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Ver día anteriorLunes 26 de octubre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Si 20 años no es nada... que sigan las promesas
A

segura la letra de famoso tango que veinte años no es nada... Tampoco los 28 de promesas oficiales para recuperar el sistema lagunar Nichupté, ubicado en Cancún. Tiene 12 kilómetros de ancho por 21 de largo y de él forman parte otras cuatro lagunas (Bojórquez, Caleta, Laguna del Amor y río Inglés) y dos canales de navegación que lo unen con el mar. Pero Nichupté sufre desde hace tres décadas serios desajustes ecológicos debido al tránsito de lanchas y barcos que arrojan aceite y aguas negras, a las descargas de hoteles y servicios, al relleno de parte de su extensión para un club de golf y varios desarrollos inmobiliarios.

Antes de convertir Cancún en una mala copia de Miami, Nichupté estaba regulada por la entrada de corrientes marinas. Ahora es basurero de diversas actividades, destacadamente turísticas e inmobiliarias.

Para remediar esta situación, en 1981 la entonces Subsecretaría federal del Medio Ambiente patrocinó la primera reunión de instancias oficiales, expertos y ciudadanos para limpiar Nichupté de contaminantes y evitar que la futura infraestructura turística y urbana la afectara. Dos años después, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM estudió la situación de la laguna y propuso medidas para su recuperación.

Por su parte, el Instituto de Geografía de la misma universidad elaboró un plan de ordenamiento geoecológico. Luego, en 1986, se instaló un comité de protección y vigilancia del sistema lagunar, de cuyos trabajos se derivó el primer reglamento para su funcionamiento y regulación ecológica. Esto fue posible gracias a la insistencia de los grupos ciudadanos. En esta tarea sobresale la labor de la licenciada María Cristina Castro.

Luego de casi diez años de reuniones y negociaciones entre las instancias oficiales, los empresarios que gobiernan la actividad turística de Cancún y las organizaciones ciudadanas, el último día del salinato se publicó el Programa de Ordenamiento Ecológico del Sistema Lagunar Nichupté. A su vez, el gobierno de Quintana Roo creó un fondo para estudios que consolidaran su recuperación. Otras dependencias también ofrecieron recursos. Pero no se ejerció ninguno de los presupuestos aprobados para tal fin. La contaminación continuó. Para detenerla, el presidente Zedillo añadió nuevas promesas. En 1996 aseguró que al finalizar su sexenio entregaría Nichupté con agua cristalina. Su promesa hasta se folió en su oficina de Los Pinos   para que constara que iba en serio.

Hubo numerosas reuniones para hacer realidad el agua cristalina. Terminó el sexenio del doctor con la laguna más contaminada, pese a la aprobación de normas federales sobre el destino de las aguas negras y la protección de los acuíferos. Además,  no hubo dinero para la restauración y los desacuerdos entre las instancias oficiales fueron notorios.

Llegó el primer gobierno del cambio y... nada pasó. Bueno, sí: se instaló en enero de 2006 el enésimo comité de administración, manejo y restauración del sistema lagunar, con la participación de los tres niveles de gobierno, centros de investigación, empresarios, grupos ciudadanos. Hubo 10 proyectos para rescatar Nichupté. No se realizaron. Mientras, siguió construyéndose en torno a la laguna y se supo que en sus aguas había 40 embarcaciones abandonadas, la mayoría con una permanencia de más de 17 años. La laguna era el patio trasero de las playas, hoteles, restaurantes, marinas, discotecas, entre otros negocios que fracasaron o fueron destruidos por los huracanes Gilberto y Wilma.

En el actual sexenio continúan las propuestas de estudios (algunos muy cuestionados), el ofrecimiento de recursos para realizarlos y conocer más sobre los daños que sufre Nichupté, y las reuniones para establecer un nuevo plan de manejo integral. La última fue en mayo pasado. En tanto, se detectaron unas 100 bacterias típicas de las aguas residuales provenientes de todo el mundo, así como cantidades considerables de metales pesados, como plomo, diversos compuestos químicos y descargas de aguas de la ciudad y la zona hotelera.

Sí, 30 años de promesas de gobiernos priístas y panistas no son nada. De contaminación, muchísimos.