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A la mitad del foro

¡Ay, Chihuahua!

León García Soler
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Escena de violencia ocurrida el pasado día 21 en Ciudad Juárez, donde este año ha habido más de mil 300 asesinatos. En la imagen, el cuerpo de un hombre que fue ultimado por desconocidos cerca de la línea divisoria con Estados UnidosFoto Ap
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ientras los porfirianos preparaban los faustos del centenario, en Chihuahua pagaban dos pesos plata por el cuero cabelludo de un apache. Hoy se cuentan diariamente los muertos, los levantados, los ejecutados, las víctimas de balas perdidas, ajenos a la disputa de los cárteles por el mercado y a la guerra de Calderón. En vísperas del bicentenario, el quinto año de gobierno de José Reyes Baeza, llega de Chihuahua el grito amargo y retador de ¡Ay, Chihuahua, cuanto apache, de calzón y de huarache!

Nueva Crónica de un país bárbaro, de la obra formidable de Fernando Jordán, viajero, reportero, magistral narrador de la historia, la geografía y los pobladores de esa dura y generosa tierra; obra que es la memoria recuperada, reivindicación de una manera de vivir y de morir; de la construcción de un país colonizado con la fundación de cuarteles y no de pueblos con la traza española de iglesia y plaza como ejes sobrepuestos a los templos de los indios. Chihuahua en el bicentenario de la Independencia debiera ser núcleo del homenaje a Miguel Hidalgo, preso en Acatita de Baján; excomulgado y decapitado para colgar su cabeza en la Alhóndiga de Granaditas. Sí, dice excomulgado. Aunque la clerigalla ensaye patéticos sofismas y el monolítico cardenal Sandoval concluya que al libertador no lo excomulgó la Iglesia, sino los españoles.

Ocasión para reprochar el olvido de los 150 años de las Leyes de Reforma; de cuando Juárez se refugió en el desierto; de la razón por la que el viejo Paso del Norte ahora se llama Ciudad Juárez. ¡Ay, Chihuahua! Será porque de esa frontera entre el sur pobre y el norte rico nos llegan el dolor y la rabia por los incontables feminicidios, por los cadáveres de jóvenes mujeres momificados por el implacable sol del desierto; por la impunidad de Ciudad Juárez a Tapachula: a duras penas el uno por ciento de los crímenes cometidos llega a sentencia de un juez. En plena guerra, Felipe Calderón decide traer de Chihuahua al nuevo procurador general de la República; a un abogado panista y creyente, gente decente y con fama de honesto, a quien le pareció que a lo mejor, pudiera ser, quién sabe, pero pue’que a algunas de las mujeres de Juárez les quitaron la vida por usar vestimentas poco pudorosas.

¡Ay, Chihuahua! Para colmo de males, hace falta la ratificación del Senado de la República. En Xicoténcatl recibieron al abogado Arturo Chávez Chávez. Y ahí ratificaron los padres conscriptos la designación hecha por el presidente Felipe Calderón. Ya rindió protesta el buen hombre, que al ser cuestionado por Pablo Gómez respondió que él cree en la defensa de la vida. Le preguntaban sobre el texto de la ley, sobre la despenalización del aborto y sus causales. Haberse refugiado en su fe, en los dictados de su iglesia, debiera ser motivo más que suficiente para negarle la ratificación. Si su religión le impide cumplir la ley, ¿cómo va a imponerla, defenderla, aplicarla?

Si como dice su paisano Fernando Baeza, es hombre de bien, que sea candidato a diputado o senador y presente iniciativas para cambiar la ley que ofende sus creencias y pone en riesgo la salvación de su alma. Pero impera la doble moral; en pleno estiaje se ahoga la gente en las corrientes de ríos que se salen de madre; un descendiente de Francisco I. Madero aspira a gobernar Chihuahua y asegura que los pobres del hambre cotidiana recibirán multiplicados los centavos que paguen por el 2 por ciento de impuesto al consumo que propone su jefe, y que Agustín Carstens asegura no será tributo temporalero, sino permanente, eterno, porque –dice con desfachatez que ruborizaría a Gonzalo N. Santos– ya se agotó la formidable fuente de ingresos que era Pemex. Así, sí: la moral es un árbol que da moras, o sirve para una chingada.

El PRI optó en el Senado por una salida de pie de banco. Y Jesús Murillo Karam argumentó que la fracción priísta ratificaría la designación de Chávez Chávez para dejarle toda la responsabilidad al presidente Calderón. Darles la soga para que se ahorquen. Pero en estado policiaco, suelen tejerse cuerdas de arena. Por eso volvió el circo a San Lázaro, donde sería convidado de piedra el policía que produjo el montaje mediático con la reprisse del arresto de peligrosos secuestradores y la heroica liberación de sus víctimas. ¡Ay, Chihuahua! El municipio libre es piedra angular de nuestro régimen de gobierno y al secretario de Seguridad Pública federal no se le ocurrió mejor remedio para contener el diluvio que viene que desaparecer las policías de los 2 mil 2 municipios del país, para dejar en su lugar 32 cuerpos estatales de policía.

Se ha perdido el rumbo y ya nadie sabe si es borracho o cantinero. Arde el país; la economía decrece, el desempleo se multiplica y los sabios, los oráculos del ágora electrónica, y uno que otro medio, medio escrito, llaman la atención del respetable al pacto Marcelo Ebrard-Enrique Peña Nieto. El del Distrito Federal que se queda sin agua y se inunda de aguas negras un día sí y otro también, declaró que son buenas sus relaciones con el gobernador del estado de México, declarado candidato presidencial para 2012 por un coro alegre de encuestadores y sicofantes. Como funcionarios y en lo personal, precisó Ebrard. ¿De veras? Sí, quedamos que si llegamos, ahí nos vemos. Y el júbilo de las sibilas acalló por un instante a las brujas de Macbeth en Iztapalapa.

Y Andrés Manuel López Obrador se retrató al pie de la estatua de Ricardo Flores Magón, en Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Impecables la condena a los cacicazgos y el homenaje rendido a los Flores Magón: Hubo magonistas con Villa, con Zapata, en las huelgas de Cananea y Río Blanco. Fueron determinantes en la creación de nuevas condiciones para campesinos, estudiantes y trabajadores que se vieron plasmadas en diversos artículos de la Constitución de 1917. Olvidó la presencia de uno de los Flores Magón en la fundación de la Confederación Nacional Campesina, en los años del cardenismo, del nacionalismo revolucionario, obrerista, agrarista y nacionalizador del petróleo que según Carstens se nos acabó. Quizás no habló de la CNC porque lo acompañaba Gabino Cué, candidato de Convergencia a gobernador de Oaxaca; de un frente popular para derrotar al PRI aliados con el PRD, el PT y el PAN.

¡Ay, Chihuahua! Si se hace la alianza obradorista con el PAN será remedo de la PRD-PAN que en Yucatán hizo la hazaña de reponer en la casa de gobierno del estado a un distinguido heredero de la casta divina que explotó el henequén y a los mayas hasta que estalló la Revolución. Esa cuyo centenario vamos a conmemorar el año entrante, con la esperanza de que jamás vuelvan a la tierra de Carrillo Puerto los horrores del México bárbaro que John Kenneth Turner denunció al mundo cuando Dios era omnipotente y el señor Don Porfirio, Presidente. Un Patricio Patrón Laviada para Oaxaca: para que el PRI deje el poder, Ulises Ruiz se vaya de Ítaca y entren bajo palio los conservadores a la tierra de Juárez.

Mientras haya un soñador, hay esperanza, dijo Ricardo Flores Magón. Pero desde el poder no ven el horizonte. José Narro Robles, rector de la UNAM, dijo en el Palacio de Minería: Hay miopía política (un) distanciamiento enfermizo respecto a los problemas y carencias de la mayoría, (un) majestuoso dogmatismo en torno a un modelo desvencijado y contraproducente (que) mantiene al país sumido en la ignorancia de la historia, la cortedad de metas hacia el futuro y la amenaza de la inestabilidad social.

¡Ay, Chihuahua!