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Andrés Roemer debuta como dramaturgo con la obra sobre la faceta oculta del científico

El otro Einstein revela la vida de un hombre de contradicciones admirables

El politólogo y periodista lleva a escena al físico de carne y hueso: seductor, indeciso y antibélico, señaló en entrevista

La puesta se estrenará el 18 de septiembre en la Sala Chopin

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El montaje permanecerá en el espacio de Álvaro Obregón por cuatro mesesFoto María Meléndrez Parada
Carlos Paul
 
Periódico La Jornada
Domingo 23 de agosto de 2009, p. 4

Más allá de las fórmulas físicas y matemáticas y de la teoría de la relatividad que lo hizo inmortal, ¿qué clase de padre, esposo e hijo era Albert Einstein?

¿Cómo era su vida privada, cuáles sus secretos y sus miedos; cómo eran las relaciones con sus parejas, con qué mujeres tuvo uno (o varios affaires) estando casado, cuantos hijos tuvo en realidad?

La otra cara del investigador, un Einstein de carne y hueso: seductor, indeciso y antibélico, que igual como ser humano sufre, lastima, odia y ama, es como Mileva Maric, su primera esposa; Elsa Löwenthal, su segunda cónyuge, y Helens Dukas, su secretaria desde 1928 hasta su muerte, lo conciben en la obra de teatro El otro Einstein, con la que el politólogo y economista, escritor y periodista Andrés Roemer debuta como dramaturgo.

A través de la mirada, el amor, el resentimiento o la lealtad de esas tres mujeres, sentimientos que se reflejan en una serie de cartas publicadas en el New York Times, el escritor se propuso dar a conocer la faceta oculta de Albert Einstein, la de su vida privada, y al mismo tiempo refleja el carácter, los intereses y los sentimientos de ese trío femenino, el más cercano a la vida cotidiana del científico.

De acuerdo con Roemer, la vida de Einstein fue la de “un hombre de contradicciones admirables; fue un genio: descubrió la cuarta dimensión, declinó aceptar la presidencia de Israel, y entre otros humanistas y científicos fue distinguido por la revista Time como El hombre del siglo XX”.

En la obra, entre recriminaciones y reproches de ambas esposas y la lealtad de la secretaria, el espectador se entera por voz de esas tres mujeres “de una serie de secretos, ocultos para la mayoría de las personas, de que Einstein tuvo una hija antes de casarse, llamada Lieserl, quien fue dada en adopción por su madre; que tuvo otra hija, Evelyn, con una bailarina de Nueva York, a la que también dio en adopción –para evitar un escándalo– a su hijo Hans Albert (Einstein), quien estaba casado con Frieda, por lo cual, de ser cierto, el supuesto papá de Evelyn es en realidad su medio hermano, y Bernard, su supuesto hermano, es su sobrino”.

Se revela cómo Einstein “se casó en segundas nupcias con su prima Elsa Löwenthal, después de haber tenido un affaire (o varios) con su sobrina, la hija de Elsa, hoy conocida como Ilse Einstein”.

Según la perspectiva de una u otra de las mujeres se dirime si Einstein fue un padre amoroso, preocupado y responsable o, por el contrario, un hombre desobligado de sus hijos, pues, con Mileva, su primera esposa, tuvo dos hijos (tres si se toma en cuenta la primera hija que dio en adopción). Uno de ellos es Hans, el otro, Eduard, quien desde los 22 años de edad fue internado de manera intermitente en un hospital siquiátrico debido a que sufría esquizofrenia, y de quien se dice que Einstein, por distintas razones, lo dejó de ver desde esa edad.

En El otro Einstein, explicó Roemer, se ve reflejado un juego sicológico profundo entre las tres mujeres para dibujar a su propio Einstein. Es una obra en la que no hay nada que no haya vivido el científico.

Para el maestro Raúl Quintanilla, “la obra va más allá de la anécdota. Invita al público a cuestionarse sobre sí mismo, a reconocer las luces y las sombras de su personalidad. Invita a buscar al gemelo oscuro que está en nosotros.

Las mujeres en la vida de Einstein lo recuerdan y lo traen al presente, pero siempre quedará el misterio, el signo de interrogación, y la verdad que uno nunca sabrá, porque juzgar al otro siempre será un juego imperfecto y confabulado de proyecciones propias y fantasmas ajenos.

Con las actuaciones de Verónica Merchant, Claudia Lobo y Dora Cordero, y escenografía de Philippe Amand, El otro Einstein se estrenará el viernes 18 de septiembre a las 20:30 horas en la Sala Chopin (Álvaro Obregón 302, colonia Roma). Con temporada de cuatro meses en este espacio; se escenificará también en el 37 Festival Internacional Cervantino, los días 17 y 18 de octubre a las 19 horas en el Teatro María Grever, en León, Guanajuato.