Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 8 de noviembre de 2009 Num: 766

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Los testigos declararon
ORLANDO ORTÍZ

Tres poemas
SARANDOS PAVLEAS

Berlín, ciudad abierta
ESTHER ANDRADI

La calle era una fiesta
YURI GÁRATE

Ossis, Wessis y döner kebab
CUINI AMELIO ORTIZ

La ciudad que más cerca queda de Berlín
LUIS FAYAD

Todo pasaba tan rápido
LUIS PULIDO RITTER

Hombre mirando al este
MARIO VÁZQUEZ

9/XI/1989: Berlín se me hizo cuento
RICARDO BADA

Lo Increible había pasado
TELMA SAVIETTO

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Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

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NAIEF YEHYA

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

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JORGE MOCH


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Germaine Gómez Haro

Luis Urrutia: Límites de luz

La obra de Luis Urrutia es una continua exploración de las infinitas posibilidades de la materia. Desde sus inicios, la experimentación de materiales industriales y de desecho ha marcado su proceso creativo, dotando a sus pinturas y collages de un carácter constructivo que se deriva de su formación como ingeniero. Urrutia busca, recolecta y almacena toda suerte de elementos, como alambres, mallas metálicas, costales de tela, fibras, trozos de madera, arenas, aserrín, en fin, materiales comúnmente utilizados en las obras de construcción urbanas y, en un acto de alquimia, trastoca su carácter burdo y utilitario y los convierte en elementos lúdicos que se integran sutilmente en composiciones de una gran expresividad visual. Desde su primera exposición en la Casa Lamm (Raíces, 2004), he sido testigo del devenir de este proceso creativo que, poco a poco, se ha ido depurando y sofisticando hasta alcanzar una personalidad propia y un lenguaje plenamente reconocible.

Profundo admirador de la pintura matérica catalana, Urrutia ha llevado la integración de la materia a sus obras bidimensionales a tal extremo que, en la serie que actualmente se presenta también en a Casa Lamm –Límites de luz–, ya no se podría hablar simplemente de pinturas. Sus trabajos actuales van a caballo entre la pintura y el relieve escultórico; quizás se les podría llamar picto-relieves a estas cajas construidas con materia y color, en las que la innovación consiste en la investigación e incorporación de un nuevo elemento: la luz. La integración de la luz como evocación poética y solución plástica confiere a estas obras novedosas un halo mágico que despierta sensaciones opuestas –y, finalmente, complementarias: levedad y pesantez, brillo y opacidad, densidad y ligereza… El juego de los contrarios entreverados en estas singulares piezas invitan al espectador a la contemplación. Un diálogo de ida y vuelta se establece entre la obra y el observador: el cuadro nos atrapa por las rendijas de luz que van transformando su fisionomía según la hora del día.


Límite azul

Urrutia ha incorporado a sus cajas construidas primordialmente con lajas de madera distribuidas en un marcado sentido horizontal o vertical, unos canales de acrílico coloreados con pintura para vitrales, que funcionan como un tipo de ventanilla de vivos colores de las que emana un resplandor candente, producto de las luminarias de neón colocadas en el reverso de la pieza. Así, lo orgánico de los materiales adheridos a la superficie y pintados con colores brillantes y contrastantes, crea una tensión con lo artificial de esa luz incandescente que se proyecta desde el interior de la pieza, propiciando un juego de contrastes y volúmenes delicadamente integrados. En sus obras anteriores predominaba una decidida monocromía en formas abstractas realizadas a partir de texturas y evanescencias. Ahora sorprende el derroche de colores explosivos y atrevidos, combinaciones poco comunes que hablan de una mayor libertad de factura en sus composiciones a base de sólidas franjas verticales y horizontales. Color, textura y luminosidad son los vocablos principales en el léxico reciente de Luis Urrutia.


El horizonte y la piedra
Fotos: cortesía Casa Lamm

Paralelamente, el artista lleva más lejos su incursión en la tridimensionalidad con obras escultóricas realizadas en bloques de concreto translúcido en los que incrusta unas piezas de obsidiana que juegan con una volumetría pronunciada.

En la serie Límites de luz no predomina un análisis formal de las posibilidades estéticas de la materia, sino una búsqueda de sus propiedades evocadoras y de su poder de transformación. Estos picto-relieves nos muestran un proceso en constante cambio y metamorfosis al que el artista-constructor confiere una forma sólida –la línea vertical y horizontal– con todas sus variantes. Realizar un cuadro –o construirlo– significa para Urrutia la posibilidad de fusionar la práctica racional de la ingeniería y el libre ejercicio de la imaginación. Sus cuadros, picto-relieves o murales escultóricos de impecable factura, proyectan vibraciones de luz y color que el espectador aprehende por su frescura y sencillez, cualidades poco comunes en el pretencioso ámbito del arte actual.