proviene de esa doctrina del siglo XIX, que no era más que una justificación expansionista y que se repite.

La tercera pieza del recital fue la lectura de un poema del propio Pablo Helguera, titulado Orizaba, que se refiere a una casa en la que creció junto a su familia en la colonia Roma.

Es básicamente un texto que originé con base en unas 10 fotografías de esa casa y que resulta una especie de deconstrucción de la memoria. Pero de nuevo revierte mucho en la circularidad y de cómo en la memoria se reacomodan imágenes y recuerdos.

Finalmente, el recital culminó con la lectura de Revolver, uno de los palindromas más largos en lengua española, y que empezó a escribir a raíz de la irrupción en nuestras vidas de la crisis financiera y económica internacional que ha puesto en evidencia las carencias del sistema neoliberal.

Repetición de círculos históricos

“Escribí Revolver –prosigue Pablo Helguera–, porque sentía que estábamos viviendo un momento que era como una repetición del pasado, con lo de la crisis y la nueva era de la depresión, en la que constantemente se habla de los años 30.

Me surgió la idea del palindroma como esta noción de la memoria, en la que la historia se repite, pues me interesa mucho la repetición de los círculos históricos a lo largo del tiempo. Entonces, el palindroma es una manera simbólica perfecta de hablar de la circularidad de la historia.

Helguera explicó su interés por los palindromas: “La noción de que una misma frase sea el propio espejo de sí misma es muy sugestiva. Algunos críticos definen al palindroma como un género antropofágico, que se autocome. Cuando dices Ser ir o morir es, es como un universo autocontenido.

Es otra vez la noción del espejo, de la circularidad, que en el siglo XX tiene una enorme importancia, por ejemplo con Nabokov, que lo asocia a la revolución, o con los escritores franceses de la literatura restringida.