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En México se practica en más de 32% de los nacimientos en el sector público, de 68%, en el privado

El interés económico es el principal factor del incremento de cesáreas, alertan expertos

El 12 y 13 de octubre se realizará la Semana Mundial del Parto Respetado en el DF

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En el Instituto Nacional de PediatríaFoto Fabrizio León Diez
Mariana Norandi y Rosario Jáuregui
 
Periódico La Jornada
Miércoles 7 de octubre de 2009, p. 3

Pese a que en 1985 la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que no existe justificación en ningún país para que más de 15 por ciento de los nacimientos sean por cesárea, actualmente en México el porcentaje supera por mucho ese límite. En nuestro país, 32.45 por ciento de los partos que se llevan a cabo en el sector público y 68.7 por ciento que se realizan en centros privados son por cesárea, alcanzando, en algunos hospitales particulares, hasta 90 por ciento explicó Glenda Furszyfer, vicepresidenta de la Asociación Civil Parto Libre.

En conferencia de prensa para anunciar la tercera Semana Mundial por el Parto Respetado, que esta asociación realizará con el apoyo de la Secretaría de Salud (Ssa) el 12 de octubre en el Instituto Nacional de Perinatología y el día 13 en Casa Natura, Furszyfer consideró alarmante el incremento del número de cesáreas en nuestro país el cual ha pasado, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de 46.8 por ciento en 1996, a 68.7 por ciento en 2007 en el sector privado.

Es alarmante pensar en el futuro de los alumbramientos en nuestro país, pues en algunos sectores casi siete de cada 10 niños nacen mediante cesárea, cirugía abdominal pensada como medida de emergencia para salvar vidas, empleada sólo cuando hay riesgo para la madre o el bebé, que ha sido convertida en una manera rutinaria de dar a luz agregó.

Explicó que los países con menor índice de mortalidad perinatal tienen menos de 10 por ciento de cesáreas y que una mujer que pare por ese método quirúrgico tiene entre tres y cuatro veces más riesgo de muerte que por parto natural.

La Semana Mundial por el Parto Respetado se llevará a cabo de manera simultánea en Francia, España, República Checa, Austria, Bulgaria, Canadá, Brasil, Uruguay, Venezuela, Argentina y México.

Mortalidad materna

Ramón Celaya, médico cirujano, obstetra y director de la Clínica de Especialidades de la Mujer, explicó que casi toda mortalidad materna está relacionada con la cesárea.

En entrevista con La Jornada, Glenda Furszyfer, también educadora perinatal certificada por la Asociación de Asistentes del Trabajo de Parto y Educadores del Nacimiento (ALACE, por sus siglas en inglés), destacó que aunque el principal factor de ese fenómeno es el interés económico, la era de la prisa y del menor esfuerzo que vivimos ha favorecido su práctica indiscriminada. El parto normal es un hecho natural, fisiológico y saludable, cuyos elementos esenciales son tiempo y paciencia..

Explicó que a lo anterior se suman la falta de información acerca de cuándo está indicada una cesárea, así como los mitos que hay alrededor de los nacimientos vía vaginal. Algunas mujeres piensan que mediante la intervención quirúrgica no sufrirán el dolor del parto, sin darse cuenta de los riesgos a los que se exponen.

Es una operación que puede programarse y toma al médico alrededor de dos horas realizarla, por lo que puede practicar varias en un solo día, además de que sí la cubren las aseguradoras. En cambio un parto normal requiere de 12 a 36 horas, lo cual no es muy redituable para los médicos en términos de tiempo y dinero, aunque es lo aconsejable para la futura salud del bebé.

En lo que se refiere a los precios, en el Distrito Federal, por ejemplo, oscilan entre 13 mil 600 y 27 mil pesos, cifra que puede subir, dependiendo de los días de estancia en el hospital y de los medicamentos extras. Un parto normal cuesta entre 7 mil y 17 mil 900 pesos aproximadamente. En ambos casos, sin contar con los honorarios médicos ni del anestesista.

–¿Cuáles son los riesgos?

–Una hemorragia, daños a otros órganos, infecciones posteriores a la operación, mayor frecuencia de depresión posparto, problemas para futuros embarazos, porque se acumulan cicatrices en el útero, con la consecuente pérdida de terminaciones nerviosas. Además la placenta tiende a hacerse acreta, es decir, saca sus raíces del útero y compromete otros órganos, lo que en muchos casos obliga a hacer una histerectomía.

La también integrante de la Asociación Nacional de Instructoras en Sicoprofilaxis Perinatal de México explicó que la cesárea puede ocasionar otras anomalías de la placenta, como que tienda a implantarse de manera baja, tape la salida del útero e impida que el bebé nazca vía vaginal. Además, entre más cesáreas se tengan es mayor la frecuencia de rupturas uterinas.

De acuerdo con la OMS, luego de una cesárea debe intentarse un parto normal. Es un mito decir que ya no es posible. Remitiéndonos a la experiencia científica, son muchos más los riesgos de una nueva operación, comentó.

–En el caso de la criatura, ¿cuáles pueden ser los problemas?

–Respiratorios, sobre todo en las cesáreas programadas, pues no hay trabajo de parto. En el embarazo los niños tienen los pulmones llenos de líquido amniótico, no los usan para respirar, pues reciben oxígeno de la placenta a través del cordón umbilical. Las contracciones hacen la función de exprimir los pulmones para que en el alumbramiento estén vacíos y puedan hacer la primera expansión para respirar. Al no haber esa labor, el líquido se extrae mediante sondas.

La cesárea también repercute en el incremento de bebés prematuros, pues los médicos, debido a sus compromisos, no dejan a las gestantes llegar a la semana 40; entonces las criaturas tienen que estar en incubadora, separadas de sus madres, lo que se refleja en el deficiente establecimiento de lactancia y en la mayor frecuencia de depresión posparto.

–¿Cuándo está indicada?

–Básicamente cuando hay una emergencia durante el trabajo de parto, o en el embarazo, como una hemorragia, que puede ser síntoma de desprendimiento de placenta; cuando ese órgano ya no va a oxigenar al bebé, o cuando hay sufrimiento fetal muy claro.

Manipulación

Alertó sobre la manipulación de información que hacen algunos médicos para hacer de la cesárea una necesidad: “En la actualidad se ha impuesto el uso rutinario de monitores fetales durante la labor de parto. Acuestan a la señora y el peso de la criatura comprime las venas de la espalda, que llevan sangre oxigenada al bebé, por lo que se detecta sufrimiento fetal y en consecuencia se ordena la cirugía, que de alguna manera fue fabricada. La OMS no recomienda acostar a las futuras madres. Es mucho más doloroso, porque no hay verticalidad, no hay gravedad, las contracciones son menos efectivas, es mucho más incómodo para la mujer y potencialmente peligroso para el bebé.

–¿Qué es lo más aconsejable?

–Durante el trabajo de parto se debe dar a la madre libertad de elegir la posición en la que se sienta más cómoda para pujar; puede ser parada, en cuclillas, en cuatro puntos o sentada, pero vertical, como hacen nuestras indígenas. Lo que las mujeres sabemos es parir, y para eso necesitamos espacio, un ambiente íntimo, libertad de movimiento, comida y un acompañamiento amoroso.

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