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La violonchelista presentó combinación de recital y pantomima

Gaillard rindió homenaje a la Luna, a Pierrot y a Debussy en Guanajuato
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Periódico La Jornada
Lunes 26 de octubre de 2009, p. a11

Guanajuato, Gto., 25 de octubre. Ophélie Gaillard, una de las mejores violonchelistas actualmente en el mundo, rindió homenaje a la Luna, a Debussy y a Pierrot, ese personaje nacido de la Commedia dell’arte y llevado a la perfección por Etienne Decroux y su alumno, Marcel Marceau.

Ophélie demostró una vez más su valía al depositar su poder a los pies de los niños. Su condición de primera figura mundial, al servicio del arte compartido.

De tal manera decidió entablar el montaje de un espectáculo para niños, en congruencia además con el espíritu de la obra que da pie al programa: Debussy es uno de los autores que más cerca están del espíritu de los niños. Su pequeña hija lo aproximó a la inocencia, la claridad, el claro de luna que suele perderse con la edad adulta.

Acompañada por el pianista Dominique Plancade y los actores Julien Lubek y Cécile Roussat, Gaillard presentó este domingo en el Festival Internacional Cervantino el espectáculo Pierrot enojado con la luna, en el teatro Juárez.

Gaillard coincide en la programación de este Cervantino con la presencia de otro semidios del mundo del violonchelo, Misha Maisky, quien ejecutará en breve aquí tres de las seis suites para violonchelo solo de Bach.

Ambos, Ophélie Gaillard y Misha Maisky, han grabado esas obras que son piedra de toque de la cultura musical. Una mayoría exquisita se inclina por las versiones de Ophélíe, sin dejar de lado la fuerza vital de las de Maisky, más cercano a la mercadotecnia que la violonchelista francesa.

El nuevo disco de Ophélie Gaillard, puesto a la venta en el vestíbulo del teatro Juárez, es una nueva demostración de sus caminos: una producción sui géneris, basada en transcripciones a la manera de Casals (por consenso aplastante el autor de las mejores grabaciones de las suites de Bach en toda la historia) y Piatigorsky, que se inicia precisamente con una obra de Debussy: La fille aux cheveux de lin (La muchacha de los cabellos de lino).

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Con Pierrot enojado con la Luna, Ophélie Gaillard mostró por qué es una de las grandes violonchelistas del planetaFoto Cortesía FIC

El disco, distribuido por el sello Harmonia Mundi, se titula Dreams e incluye transcripciones para chelo y orquesta (en este caso la Royal Philharmonic Orchestra) de obras de Dvorak, Grieg, Bellini, Puccini, Donizetti, Chaikovsy, Fauré y de manera destacada la primera Gimnopedia y la primera Gnosedia de Satie. Un manjar.

El espectáculo que presentó Gaillard en el teatro Juárez fue una combinación de recital con pantomima, el primero a cargo de ella y el pianista Dominique Plancade y la segunda por los actores Roussat y Lubeck, quienes encarnaron distintos personajes hasta culminar, en la interpretación de la Sonata para violonchelo y piano, que Debussy tituló Pierrot enojado con la Luna, precisamente con el mimo Pierrot y su amada Columbine, antes de que ella rompiera el corazón de Pierrot para irse con Arlequín.

Pero ésa es otra historia. En el teatro Juárez, lleno de público de domingo, los niños rieron a tambor batiente; todos los presentes se divirtieron como niños mientras Ophélie Gaillard mostró por qué es una de las grandes violonchelistas del planeta.

Sonaron obras del polaco Witold Lutoslawski, el checo Leos Janacek y, la mayor parte del tiempo, de Claude Debussy. Pasos sobre la nieve, Ondine, entre otros preludios, y, por supuesto, el gran amor de Pierrot, el Claro de Luna.

La música de fantasía interpretada por la violonchelista hizo que el público se adentrara en un mundo de ensueño donde la Luna fue la figura principal.

Condición de ser grande, la humildad, la sencillez. Con este espectáculo y esta música, Ophélie Gaillard se mostró como es: grande.