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Golpe de Estado en Honduras

Admite la resistencia que Micheletti gana tiempo y no caerá sin una huelga general

Ultimátum de Zelaya a golpistas: cumplan mandatos de ONU y OEA

De lo contrario, la mediación habrá fracasado y adoptaremos otras medidas: presidente hondureño

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Roberto Micheletti, presidente de facto, ayer en una ceremonia en la casa de gobierno en TegucigalpaFoto Reuters
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El mandatario Manuel Zelaya, en una rueda de prensa desde ManaguaFoto Ap
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 14 de julio de 2009, p. 18

Tegucigalpa, 13 de julio. Todos los días, ciudadanos hondureños llaman a Radio Globo para soltar su coraje: Ese Roberto Micheletti quería ser presidente a güevo. Los ciudadanos se refieren al hecho de que llegar a la presidencia de la República era un viejo anhelo de quien ocupa hoy, gracias a los militares, la silla presidencial. Apenas hace unos meses, Micheletti compitió en la elección interna de su partido, el Liberal, en busca de la candidatura, y perdió. Pero ahora disfruta ser presidente, aunque ningún gobierno del mundo le reconozca esa calidad. Haiga sido como haiga sido, está en el cargo, y todos los días da posesión a nuevos funcionarios, aun de segundo o tercer rango, uno diría que para llenar rápidamente su álbum de fotos presidenciales.

Hoy, por ejemplo, da posesión a dos funcionarios menores y al segundo canciller en su gobierno de 15 días. El premio es para Carlos López, quien la semana pasada encabezó la delegación golpista que se sentó a la mesa con los representantes del presidente Manuel Zelaya, en casa de Óscar Arias, presidente de Costa Rica. López es uno más de los miembros destacados del Partido Nacional que se suman al gobierno de un liberal.

Mesa de diálogo, posiblemente este fin de semana

Micheletti aprovecha la ceremonia para decir que posiblemente la mesa de diálogo será convocada de nuevo este fin de semana. En Costa Rica no lo confirman ni lo desmienten. En todo caso, es una jugada que gana el gobierno de facto, pues desde el viernes anterior había propuesto un plazo de ocho días para una segunda reunión, en tanto los representantes de Zelaya pidieron a Arias no sólo un plazo más corto, sino que las pláticas se trasladaran a Honduras.

Al anuncio de Micheletti, Zelaya responde desde la vecina Nicaragua: Damos un ultimátum al régimen golpista para que, a más tardar en la próxima reunión, que se realizará esta semana en San José, Costa Rica, se cumplan los mandatos expresos (de la ONU y la OEA), dice, en rueda de prensa en Managua.

En caso contrario, se considerará fracasada la mediación y se procederá con otras medidas, advirtió el presidente, quien no precisó cuáles serían esas medidas. Si ellos no reconocen absolutamente nada y siguen encaprichados con su soberbia de mantenerse en la punta de las bayonetas haciendo retroceder a nuestro país, nosotros hemos dado esta semana como fecha máxima con el fin de que haya algún tipo de salida, dijo el mandatario.

Convocará la resistencia a huelga nacional

Antes que Zelaya hable desde Nicaragua, el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado define con cinco palabras los encuentros en el vecino país: Los golpistas han ganado tiempo.

La resistencia realiza una pequeña marcha y sendas asambleas para decidir sus acciones futuras. En un enorme salón multiusos de la Universidad Pedagógica Francisco Morazán las gradas se llenan poco a poco. En un rincón del espacio que sirve de escenario se reúnen dirigentes de todos los rincones de Honduras: hacen un balance autocrítico y acuerdan realizar dos manifestaciones enormes, una en San Pedro Sula y otra en la capital, para el jueves y viernes, así como sumar a los sindicatos que, con excepción de los maestros, han tenido una participación marginal en la resistencia.

Habla Rodrigo Rivera, representante regional: “El proceso de diálogo ha servido para consolidar al gobierno de Micheletti, pero esa etapa ya se cerró. Ha ganado tiempo y hoy ya en algunos medios internacionales le dicen ‘presidente interino’, y ha ido sumando el apoyo de la ultraderecha en Estados Unidos y Latinoamérica”.

Las cuatro decenas de dirigentes reunidos en círculo asienten.

Sigue Rivera: La resistencia ha sido heroica, sí. Pero debemos tener claro que ni los bloqueos de carreteras ni las marchas van a tumbar a los golpistas, ¡si no hay una huelga general Micheletti no caerá!

Los aplausos se acompañan de críticas a la falta de acción de algunos sindicatos, y de un reconocimiento: El paro cívico nacional ha sido extremadamente débil.

Los maestros se cocinan aparte. Cinco de los seis sindicatos magisteriales del país continúan en parto, pese a una muy intensa campaña en los medios, que desde hace varios días machacan todo el tiempo con la cantaleta de que los profesores son indignos por negar a los niños el pan del saber.

La campaña no es inusual en un país donde “un reducido número de poderosos empresarios y magnates con intereses empresariales, políticos y familiares interconectados son dueños de la mayoría de medios de comunicación… los medios estaban tan estrechamente interrelacionados y enlazados con el sistema político que los poderosos magnates influenciaron decisivamente la agenda de las noticias, y de esa manera, las elecciones y las decisiones políticas”. Los juicios, que se refieren sobre todo a las cuatro familias que controlan los medios más influyentes, no son de los zelayistas, sino del Informe por países sobre prácticas de derechos humanos 2006, del Departamento de Estado de EU.

La campaña ha sido terrible; ustedes lo saben, compañeros, pero el viernes nos reunimos con la dirigencia magisterial y nos informaron que van a seguir en paro esta semana, dice el también sindicalista Carlos H. Reyes.

Tenemos el apoyo internacional, afirma en su turno el líder Juan Barahona, pero lo que va a derrocar a los golpistas es nuestra fuerza interna.

Barahona, hombre de rostro recio y piel tostada, acusa recibo de la inquietud que prevalece entre los zalayistas: “Me preguntan a cada rato que ‘qué sigue’, y aquí les respondo: Cualquier cosa, pero con el pueblo en la calle”.

El acuerdo es llamar a la huelga nacional, sin fecha definida.

Del otro lado, el horno tampoco está para bollos. A pesar de que parecen llevar la delantera, a algunos les gana la impaciencia. La Unión Cívica Democrática, capitaneada por empresarios y motor de las marchas blancas a favor del golpe, hace publicar de nuevo en los diarios su comunicado de fecha 7 de julio, en respuesta al coqueteo de Micheletti con la amnistía para Zelaya: “en cumplimiento de su compromiso ciudadano con los más sagrados intereses de Honduras… exigimos que toda solución a la crisis sea enmarcada en nuestra Constitución de la república y las leyes. Rechacemos cualquier negociación al margen de la ley y en detrimento de ella”.

Todo ese jaloneo en un país con desempleo mayúsculo, con inversión y crecimiento paralizados, precios impagables de los insumos básicos, falta de medicinas, la red vial destrozada, las exportaciones decreciendo a la par de las remesas familiares, escasa inversión pública y casi cero inversión social, violencia imparable y delincuencia desenfrenada. En suma, una especie de pesadilla de la cual quisiésemos despertar. Y no se vaya a creer que es la Honduras de Micheletti vista por los zelayistas, no. Es el editorial del diario La Tribuna, propiedad del ex presidente de la República y poderoso empresario Carlos Flores Facussé, uno de los golpistas y de quienes cabildearon en Washington la mesa de Costa Rica.

Un panorama de miedo para un país cuyo presupuesto proviene, en un tercio, de la cooperación internacional, según el economista Nelson Ávila, asesor del presidente Zelaya. Lo dibuja sin cifras otro colaborador de Zelaya que prefiere el anonimato: Aquí Save the Children y Visión mundial son casi ministerios.