Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 16 de agosto de 2009 Num: 754

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Tres cuentos
JORGE DEGETAU

Envío
LYDIA STEFÁNOU

El secreto de los últimos musulmanes en España
ADRIANA CORTÉS KOLOFFON entrevista con LUCE LÓPEZ-BARALT

Casa Lamm: quince años de memoria plástica
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Medio siglo de El almuerzo desnudo de Burroughs
EDUARDO ESPINA

La espada de Rubén Darío
ALFREDO FRESSIA

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Naief Yehya
naief.yehya@gmail.com

Vivir en las nubes: internet es la computadora (I DE II)

EN LA NUBE

Hace más de una década el director de la empresa Sun Microsystems, Scott McNealy, predijo que el futuro de internet sería inevitablemente que “la red sería la computadora”. Cada día es más evidente que la computadora está en proceso de disolverse en el espacio virtual. Cada día podemos hacer más cosas en línea y cada día es menos necesario un disco duro repleto de aplicaciones y archivos. La mayoría de los usuarios y cibernautas hemos comenzado un irreversible (aunque no siempre voluntario) proceso de migración hacia la red. De manera semejante a como las grandes computadoras centralizadas fueron sustituidas por computadoras personales, es de esperar que los servidores centralizados van a reemplazar el uso de sistemas operativos y software en cada computadora. Cuando la información y los programas residen en la red se dice que están “en la nube” o in the cloud. Ahora bien, esto no quiere decir que estos bits y bytes habiten en el éter, sino que se encuentran almacenados en alguno de los muchos centros de datos dispersos en el mundo. Estos centros son usualmente edificios-máquinas-bodegas de superalta tecnología que alojan decenas de miles de servidores, enfriados por gigantescos sistemas de aire acondicionado. Hoy hay decenas de miles de centros como éstos y entre todos consumen más energía anualmente que todo un país como Suecia.

LA COMPUTADORA ESTÁ EN OTRA PARTE

Hubo un tiempo en que amábamos nuestras computadoras personales. Hoy cada día es más normal para más gente emplear cualquier computadora en un café internet, o mejor aún usar un netbook (una mini laptop con recursos reducidos diseñada para usarse en línea), un smartphone, un blackberry o un iPhone para la gran mayoría de sus necesidades en línea: recibir y enviar correo electrónico, acceder a redes sociales como Facebook o Twitter, editar textos, ver videos, escuchar música, leer libros, consultar blogs y recorrer el web. Y esta tendencia no es patrimonio exclusivo de los países hiperconectados como Japón y Finlandia. Los recientes disturbios en Irán, Líbano y Ucrania han puesto en evidencia que en otras partes del mundo el celular es la computadora.

MATERIALISMO VIRTUAL, VIRTUALIDAD MATERIALISTA


IBM 7090

Hoy decenas de sitios en internet (desde MySpace y Ebay hasta Amazon y Pandora, pasando por el inevitable Google) almacenan grandes cantidades de información de cientos de millones de usuarios en el mundo. Muchos cibernautas han dejado de usar Word para emplear algún procesador de palabras gratuito en línea como Google Docs, Zoho Writer o AbiWord. Muchos más han abandonado sus colecciones de cd s y videos a cambio de iTunes y YouTube. Millones de carpetas y álbumes fotográficos han dejado de existir en papel para radicar en Flicker o en Facebook (la base de fotos más grande del mundo). Pronto sustituiremos nuestras bibliotecas por libros electrónicos. El futuro de nuestras pertenencias materiales es imprevisible. Esto no quiere decir que vayamos a renunciar a poseer cosas, seguiremos pagando por los productos de entretenimiento que deseamos, pero dejará de ser relevante tenerlos propiamente en nuestras manos o en el disco duro, sino que estarán almacenados en algún misterioso y remoto centro de datos. En esencia lo que está a punto de suceder es que la información y el poder de cómputo se conviertan en un servicio como la electricidad, el agua o el gas; algo que fluye por nuestros cables o tuberías y que no se produce ni almacena en nuestra casa.

AMENAZA DE NUBES

El primer problema que podemos imaginar al respecto de la economía de la nube es que resulta peligroso depositar nuestra confianza en servicios impersonales de la web para que administren nuestros bienes y cuiden nuestra identidad. Algunos hemos comprado productos en la red desde hace quince años, con muy pocos tropiezos; sin embargo, ha sucedido en muchas ocasiones, y seguirá sucediendo, que un hacker medianamente hábil pueda tener acceso a las bases de datos donde se almacenan tarjetas de crédito, direcciones, cuentas de banco y demás información. A medida que haya más usuarios guardando información con la única protección de passwords, habrá más oportunidades para hackers maliciosos o crackers . Asimismo, ha sucedido que algunos servicios simplemente han traicionado a sus usuarios al hacer pública información confidencial que tenían bajo su custodia, como sucedió cuando Yahoo! entregó al gobierno estadunidense la información de ciertos sujetos sospechosos de abuso infantil, o cuando facilitó al gobierno chino los datos y comunicaciones de sujetos acusados de ser disidentes. Por el momento, las leyes que deberían proteger la información en el ciberespacio son ambiguas y no son tomadas tan en serio como las que se aplican al mundo material.

(Continuará)