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Muchos hombres y mujeres lloraron en uno de los patios del palacio de La Moneda

Encabeza Bachelet emotivo homenaje a Salvador Allende a 36 años del pinochetazo

Evoca la presidenta de Chile a quienes aquí cayeron y a quienes aquí fueron hechos desaparecer

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Simpatizantes de Salvador Allende Gossens muestran una manta con una efigie del mandatario socialista, ayer frente a una de las puertas del palacio de La MonedaFoto Reuters
Enrique Gutiérrez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 12 de septiembre de 2009, p. 22

Santiago, 11 de septiembre. Dejando de lado la hipocresía de una reconciliación simulada, característica de estos 19 años de lento regreso a la democracia, la presidenta Michelle Bachelet rindió un emotivo homenaje al presidente Salvador Allende Gossens, a 36 años de su muerte en el palacio presidencial de La Moneda, bombardeado por las fuerzas armadas golpistas.

Ante las dos hijas sobrevivientes de Allende, Isabel y Carmen Paz –quien debido a una incapacidad física menor tiene un bajo perfil público–, varios de sus nietos, sus sobrinos y muchos de los que fueron sus colaboradores, la mandataria que mantiene sobre 70 por ciento de popularidad en todos los sondeos, recordó primero a la recientemente fallecida esposa del gobernante, Hortensia Bussi.

Con la voz quebrada y mientras muchos hombres y mujeres lloraban en uno de los patios del viejo edificio colonial, la presidenta dijo: “Recibimos esta mañana a la familia del presidente Allende, a sus hijas, sus nietos, a sus sobrinos… Claro que nos falta una gran valiente esta mañana, nuestra querida Tencha”, señaló.

Fue la antesala de un acto donde por primera vez se escucharon en La Moneda las últimas palabras de Allende, sus tres últimas vivas a Chile, el pueblo y los trabajadores.

También evocó la memoria de los los que aquí cayeron y de los que aquí fueron hechos desaparecer, en referencia a quienes combatieron el golpe de Estado en sus primeros momentos, pero además festejó que los sobrevivientes pueden entrar hoy con la frente en alto en la sede de gobierno.

Bachelet depositó flores en el llamado Salón Blanco, lugar dedicado al mandatario en el sector del palacio donde perdió la vida, inaugurado el año pasado.

Sé que interpreto a la gran mayoría cuando digo que ese salón será por siempre un lugar de encuentro, reflexión y aprendizaje para las futuras generaciones. Un lugar que dirá con elocuencia que la libertad y la dignidad del ciudadano nunca más se perderá en Chile. Ese es el ejemplo del presidente Allende y sus colaboradores.

La mandataria recordó que gracias al ejemplo de Allende se levantó una lucha heroica contra la dictadura, que dio paso a la construcción de un proyecto histórico de democracia.

En la ceremonia, que incluyó una misa televisada, Bachelet dijo que en Chile hemos fundado un recuerdo mucho más verdadero a través del nunca más, pese a que existe un pasado que aún genera controversia.