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El historiador recibió el grado de doctor honoris causa por la UAM

Regatear recursos a la universidad pública causa escalofrío, dijo León-Portilla

El rector Lema Labadie subrayó el compromiso del homenajeado con el patrimonio cultural

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Miguel León-Portilla, con José Lema Labadie y José Narro Robles, rectores de la UAM y la UNAM, respectivamente el jueves durante la investidura del grado honorífico conferido al historiador y académicoFoto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Sábado 1º de agosto de 2009, p. 5

Escuchar, como ha ocurrido no hace mucho tiempo, que se está considerando reducir el presupuesto de las universidades públicas del país, causa escalofrío, expresó el historiador y académico Miguel León-Portilla, quien la noche del jueves fue investido con el grado de doctor honoris causa por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de manos de José Lema Labadie, rector general de esa casa de estudios.

En su alocución, el homenajeado manifestó: es requisito necesario que la universidad, ésta y todas las otras del país reciban sin apremios ni regateos, los indispensables recursos económicos que hacen posible su existencia, para así realizar su misión.

En el acto, al que asistió José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución de la que el homenajeado es académico desde hace 53 años, León-Portilla reiteró que “si la crisis económica obliga a reducir partidas presupuestales, jamás se aplique esto a la educación. Otorgar los necesarios recursos económicos a las universidades públicas del país no es una dádiva, es reconocer de manera efectiva la urgencia que tiene el país de preparar a cientos de miles, por no decir millones, de mujeres y hombres para que, debidamente participen todos por los caminos de la vida.

Dotar de adecuados presupuestos a las universidades significa dar sustento a las investigación humanística, científica y tecnológica. Sin ella, México no sólo estará estancado sino que retrasará su desarrollo, lo cual es verdaderamente terrible. En todos los niveles de la educación, que culminan en la universidad, se sustenta el alma del país.

Contra el paternalismo

Miguel León-Portilla reflexionó en su discurso acerca de lo que ha significado la educación en el ámbito de la metrópoli: La ciudad de México nunca ha estado ajena a la creación cultural y a la búsqueda y transmisión del conocimiento. Esto debe fortalecernos en época de crisis. Aquí, desde los tiempos prehispánicos, han florecido las artes y el saber de múltiples formas.

Al fundarse la UAM, en 1974, el historiador recordó que a invitación de su primer rector, Pedro Ramírez Vázquez, “participé al acuñar su lema: ‘Casa abierta al tiempo’, dicho en náhuatl In calli ixcahuicopa”’. En este lapso relativamente corto la UAM ha llegado a ser, con la UNAM, centro de cultura, docencia e investigación de enorme relevancia en la vida de México.

Entrevistado al término del acto, León-Portilla dijo alegrarse infinitamente de que las dos universidades más relevantes del país, la UNAM y la UAM, den entrada al estudio y la investigación sobre nuestras culturas prehispánicas.

No obstante, aseguró que todo lo que se haga siempre es poco. Por ejemplo, se ha creado el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. Es un paso, pero queda muchísimo por hacer. Y el paternalismo debe hacerse a un lado. Lo que se necesita es atender las demandas de los pueblos indígenas que ya cuentan con personas muy preparadas.

Las lenguas indígenas, anotó, son un tesoro. ¿Por qué? Porque son como atalayas para ver el universo de una manera diferente. Cada vocabulario, cada léxico es el inventario de una cultura. Cuando muere una lengua, la humanidad se empobrece.

Lema Labadie, rector general de la UAM, subrayó la importancia definitiva que tiene la obra del nuevo doctor honoris causa “fuera de los círculos académicos, para la sociedad más amplia en que se inscribe la universidad. Me refiero desde luego al compromiso de León-Portilla con el patrimonio cultural, arqueológico e histórico de México.

Se trata de un científico con un compromiso indiscutible, inquebrantable no sólo con el patrimonio material de la nación, desde los códices hasta las pirámides, desde el archivo hasta el sitio y la zona de monumentos, sino además con el patrimonio inmaterial, intangible de México.

Lema Labadie entregó a León-Portilla la letra en nahuátl del himno de la UAM, ya que el historiador coordinó y supervisó su traducción. También se dio a conocer El jaguar: su ser divino, humano y felino. Antología personal (UAM, 2009), libro con los ensayos más significativos del homenajeado, recopilado por él mismo. El historiador anunció la donación a la UAM del cuadro Un jaguar teotihuacano, de Librado Silva Galeana, que ya cuelga en un muro inmediato al auditorio Pedro Ramírez Vázquez, de la Rectoría General, donde se efectuó el acto.

Por último, Miguel León-Portilla colocó su fotografía en la galería de doctores honoris causa de la UAM.