Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 26 de julio de 2009 Num: 751

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El lenguaje erótico y lo humano
JUAN MANUEL GARCÍA

La igualdad de los muertos
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ entrevista con JUAN GOYTISOLO

Ricardo Garibay: cómo se escribe la vida
RICARDO VENEGAS

Buscar la aventura
J. M. G LE CLÉZIO

50 aniversario del movimiento ferrocarrilero
AGUSTÍN ESCOBAR LEDESMA

Haruki Murakami: el adolescente que fuimos
JORGE GUDIÑO

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Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
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El Mono de Alambre
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Al Vuelo
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Alonso Arreola
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Chávez y López. El folk y el pop de dos tipos descuidados

Óscar llega, se asoma. Desconfía un poco. Retrocede. Tiene razón. No nos conocemos. Soy un intruso. Apenas hizo un gesto con la cabeza y desapareció en reversa, como para no interrumpir el solo de acordeón. Desde donde estoy se alcanza a ver, reflejado en un vidrio, el refresco que borbotea en su vaso de plástico. Finalmente, aprovechando el remolino de silencio enrojecido que Jaime y Julio dejan tras un corrido, entra y nos presentamos. No nos conocemos, decía. Vine a invadir la privacidad de su ensayo, acá en el sindicato de músicos al sur de la ciudad. Yo, en su lugar, no hubiera aceptado la visita. Pero bueno, soy necio y ellos generosos. Además, en tales circunstancias me porto bien. La verdad.

Entre sorbo y sorbo nos vamos relajando y las canciones suenan mejor. A Chávez no le cuesta meter su voz, sumar su autoridad a la de López, al tiempo que recuerda el poderoso repertorio de éste, su invitado. Porque sí, como cada año desde hace varios, Óscar Chávez tendrá huésped especial en su concierto del Auditorio Nacional, el próximo sábado 29 de agosto: Jaime López, el de Matamoros, prestará su acento más nordaka (ése que lo llevara a grabar felizmente con el Piporro) a la noche del Caifán. Acompañándolos sonarán este portento del acordeón, Julio Morales heredero y miembro de la familia de quienes impulsan a “don Óscar”, como dice él, desde hace casi cuatro décadas , así como el fino y polifacético contrabajista Víctor Flores (según escuchó este metiche abajo firmante). Sin adelantar más sorpresas (comprenderá el lector que no deseamos acabar con una amistad naciente) quede como señuelo que entre una decena de números bien seleccionados y mejor interpretados (palabra compleja que estos poetas entienden de sobra), conmueve entre otros el dúo logrado sobre “Alma de tabique”, del propio Jaime.


Jaime López

En fin. Ya con prodigiosos miligramos hallados en versos más y menos sinuosos, nos trasladamos luego a El Centauro, cantina de familia con todas las de la ley, allá por la Alberca Olímpica. Entonces pudimos al tiempo que las pantallas mostraban a Javier Aguirre tirando patadas entrarle a la botana. Entonces pude enterarme del primer libro de poemas de Óscar editado por mi padre. Entonces brindamos y comimos y nos fuimos poniendo más de buenas y llegaron otros amigos. ¿Consecuencia? Que terminamos en El Cometa de la Portales (Presidentes y Tlalpan). Y allá las cosas se pusieron aún mejores. Allá recordé para qué existe la noche en la ciudad. Allá aprendí tanto… que de plano lo olvidé todo. Lo último que recuerdo, eso sí, es que, apenas entramos, Jaime y Óscar recibieron la entusiasta ovación de los fieles que, en jueves ya viernes, saben aguardar la aparición de un maravilloso trío de boleros semana a semana.

Días después, valorando el encuentro, Jaime compartiría su visión con respecto al folclor y la mezcla que ha logrado a través de su notable carrera: “Los ortodoxos de los setenta sostuvieron moralinamente que el ‘folclor verdaderamente puro', esa música hecha por la gente para la gente, era el que no se había enturbiado o pervertido en los grandes medios. Y lo peor es que lo decían muchos roqueros. Pero hablar de pureza siempre será riesgoso en todo sentido. Mi padre, siendo mixteco, me enseñó que el gen se preserva a través de la mezcla y no aislándose. Así que, si antes el pop era sólo lo masivo y lo mediático, hoy el pop es el folclor a través de los grandes medios. De los Beatles a los Alegres de Terán, pasando por la música disco y Michael Jackson, el folclor finalmente llegó a la radio y la televisión.”

A propósito de su relación con Chávez, López dice: “Bob Dylan y Óscar Chávez son folk-pop; por eso hoy trabajo con Óscar, para mantener no la fragmentación de la memoria, sino la cohesión de la memoria. Para mí Óscar es el referente inmediato de una tradición; además, un vampiro no entra a donde no lo invita otro vampiro, y él me está invitando, a lo que transilvanamente digo que sí, acepto. Es alguien a quien admiro… y me sorprende que haya una admiración mutua.”

Finalmente, aunque sin soltar prenda sobre el repertorio final, el autor de Arando al aire y Por los arrabales señala: “Óscar me dijo que la onda que más le interesaba de mí para el Auditorio era el rollo bluesístico y gospel. Yo le dije que a mí me gustaba su música más norteña, incluso las románticas fronterizas. Creo que ahí es donde estamos encontrando el justo medio: además de mi rollo fronterizo, el rock y lo tropical, con Óscar me enchufo a través del folk-pop. Ciertamente y a final de cuentas, en el Auditorio sólo subrayaremos lo que ya dijo Borges: ‘uno no escribe como pretende sino como puede.'”