Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 2 de agosto de 2009 Num: 752

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Naturaleza muerta
ORLANDO ORTIZ

Un condenado a cadena perpetua medita
STELIOS YERANIS

Pavana para Ulalume González de León
(1932-2009)

ELENA PONIATOWSKA

El espíritu neoclásico de Eduardo Lizalde
DIEGO JOSÉ

Juan Manuel de Prada: el poder de las palabras
JORGE ALBERTO GUDIÑO HERNÁNDEZ

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Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
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ALONSO ARREOLA

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La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

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Angélica Abelleyra

Rosalía Buenrostro: hacia una justicia más humana

Quizás uno de los asuntos con más rezagos en la sociedad mexicana sea el de la impartición de justicia. Es el universo al que Rosalía Buenrostro (DF, 1944) se enfrenta desde los campos de la investigación y el desarrollo de métodos alternos de solución a los conflictos con la mediación y la llamada justicia restaurativa.

Su padre fue perito agrónomo y su madre médica. Ella se formó en el magisterio, con especialización en pedagogía y tecnología educativa en México, Argentina y Brasil. Pero la instauración de unidades de didáctica en la UNAM en los setenta, y los sistemas abiertos de enseñanza en la Facultad de Derecho, provocaron que se zambullera en el mundo de las leyes, plenamente masculino.

Su experiencia en Sudamérica le ayudó a formar parte de la Coordinación Pedagógica del Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Derecho. En ese picar piedra con la creación de paquetes didácticos de autoinstrucción, Rosalía llegó al mundo jurídico, “siempre sacándome la rifa del tigre”, dice. Cuatro años después de trabajar en el sistema abierto, se lanzó a hacer la carrera de Derecho en el sistema escolarizado. "A la vuelta de los años veo que tenía algo de gladiadora. Aguanté el proyecto a pesar de los golpes en cada administración, sobre todo por ser mujer con ideas extravagantes y un lenguaje esotérico. Me desgasté. Pero en la juventud, el romanticismo ayuda."

Más tarde la invitan a generar la concepción pedagógica de una Escuela Judicial, lo cual realiza con un grupo de magistrados y luego se adhiere a la Unidad Jurídico Didáctica del Centro de Estudios Judiciales del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del DF, donde permanece una decena de años y se convierte en subdirectora del mismo. Transcurrido ese lapso, concursa para la secretaría general de una nueva forma jurídica: el Consejo de la Judicatura del DF. Asume el cargo y, después, el de la secretaría técnica del Comité Técnico del Fondo de Apoyo para la Administración de Justicia del DF.

El tema de la mediación le llegó cuando era directora del Instituto de Estudios Judiciales. Fue cuando gente de Querétaro le habló de este mecanismo jurídico que ayuda a resolver un conflicto judicial, civil, comercial o familiar mediante la intervención de un tercero imparcial que facilita la comunicación de las partes en disputa para que sean ellas quienes resuelvan. Se instauró un programa a distancia para capacitar en los institutos del país y ella prosiguió investigando en el mecanismo que ya tenía camino recorrido en Quintana Roo, Sonora y Querétaro y forma parte de la coordinación general de proyectos especiales para la constitución de un programa viable de mediación o de justicia alternativa para el TSJ del DF. Con asesorías de especialistas de México y visitas a EU, se ha convertido en una de sus principales investigadoras. En 2007 recibió la Medalla de la Paz y la Concordia por su contribución al desarrollo de la mediación como mecanismo de paz social en México.

La mediación y la justicia restaurativa es un conjunto de metodologías encaminadas a la resolución de conflictos interpersonales a partir de la autocomposición: son las propias partes en conflicto quienes lo resuelven. Son métodos pacíficos de solución de controversias, opuestos al de la jurisdicción, donde el juez es el representante del Estado que resuelve a partir de una confrontación.

En México, veinticuatro tribunales superiores de justicia de los estados cuentan con centros de mediación. Uno de ellos es el del DF, que a Rosalía le tocó instrumentar en los terrenos familiar, civil, comercial, penal y en la atención a menores infractores. Aquí surge una nueva concepción de la justicia penal: la justicia restaurativa. En su opinión, la importancia radica en manejar la justicia desde un punto de vista humano. El factor relevante se llama víctima, pero no se sataniza al infractor. Los dos son seres humanos susceptibles de ser rescatados y reincorporados al tejido social de manera productiva. Este proceso ha dado resultados en Nueva Zelanda, Inglaterra, Canadá y Ruanda, donde se trabaja con las comunidades lesionadas por el genocidio de años atrás.

Estadísticas internacionales señalan que en noventa y tres por ciento no hay reincidencia en los primos delincuentes atendidos con métodos restaurativos.

Por el momento, la autora de los libros Derechos de familia, Derecho sucesorio e Introducción al Derecho civil, prepara su maestría en el tema de la mediación y continúa con su escritura.