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Hallan el cadáver de un manifestante arrestado por agentes del gobierno de facto

Zelaya instala campamento en la frontera Honduras-Nicaragua

Rafael Alegría, uno de los dirigentes de la resistencia, fue aprehendido por la policía

Una misión de congresistas de Estados Unidos se reunió en Tegucigalpa con Micheletti

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Manuel Zelaya (derecha), mandatario hondureño, acompañado por Nicolás Maduro, ministro de Exteriores de Venezuela, desmintió que vaya a viajar el próximo martes a Estados UnidosFoto Ap
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Domingo 26 de julio de 2009, p. 20

Danlí, Honduras, 25 de julio. Megáfono en mano, el presidente Manuel Zelaya Rosales se acerca de nuevo a la frontera para confirmar, como se adelantó en este diario, que establece su cabeza de playa en este punto hasta que su familia y seguidores se reúnan con él: Hoy vamos a poner aquí campamentos, con agua y comida, y aquí vamos a estar en la tarde, hoy en la noche, mañana en la mañana.

A unos 12 kilómetros, en el Desvío Alauca, acaban de encontrar el cadáver de Pedro Magdiel Muñoz, joven de 23 años, vecino de una colonia popular de Tegucigalpa, quien, según los zelayistas, participaba en las protestas frente al retén militar, aproximadamente a medio kilómetro de donde fue hallado su cuerpo, con huellas de tortura y 42 heridas de arma blanca.

Al mediodía Zelaya también informa de la detención de Rafael Alegría, uno de los más importantes dirigentes de la resistencia, y exige su libertad.

Estos dos hechos marcan una jornada en la cual la estrategia de los golpistas parece dar los frutos por ellos esperados. A lo largo del día, en un retén tras otro y en Radio Globo, donde los zelayistas obtienen información desde hace casi un mes, se multiplican las versiones de otros asesinatos, de heridos, de más detenidos, al tiempo que el gobierno de facto anuncia la ampliación del toque de queda en toda la región fronteriza con Nicaragua, para sumar 42 horas continuas.

Por aquí anda el médico que te puede documentar cinco muertos, dice Carlos H. Reyes, líder sindical y candidato a la presidencia, en uno de los muchos retenes que hacen imposible para los zelayistas llegar al cruce fronterizo de Las Manos.

No todo se queda en información sin confirmar. En la posta de la Policía Nacional número siete, en Danlí, al menos 45 personas están hacinadas en una celda estrecha, entre ellas el líder de Vía Campesina, Rafael Alegría, a quien se acusa de aproximarse de más a la frontera y hacerse pasar por periodista. Pero con él hay hombres, mujeres y al menos ocho menores de edad, algunos detenidos la noche anterior. Las mujeres, muchas integrantes de una organización indígena, se quejan de que las tienen ahí sin alimentos ni agua, además de que ni siquiera les permiten ir al baño.

Al llegar los primeros periodistas extranjeros y un grupo de defensores de los derechos humanos, los oficiales a cargo niegan que Alegría se encuentre ahí. Pero un par de mujeres frente a la posta policial dice lo contrario. Un grupo de periodistas logra colarse y confirma que ahí se encuentra el dirigente, quien es finalmente liberado luego de que entran a verlo Juan Almendares, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, y un abogado.

Aunque todos los detenidos están ahí por violar el toque de queda, según informa el comisionado Jorge Cerrato, en las calles de Danlí se diría que no pasa nada, porque mucha gente anda por las calles. Sería prácticamente imposible arrestarlos a todos, justifica el oficial Cerrato. De modo que sólo se detiene a quienes participan o se acercan a las protestas.

Hoy detuvieron al primer dirigente. Pero ellos dicen tener órdenes de aprehensión contra muchos de nosotros, afirma Eulogio Chávez, presidente del sindicato de maestros de educación media, en el último jalón de su protesta semanal, porque los mentores han decidido dar clases de lunes a miércoles y participar en la resistencia de jueves a domingo.

El avión de Romeo

En El Paraíso, punto más cercano a la frontera, los zelayistas confirman 22 detenidos. Uno de ellos fue el joven Magdiel Muñoz, quien según sus compañeros fue aprehendido el viernes, cerca del retén del Ejército, cuyo cuerpo aparece esta mañana. En un principio, oficiales de la policía aseguran que el joven fue detenido por fumar mariguana. Luego afirman que el fumador fue otro ciudadano, liberado la mañana del sábado

Cuando sacan el cuerpo del joven, los manifestantes forman una valla lúgubre que contrasta con la algarabía del día anterior, cuando todo fue una fiesta luego de que Zelaya puso un pie en su país.

Nunca vamos a aceptar un presidente nombrado por los militares, nunca uno nombrado por la Suprema Corte. En Honduras al presidente lo nombra el pueblo, expresa Zelaya desde la frontera, pero no logra levantar el entusiasmo del día anterior.

El asesinato del muchacho, las detenciones y la incomunicación hacen estragos. Las provisiones de los hogares cercanos a los retenes hace rato se agotaron, y los partidarios de Zelaya no pueden recibir agua ni alimentos porque los múltiples retenes lo hacen imposible.

El grueso de los manifestantes se concentra en cuatro puntos que a lo largo del día se van vaciando, sea porque el hambre regresa a la gente a Tegucigalpa o porque decide emprender la difícil caminata.

En uno de esos puntos, El Arenal, permanece buena parte del día la familia de Manuel Zelaya. Ahí les llega el ofrecimiento del general Romeo Vázquez, autor del golpe de Estado, de proporcionarles un avión para que vayan a Nicaragua o al destino que prefieran. Sabemos que no hay necesidad de arriesgarse cuando la podemos mandar vía aérea, subraya el general a CNN. Xiomara Castro se entera bajo la sombra de un árbol, a unos pasos de las filas de policías y soldados que le han impedido el paso durante 24 horas. Y califica la oferta de intento de expulsarla del país, como hicieron con su marido.

La familia y los seguidores de Zelaya no son los únicos en padecer el prolongado toque de queda. Miles de pobladores de la región se ven obligados a caminar distancias enormes. Los empresarios se quejan porque tuvieron que cerrar sus fábricas de puros y sus beneficios de café. En el retén de La Crucita, una mujer llora desconsolada porque no podrá llegar al entierro de su padre en El Paraíso.

No a Washington

A lo largo del día, las cadenas radiales favorables al golpe informan, con un tono de respiro, que Zelaya los dejará descansar porque ha sido citado en Washington por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para el próximo martes.

Pero en una de las dos ocasiones que se acerca este día al punto fronterizo a saludar a sus simpatizantes, Zelaya afirma que no irá a Estados Unidos: Si alguien quiere hablar conmigo, que venga a Ocotal.

El presidente vuelve a quejarse de las muy débiles sanciones internacionales que mantienen en el poder a los golpistas, pero también avisa que no cruzará la frontera: No queremos ir a confrontar directamente a los grupos armados con el fin de que se haga un masacre. Ustedes saben que si me acerco y ellos me quieren capturar, la gente me va a defender y se va a armar una masacre.

El gobierno de la paz, del presidente de facto Roberto Micheletti, le hace saber que no anda tan errado. A través de una columna del diario El Heraldo, que busca ser jocosa, advierte: “La loca del pueblo dice que Mel (sobrenombre de Zelaya) tiene las horas contadas, porque si opone resistencia al arresto, será sometido por las fuerzas de seguridad y no precisamente con balas de goma”.

En mensaje a la nación, el presidente de facto, Roberto Micheletti, afirma que quien ha puesto en riesgo las vidas de hondureños es Zelaya.

Estamos evitando que se derrame sangre hondureña, añade, al tiempo que felicita a la policía y al ejército por sus actuaciones en estos días y advierte: No permitiremos que estos abusos continúen, en referencia al circo de televisión de Zelaya en la frontera.

Micheletti machaca con que de atreverse a entrar al país, Zelaya será detenido, Eso sí, dice, por la policía y no por el ejército, porque así lo manda la Constitución, asegura Micheletti, quien olvida por un minuto que el 28 de junio pasado el presidente Manuel Zelaya fue detenido por el ejército.

En ese mismo ángulo dialogante, los autores del golpe de Estado celebran que el mundo comience a comprenderlos. He sentido que ahora están analizando el tema de una forma más madura y balanceando la situación, comenta a la prensa local el ex presidente Ricardo Maduro, quien también ofrece la salida de un tercer hombre en el Ejecutivo para salir de la crisis política.

Entre quienes no requerían mucho para madurar están los senadores estadunidenses republicanos, Tom Dime y Brian Bilbray, quienes son recibidos hoy en la Casa Presidencial, con el mismo bombo y platillo que Roberto Micheletti recibió hace unos días a Alejandro Peña Esclusa, un venezolano que dirige la organización continental UnoAmérica y que lo mismo es antichavista furibundo que enemigo de la oposición en su país, a la que considera estúpida por creer que Hugo Chávez puede dejar el poder de modo democrático (es decir, con elecciones).

Peña Esclusa fue recibido hace unos días por Micheletti cual dignatario internacional, y en los primeros días del golpe su imagen fue ampliamente difundida en la televisión hondureña, mediante un extenso espot que hacía un recuento de todos los males del chavismo.

Demonio de los golpistas, como él se califica, el presidente venezolano es también blanco de los dardos del cardenal Óscar Andrés Rodríguez (a quien Chávez también ataca con singular alegría).

Hoy la prensa hondureña recoge declaraciones del cardenal, quien lamenta que Manuel Zelaya haya pasado de ser un chico limpio y muy bueno que pintaba para cura a un instrumento de Chávez, por quien decidió aplicar una estrategia basada en el odio de clases.

Pero esta misma noche la aparente uniformidad de la jerarquía católica hondureña deja de serlo.

Alfonso Santos, obispo en el occidental departamento de Santa Rosa de Copán, admite en Radio Globo: Sí fue un golpe de Estado. Luego se lanza, desde una transmisión en un templo, contra los medios que sólo presentan la visión de los ricos. Y para completar le manda un mensaje a Manuel Zelaya: Le animo para que no venga a menos que levante el ánimo, porque los beneficios que él trajo a la gente pobre, Dios se los va a recompensar.