Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 20 de septiembre de 2009 Num: 759

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Juan Bañuelos y otras cuestiones
MARCO ANTONIO CAMPOS

Mariano José de Larra: las andanzas de un dandy
ENRIQUE HÉCTOR GONZÁLEZ

El regreso en '34 y la muerte en '49: dos efemérides de José Clemente Orozco
(1883-1949)

ERNESTO LUMBRERAS

Espiritualidad y símbolos, novedades antiguas
RICARDO VENEGAS entrevista con JULIÁN CRUZALTA

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Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
Núm. anteriores
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Manuel Stephens

Todos somos Roger

En la actualidad, la diversidad de expresiones escénicas es de tal dimensión que es prácticamente imposible encontrar una característica en común para definirlas. Quizá lo que las identifica es que las líneas divisorias entre las disciplinas artísticas se difuminan cada vez más. Desde los años ochenta, la danza contemporánea ha incorporado en su vocabulario recursos que desde una perspectiva ortodoxa no se reconocerían como plenamente dancísticos, pero que la han enriquecido y le han abierto múltiples posibilidades de experimentación. Tal es el caso de la capoeira, que ha constituido un reto físico para los intérpretes y que se ha insertado con éxito en los escenarios. Otras disciplinas que han encontrado cobijo y correspondencia en la danza son las artes circenses y la mima corporal.

Cirko de Mente, compañía de circo contemporáneo fundada por Andrea Peláez y Leonardo Costantini en 2004, constituye una muy interesante apuesta que hace de las artes circenses un vehículo de expresión que sobrepasa la mera destreza física de sus integrantes. Cirko de Mente ha organizado numerosas actividades encaminadas a renovar el circo mexicano, entre las que se cuenta el Proyecto Fibonacci de creación e intercambio con artistas de diversos países, con residencias en México y en el extranjero, que lleva ya dos emisiones. Actualmente, la compañía está desarrollando el Centro de creación, formación y difusión de artes circenses, en La Karpa de Mente, ubicada en el estacionamiento del Museo Diego Rivera Anahuacalli, que constituye un nuevo espacio independiente que les ha permitido tener un trabajo ininterrumpido y contundente.

Por su parte, la multipremiada compañía Onírico, Danza-Teatro del Gesto, fundada en 1998 y codirigida por Gilberto González y Juan Ramírez, han posicionado el clown y la mima corporal como una expresión legítima dentro de la escena dancística. Ambas agrupaciones han unido esfuerzos, logrando una de las propuestas artísticas más originales y sólidas en la actualidad.

Todos somos Roger es un espectáculo en el que, mediante las artes circenses y el clown , se narra la historia de cuatro personajes recluidos en un hospital: “Éranse una vez cuatro locos en una habitación de hospital psiquiátrico, una cama y siete almohadas, una hora antes de dormir”, dice el programa de mano. Bajo una idea original de Juan Ramírez, que involucra experiencias personales, Todos somos Roger es un viaje a la intimidad y la particular percepción del mundo que tienen los personajes. La mima corporal es un vehículo ideal para la construcción de la realidad “alterada” que se vive en la habitación y los elementos escenográficos (la cama, una puerta y una escalera) son explotados al máximo. Las acciones transforman la cama en un espacio lúdico en el que lo menos que se hace es dormir o tal vez estén soñando. El malabarismo con almohadas y pelotas se resuelve como el diálogo y el reconocimiento del otro, como también sucede con la música interpretada en vivo. La intrigante puerta por la que se cuela la luz y por la que desaparecen en ocasiones los personajes, es el límite infranqueable hacia la “normalidad” a la que es de esperarse que los personajes nunca se rindan.

En Todos somos Roger hay un atinado uso del video y la animación –a cargo de David Camargo y Ricardo Peláez– que no son simples accesorios y revelan al espectador la conciencia de los personajes. Las proyecciones en el torso de uno de los personajes constituye un momento realmente delicioso. La escena final, en que se recurre a una pantalla donde se proyecta la sombra de un personaje amenazante, y el final con las eléctricas narices rojas, tras las que desaparecerán los personajes, es el corolario de un espectáculo en el que todo está en su lugar y nada sobra, así como un comentario autorreferencial sobre la naturaleza y cordura de la obra.


Fotos: Andrés Olmos

La codirección de Juan Ramírez y Andrea Peláez es un encuentro muy afortunado que se hace evidente en la calidad del espectáculo, en el cual los intérpretes logran construir individualidades sin recurrir a exageraciones o lugares comunes relacionados con la locura; ellos son Nicolás Ormazábal, Sergio López, Leonardo Costantini y Ramón Lozano.

Cirko de Mente y su labor en pro de la renovación del circo en nuestro país ha rendido importantes frutos. Todos somos Roger es un espectáculo híbrido que, más allá de técnicas o cuestionamientos sobre si se trata de danza o no, hace hablar los cuerpos de manera en verdad conmovedora.