Sociedad y Justicia
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Se cubren sólo 49 padecimientos, señala titular de la comisión encargada del programa

El Seguro Popular, sin recursos para atender más de 61 males

Peligra el fondo económico si se sigue usando para financiar emergencias epidemiológicas

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Trámites para la afiliación al programa del Seguro PopularFoto José Carlo González
Ángeles Cruz Martínez
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de septiembre de 2009, p. 38

El dinero del Seguro Popular es insuficiente para garantizar la atención gratuita de enfermedades graves y de alto costo de los afiliados a ese programa. Actualmente cubren 49 padecimientos de este tipo, como tumores malignos de infantes y mujeres y el sida, pero hay una lista de 61 más, entre ellos infartos, insuficiencia renal y hemofilia en adultos, que por ahora no podrán incluirse, admitió Salomón Chertorivski, titular de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS), encargada de ése y otros programas del ramo.

Este esquema de afiliación surgió con el objetivo de convertirse en el tercer pilar de la seguridad social y garantizar el acceso universal a la salud en el año 2011. Cuenta con el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, donde anualmente ingresa 8 por ciento del presupuesto asignado al Seguro Popular, para cubrir enfermedades costosas, y del cual se tomaron mil 800 millones de pesos para enfrentar la contingencia por la pandemia de influenza A/H1N1.

En entrevista, el funcionario dijo que aun cuando no se hubiera realizado esta erogación, de cualquier manera el dinero sería insuficiente. Hasta junio, y luego de pagar los tratamientos de las 49 enfermedades incluidas, estaban disponibles en el fondo sólo 3 mil millones de pesos.

En otro tema, Chertorivski señaló que en el país persiste la práctica de destinar recursos federales a la construcción de clínicas y hospitales que no necesariamente corresponden a lo planeado en el Seguro Popular.

–¿Cómo está funcionando el Seguro Popular?

–Bien en el objetivo fundamental de cubrir a la población no afiliada a alguna institución de seguridad social. Son más de 10 millones de familias a las que se financia la atención del ciento por ciento de las enfermedades del primer nivel y 95 por ciento de los egresos hospitalarios.

Aunque la pobreza aumentó en los pasados dos años, incluida la alimentaria, ha bajado el gasto de los hogares en salud, de acuerdo con la Encuesta de Ingresos y Gastos de 2008. Con el Seguro Popular se logrará la cobertura universal y un sistema único de salud en el país.

–Pero siguen los reclamos por la falta de cobertura de enfermedades graves, costosas y frecuentes, como las complicaciones de la diabetes, la insuficiencia renal…

–La realidad es que no hay dinero que alcance para cubrir todo lo que se necesita ante el incremento de la población y de los padecimientos crónicos de alto costo. En 2040, uno de cada cuatro mexicanos tendrá más de 65 años y requerirá de servicios más caros. Tenemos que pensar mucho más en la prevención y promoción de la salud.

–¿Qué se hará en el Seguro Popular?

–En 2010 se iniciará un programa para que los afiliados acudan a una consulta médica. Se les realizarán pruebas clínicas para anticipar riesgos de enfermedades como diabetes, hipertensión, desnutrición y anemia en los niños.

–¿Será obligatorio?

–Acá no existen corresponsabilidades como en Oportunidades, pero la visita a la clínica será uno de los requisitos para la afiliación o reafiliación al Seguro Popular. Ahora ocurre que las personas llegan a las clínicas cuando ya requieren de una atención de especialidad.

Nos va a tomar de 1.5 a dos años que las familias asistan a la consulta básica, pero sólo fortaleciendo la prevención lograremos que el fondo de gastos catastróficos sea sustentable a largo plazo.

–¿Cómo se integra el fondo?

–Con 8 por ciento del total de los recursos que cada año se destinan al Seguro Popular; aumenta conforme se afilian más familias, pero cuando concluya la inscripción, los ingresos se estabilizarán y los gastos serán crecientes.

“Cubre 49 enfermedades de alto costo, como el cáncer en infantes, los que padecen las mujeres, además de medicamentos y pruebas de laboratorio para las personas que viven con VIH/sida y las cirugías de catarata.

“El problema es que por el momento no se podrá incluir otros padecimientos. El Consejo de Salubridad General tiene una lista de 61 males que tendrían que incorporarse, como la leucemia y la hemofilia en mayores de 18 años. Un gran pendiente es el infarto. Al año ocurren 15 mil muertes por esta causa y muchas veces se trata del sostén económico de las familias. Son hombres en edad productiva.

Sigue pendiente la insuficiencia renal crónica y lo que implica. Además de diálisis y hemodiálisis, la posibilidad del trasplante de riñón y toda la vida de inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano.

–¿El panorama del fondo se complicó con la inversión para enfrentar la pandemia de influenza A/H1N1?

–Al día de hoy, incluso con esa erogación, el fondo está en buenas condiciones, pero con menores posibilidades de afrontar los padecimientos con la velocidad que deseamos. Además, el fondo se secará si sigue financiando las emergencias epidemiológicas. Es importante que los legisladores creen un fondo específico para ello, que de inicio cuente con cuatro o 5 mil millones de pesos.

–Aun sin el gasto en la influenza ¿los recursos del fondo son insuficientes?

–Sí. De ahí la importancia de la prevención de enfermedades. El fondo puede ser sustentable. Ahora 20 por ciento de las transferencias a los estados va etiquetado para la prevención, pero falta mucho por hacer para reducir la obesidad, por ejemplo.

–¿Por qué se reduce el presupuesto para inversión en infraestructura el próximo año?

–Son varios conceptos. Uno es lo que está dentro del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) etiquetado para inversión. Es dinero que se ha destinado a resarcir el rezago y aunque lo ideal sería que ese monto se aplicara para cubrir las necesidades del Sistema Nacional de Protección Social en Salud (SNPSS), no siempre ocurre así.

“Existen otros recursos que salen del Fondo de Previsión Presupuestal (3 por ciento del presupuesto del Seguro Popular) para infraestructura y equipamiento, pero sólo de centros de salud y unidades comunitarias y para municipios de alta y muy alta marginación.

“El PEF plantea 4 mil 76 millones de pesos para invertir en infraestructura el próximo año, y que equivalen a una disminución de casi la mitad con respecto a lo ejercido en 2009.

“Ese dinero se da por fuera del SNPSS y está etiquetado para una inversión en específico. A veces se puede alinear con el sistema y otras no, porque se usa para otra cosa.

Aunque esta situación ha cambiado desde la entrada en vigor del SNPSS y la aplicación del Plan Maestro de Infraestructura, todavía se puede mejorar. De cualquier forma, en el sistema existe lo suficiente para que los estados puedan garantizar la atención de sus afiliados.

Aprovechar recursos

–¿Se requiere más inversión?

–Sí, aunque lo invertido en los últimos años es sustantivo. Ahora debemos ver cómo se aprovecha porque de qué nos sirve seguir invirtiendo en algún hospital si no hay suficientes radiólogos, por ejemplo.

Se vio en la contingencia por la influenza. En algunos estados no había un solo infectólogo. Ahora podemos planear el futuro de manera más ordenada y mejorar la eficiencia.