Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 13 de septiembre de 2009 Num: 758

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Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Conciencias que se alternan
ROGELIO GUEDEA

En la colina del norte
IÁSON DESPOÚNDIS

Borges: escribir después del romanticismo
GUSTAVO OGARRIO

Petróleo
ISAAC BABEL

El camino
ISAAC BABEL

La escritura como reinvención del cuerpo
ADRIANA CORTÉS KOLOFFON entrevista con ÁNGELA BECERRA

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Columnas:
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LOS CLÁSICOS HOY

LEO MENDOZA


Biblioteca de clásicos para uso de modernos,
Diccionario personal sobre griegos y latinos,
Luis Antonio de Villena,
Editorial Gredos,
Madrid, 2008.

De un tiempo a esta parte, poco a poco, se vive en la vida pública una imperceptible aunque constante desaparición del humanismo grecolatino. Ya son escasos quienes hoy leen a griegos y latinos, porque resulta mucho más cómodo acercarse a la novela de moda, al libro de autoayuda o al enésimo reportaje sobre los vericuetos de la ambición política (terreno en el que los textos de Suetonio son hoy tan ilustrativos como ayer). Aunque todos los años aparecen nuevos y cuidadosos estudios sobre el mundo grecolatino (algunos tan excepcionales como los de Robin Lane Fox) son muy pocos los lectores que se aventuran a recorrer ese viejo camino.

Como una reacción ante este acto de prestidigitación quizá mediática, y ante la ignorancia que priva en torno al mundo grecolatino (un gusto que unía a escritores tan disímiles como Alfonso Reyes y Renato Leduc), el poeta Luis Antonio de Villena ha escrito un libro dulce y útil –como quería Horacio– titulado Biblioteca de clásicos para uso de modernos. Se trata de uno de esos textos misceláneos, una pequeña enciclopedia, biográfica en su mayor parte aunque con algunos apartados sobre temas bastante espinosos, como la homosexualidad en la antigua Grecia o los grafitos pompeyanos que celebran las bondades de alguna meretriz o se quejan por los malos servicios recibidos en una casa de mala nota.

Estamos ante un volumen absolutamente personal en el que De Villena ha recogido todas las filias que tiene con el mundo grecorromano y cuyo resultado, además de ilustrativo, es bastante divertido. El autor ha sabido introducirnos en la vida de muchos de sus personajes a partir del misterio, la rareza o la singularidad que los distingue, a base de pequeños ensayos. De Villena jamás niega la profunda empatía que, desde muy joven, tiene por personajes como Arquíloco, Apolonio de Triana, Séneca, Platón, Aristóteles, Apuleyo o Plinio el Joven, quienes, de una u otra forma, alimentaron su paganismo. Por eso, en el breve prólogo que antecede a los textos de esta enciclopedia personal, nos devela no sólo los motivos que lo llevaron a escribir el libro, sino que opone a las restricciones de las culturas semíticas (que hemos heredado religiosamente) la libertad sexual practicada por griegos y romanos. Y nos muestra que, a pesar de lo significativo que fue (y es) el mundo grecolatino para Occidente, estamos ante una cultura fragmentaria. Optimistamente, De Villena considera que de todo lo escrito durante aquel fecundo período se conserva apenas la mitad. Sin embargo, hay autores de los que sólo se conoce una frase, algunos cuantos versos o de quienes (como ocurre con algunos de los grandes trágicos) apenas nos ha llegado un puñado de obras. Lo suficiente para deslumbrarnos a pesar del tiempo, de la velocidad, del culto a la novedad que nos aflige



Volveré de ultratumba,
Orlando Ortiz,
Editorial Progreso,
México, 2009.

El autor de Carnaval macabro, entre otras obras para jóvenes lectores, entrega en esta novela una nueva muestra de su oficio narrador, pulido a lo largo de los años. La ciudad de Guanajuato, el día de muertos, una familia súbitamente acosada por hechos y situaciones inexplicables, son algunos de los elementos que conforman una historia que trasciende el género al que una lectura demasiado obvia quisiera confinarla.