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La falta de comunicación con Sergio Bernal abolló de nuevo la corona del campeón

Un autogol de Verón desmoralizó a Pumas que cayó ante Cruz Azul

El cuadro de la UNAM sumó su segunda derrota en el torneo

La victoria, justa pero el marcador fue holgado, admitió el técnico Meza

Las equivocaciones cuestan caro, estoy preocupado: Ferretti

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A los jugadores auriazules les sigue pesando la jettatura que han impuesto los celestes en el estadio Olímpico UniversitarioFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Lunes 3 de agosto de 2009, p. 2

A Pumas le abollaron otra vez la corona y lo peor es que fue de su propio bando. Un autogol de Dario Verón y la érratica salida del portero Sergio Bernal propiciaron la caída del campeón, la segunda del torneo, ahora 3-0 frente a Cruz Azul, que ya le tiene tomada la medida en el estadio Olímpico Universitario.

A dos minutos de concluir el primer tiempo, un largo despeje del guardamenta celeste Jesús Corona llegó casi al área rival; el paraguayo Verón se dio la vuelta y con la cabeza bombeó a Bernal, quien había salido de su guarida y estaba adelantado; no hubo comunicación y el balón entró a la meta auriazul para el 1-0.

El público asistente no daba crédito a lo sucedido y nadie dio ni un grito. No hubo celebración de los seguidores de La Máquina y menos un reclamo de la afición puma, aunque muchos prefirieron llevarse las manos a la cara, y otros, con la playera, se taparon por vergüenza.

Ese error garrafal del conjunto de la UNAM los desmoralizó por completo y borró todo lo hecho minutos antes. Hasta el técnico Ricardo Ferretti, quien de pie daba instrucciones, optó por sentarse y no salir más de la banca.

Así, entre silbatinas y uno que otro abucheo, los campeones se fueron al descanso con caras tristes y arrastrando los pies, mientras centenares de seguidores azules, ahora sí, entonaban cantos y porras para despedir a su equipo.

Con el ingreso de Pablo Barrera por Jehu Chiapas, en el cuadro anfitrión, y Alejandro Vela por Ramón Númez, por los pupilos de Enrique Meza, no bien habían agarrado ritmo cuando a Pumas le cayó la segunda anotación por conducto de Cristian Riveros, quien con un rozón de cabeza desvió el disparo que cobró a balón parado el ex felino Jaime Lozano.

En su desesperación, el Tuca sacó a Ismael Íñiguez e ingresó a Martín Bravo para meter acelerador en el ataque, pero el Ojitos, como buen maestro, lanzó al debutante chileno Emilio Hernández, por Mario Ortiz, y el sudamericano tuvo una buena presentación.

Cruz Azul se ordenó atrás sin ceder espacios y tuvo varias opciones de gol, una fue de Vela que atajó Bernal, antes de que Meza hiciera su último relevo entre Lozano y César Villaluz, mientras Pumas buscaba ansiosamente acortar el marcador, aunque el disparo de Marco Antonio Palacios salió desviado.

Otro intento más lo dio Bravo con un tiro libre fuera del área, pero el balón pegó en el travesaño y Juan Francisco Palencia contrarremató sin peligro para Corona.

La tribuna celeste aún festejaría la última estocada que le brindó el argentino Emanuel Villa (3-0), gracias al servicio de Gerardo Torrado, y el chileno Hernández estuvo a punto de anotar si no hubiera sido porque su tiro se estrelló en el poste derecho.

Para Cruz Azul, que perdió en la jornada anterior, la victoria representó sus primeros tres puntos en el grupo tres, además de que acumula ocho triunfos consecutivos sobre Pumas en Ciudad Universitaria (siete del torneo local y uno de la Concachampions), que sigue sin ganar en las dos fechas del Apertura 2009.

Sin echar las campanas al vuelo porque apenas comienza el torneo, en conferencia de prensa, Meza dio su lugar a Pumas: un campeón con respeto, aunque consideró que la victoria de su equipo fue justa, pero que le pareció holgado el marcador contra un rival que luchó hasta el final.

–¿Fue una revancha porque Pumas los eliminó en el torneo anterior?

–Ya se habían tardado en preguntarme (risas). A mí me sabe a tres puntos –respondió el Ojitos.

Coincidieron con él sus pupilos Riveros, Lozano y Villa, quienes hicieron a un lado las estadísticas, porque ahora buscarán trabajar más para ir ganando terreno tras un comienzo incierto.

Por Pumas, el ceño fruncido del Tuca lo decía todo: Estas equivocaciones (Verón y Bernal) cuestan caro. El autogol nos desmoralizó. No me gustó (perder) y no me voy satisfecho, estoy preocupado. Tranquilo no estoy, pero tenemos que mejorar más; cuando ganas o empatas la moral es otra.