Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 13 de septiembre de 2009 Num: 758

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Conciencias que se alternan
ROGELIO GUEDEA

En la colina del norte
IÁSON DESPOÚNDIS

Borges: escribir después del romanticismo
GUSTAVO OGARRIO

Petróleo
ISAAC BABEL

El camino
ISAAC BABEL

La escritura como reinvención del cuerpo
ADRIANA CORTÉS KOLOFFON entrevista con ÁNGELA BECERRA

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Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Patriáspera, los agachados te saludan

Va para un siglo que, en su lecho de muerte, Ramón López Velarde escribió una oda a la nación. Un poema harto complejo que quiso contener a México todo; sus crestas y valles, sus estampas, sus atrasos atroces, sus sonidos y sabores y colores. Ramón amó su país como a la poesía. Tanto que, tocado de muerte por la pleuresía, seguía realizando correcciones a sus versos para supervisar personalmente la inminente publicación. Como Salvador Díaz Mirón e Ignacio Manuel Altamirano, fue lo mismo poeta que actor político. Pero lejos del iracundo vate veracruzano o del desgarbado juarista de Tixtla y más cercano quizá a Keats, por aquello de las vidas que se consumen en un santiamén pero brillan con fulgores pirotécnicos, no hizo huesos viejos: tenía apenas treinta y tres años. A lo mejor fue nuestro Cristo y lo vimos pasar de frente, tontos de siempre.

¿Qué fue de esos próceres de inconmensurable intelecto, de encendido y auténtico amor por la tierra de sus padres, de sus abuelos, de sus hijos, su tierra?

Salieron a comer hamburguesas de McDonald's. Andan de viaje por Las Vegas o Disneylandia. Lo cierto es que si nos ponemos a ver cómo es que ahora los mexicanos “festejamos” eso, nuestra mexicanidad, dan ganas de reír y de llorar por igual. ¿Qué clase de República mexicana queremos heredar a nuestros hijos y nietos y bisnietos?, ¿qué clase de herencia civil, de legado ético, si somos una sociedad agachona y corrupta por omisa o cortesana complicidad, que salvo algunas temporales rarezas sigue acatando lo dispuesto por el tlatoani y su corte de vampiros chupadores de dinero?


Ilustración de Juan G. Puga

La televisión, el poderoso medio que es capaz de moldear la opinión pública, suele callar los actos de corrupción diarios, los cotidianos arreglos en lo oscurito, los secretos de un Estado fallido, entreguista y mentiroso. La orla del diablo son las televisoras del duopolio en sus capítulos locales al interior del país. Televisa Veracruz y tv Azteca Veracruz jamás denuncian las presuntas corruptelas de Fidel Herrera; las sucursales de Nuevo León sirven al prianismo pequeñoburgués y pendejo; ¿es por miedo?, ¿es porque ejercer un periodismo comprometido significa perder prebendas?, ¿por qué si los conductores de noticias, los productores (y buena parte de la prensa) saben de las trácalas de muchísimos funcionarios los solapan y aún los adulan?;¿por qué Televisa de Occidente o tv Azteca Guadalajara no se rebelan al gobierno de facto de la sotana rábida que es Juan Sandoval Íñiguez mientras todo mundo sabe que el gobernador del estado, el infame Emilio Márquez, no es más que un muñeco de ventrílocuo al que la mano huesosa del Cavernal maneja para que diga lo que dicta la curia rencorosa?, ¿es que no hay periodistas laicos y juiciosos en la televisión jalisciense que le pare las patas a la runfla curialesca retrógrada y enemiga del arte, enemiga de la ciencia, enemiga del conocimiento de la verdad sobre sí misma?, ¿cómo es que todo son loas a ese par de infelices en los programas que se producen en la deslustrada y caótica perla tapatía?

¿Por qué en Colima la televisión es comparsa de un personaje lúgubre y logrero como ha resultado Miguel Ángel Aguayo, el rector de la Universidad de Colima, quien con contlapaches como Fernando Moreno (ex rector y ex gobernador, además), y otros politicastros y empresarios voraces de filiación priísta antediluviana se apropian de la Universidad, la utilizan como parapeto político, porril, como trampolín en la subidera, como careta amable a todos sus negocios turbios? ¿Por qué las televisoras no acaban de contar la verdad sobre el Ulises de Oaxaca, o sobre Peña Nieto en el Estado de México pero además sobre sus turbios antecesores, el oscuro vínculo con Carlos Salinas de Gortari?

¿Por qué la televisión abarata el oficio periodístico y en lugar de denunciar, de informar, de proporcionarnos elementos para hacer conciencia y argumentar a favor del bien colectivo, es cómplice de tanta porquería?

López Velarde y aquellos héroes de la patria que se jodieron la vida por cualquier ideal de libertad se vomitarían si nos vieran hoy que la mentira y la cobardía son nuestra esencia. ¿Por qué permitimos que Calderón se gaste ríos de dinero que deberían ser escuelas de calidad y hospitales bien abastecidos en anuncitos pendejos para lavar su imagen de gris, mediocre, inútil por no recordar que ilegítimo?

Porque la prendemos. Cada que sintonizamos canales del duopolio sencillamente prendemos el interruptor de la mentira. Que viva México, cabrones.