Cultura
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Ocupará el podio de la OFUNAM como director huésped en el Concierto mexicano

Universalizar la música no excluye el nacionalismo, dice Lomónaco

Habrá dos presentaciones en la Sala Nezahualcóyotl y una en el Auditorio Nacional

Celebrar con la cultura como protagonista, a pesar de los problemas en el país, es un gran privilegio

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Juan Carlos Lomónaco, durante la entrevista con La JornadaFoto Guillermo Sologuren
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de septiembre de 2009, p. 3

Ser universal no se contrapone con mantener y defender los principios, las tradiciones y los valores nacionales, sostiene el director de orquesta Juan Carlos Lomónaco.

En el arte, específicamente la música, subsisten elementos característicos que permiten diferenciar naciones o regiones, manifiesta.

No obstante que la globalización pretende unificar y homogeneizar los patrones culturales a escala mundial, Lomónaco subraya que “en estos momentos son aún muchos los compositores que mantienen la figura nacionalista.

“Estoy convencido de que puede mantenerse perfectamente el nacionalismo unido a la globalización. Éste es un tema que no es exclusivo de la música, sino que debería interesar a los políticos.

El hecho de que tengamos la oportunidad de hablar inglés o saber de inmediato lo que ocurre en lugares tan remotos como la India nada tiene que ver con mantener y defender nuestras tradiciones y cultura, aclara.

Un arte para unir

Las reflexiones de Juan Carlos Lomónaco vienen a propósito de su participación como director huésped de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM) en el Concierto mexicano que ofrecerá este fin de semana en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario y el 15 de septiembre en el Auditorio Nacional.

Aclara que no puede hablarse en la actualidad de nacionalismos en la música, porque ése fue un movimiento estético ocurrido en el siglo pasado, pero destaca que la influencia y el empleo de elementos nacionales en las expresiones artísticas sigue vigente.

Asimismo, ubica a la música como la expresión cultural y artística que mejor puede representar a una colectividad humana, sea una comunidad, un pueblo, una nación.

Tan es así que Hitler, durante la Segunda Guerra Mundial, utilizó temas que a lo mejor no fueron escritos para su causa, específicamente la música de Richard Wagner, porque eran tan emotivos que mantenían a las personas unidas con la causa, en su caso con el nazismo, señala.

Algo muy equivocado, porque Wagner nada tenía que ver con la causa de Hitler; pero esto nos ejemplifica cómo la música nos lleva, a través de los sentimientos, a enorgullecernos y afianzarnos con determinado grupo o causa; nos hace sentir fusionados, unidos.

Según Juan Carlos Lomónaco, titular de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, la serie de tres conciertos que dirigirá al frente de la OFUNAM, al margen de lo musical, tienen especial significado simbólico, al servir de escenario a una conmemoración tan especial para el pueblo mexicano: la celebración de la Independencia.

Que en México podamos celebrar a pesar de los problemas que hay, con la cultura como protagonista, es un gran privilegio y motivo de alegría.

Respecto de lo musical, destaca el balance del programa preparado para el par de conciertos en la Sala Nezahualcóyotl (el sábado a las 20 horas y el domingo a las 12), con obras de Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, José Rolón, Manuel M. Ponce, José Pablo Moncayo, Arturo Márquez y Mario Ruiz Armengol, en las que puede apreciarse y sentirse mucho de lo que es la nación mexicana.

La música de estos autores formará asimismo parte del concierto que la agrupación universitaria ofrecerá el 15 de septiembre en el Auditorio Nacional, a las 20 horas.

Ese programa, intitulado Fiesta mexicana con la OFUNAM, tendrá su clímax con la participación del tenor Fernando de la Mora, quien interpretará una serie de canciones de autores mexicanos con arreglos para orquesta.

Mito por derribar

Para Juan Carlos Lómonaco, entre la música de concierto y la de origen popular o tradicional no existen divisiones. Esa barrera es un mito que es necesario romper, puntualiza. Ni los (músicos) clásicos somos tan serios ni los populares superficiales.

En su concepción, toda música, sin importar el origen, siempre y cuando esté bien escrita, representa un desafío para cualquier orquesta.

De lo que debemos estar conscientes es de que existen la buena y la mala música, tanto dentro de lo popular como de lo clásico. Lo importante es hacer buena música en todos los terrenos.