Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 11 de octubre de 2009 Num: 762

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Portbou
JORGE VALDÉS DÍAZ-VÉLEZ

Dos poemas
LUKÁS THEODORAKÓPOULOS

Espacio eclipsado
PORFIRIO MIGUEL HERNÁNDEZ CABRERA

El origen de las especies
ROSA BELTRÁN

El placer de la actuación
RICARDO YÁÑEZ entrevista con ANA OFELIA MURGUÍA

La resistencia estética: las desaparecidas de Ciudad Juárez y Chihuahua
INGRID SUCKAER

Historia de una ecuación
RICARDO BADA

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Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

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OAXACA, PIEDRA DE LUZ

RAÚL OLVERA MIJARES


Monte Albán,
Joyce Marcus,
FCE,
México, 2008.

Amplitud, diversidad, cielos tachonados de nubes, equilibrio perfecto entre la gama de los ocres y los verdes en amalgama con los azules, clima templado a lo largo del año, vegetación sobria nunca exuberante, eso y más define al Valle de Oaxaca, una extensión de terreno que tras la Conquista reclamó como recompensa Cortés. Los zapotecos, una de las grandes civilizaciones mesoamericanas, figuraron entre los primeros pueblos en domesticar calabazas y jícaras (8000 AC), frijoles negros (6000 AC) y maíz (4350 AC). Montalbán, en sus cinco fases principales (una historia que va desde 1600 ac hasta prácticamente la Conquista española y que alcanza su mayor florecimiento hacia 600 DC durante la Época III) es el ombligo indiscutible de la expansión zapo teca, un asentamiento que se especula llegó a contar con 30 mil vecinos, repartidos en Montalbán propiamente dicho, Montalbán Chico, Mogotillo, El Gallo y Cerro Atzompa (los tres últimos permanecen aún en su mayor parte sin explo rar).

Este complejo urbanístico, el más elevado del México antiguo, requirió de siglos de paciente labor, generaciones enteras de trabajadores y, sobre todo, de hábiles geómetras que realizaron los cálculos necesarios para el emplazamiento de las diversas plataformas elevadas. El resultado de estos esfuerzos, contemplado desde el año 750 DC, que marca el final de la Época III, era y es (gracias a Alfonso Caso y sus colaboradores, quie nes emprendieron la reconstrucción) sencilla mente asombroso: una calzada alta, aún más impresionante que la de Teotihuacan, ciudad hermana a la vez que antagonista de Montalbán, no tanto por sus dimensiones sino por el aprovechamiento de un espacio restringido, con innumerables accidentes orográficos, que hoy día se percibe como amplísimo, variado y majestuoso. Los trabajos de reconstrucción arrancaron en la década de los treinta y continuaron durante dieciocho años bajo la dirección del propio Caso, descubridor también de la Tumba 7, sólo compa rable en América, por su munificencia, a otros enterramientos de la cultura incaica.

Joyce Marcus, de la Universidad Ann Arbor de Míchigan, es autora de Montalbán, verdadero acier to que invita a volver a recorrer, o incluso a visitar por primera vez, el sitio arqueológico, el museo adyacente e incluso el museo regional, con sede en Santo Domingo el Grande. De extremada curiosidad resultan las consideraciones de la doctora Marcus en torno de la escritura, las estelas y el sistema calendárico de los zapotecas. Oaxaca, con sus otras grandes culturas (príncipe entre ellas la de los mixtecos quienes contaban por cierto con su propia escritura) conforma un territorio aparte, un país dentro de otro. La expansión histórica hacia la Sierra de Juárez y hacia el Istmo de Tehuantepec, son dos bastiones donde permane ce en pie de guerra la lengua y la cultura de los zapotecas. Oaxaca es, sin lugar a dudas, una de las zonas más ricas de nuestro país, una tierra que ningún mexicano, si tiene la oportunidad de hacerlo, debería dejar de conocer.