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El subsecretario Pérez Jácome y su equipo se reúnen en hotel de Polanco con la cúpula tricolor

Ocultan PRI y Hacienda acuerdos sobre el reparto de fondos para el próximo año

El domingo vence el plazo para aprobar el presupuesto y aún no convocan a la Cámara a sesionar

 
Periódico La Jornada
Jueves 12 de noviembre de 2009, p. 15

Al reditarse la negociación ocurrida entre el PRI y el gobierno federal en materia de impuestos, los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y el equipo económico priísta mantienen en secreto sus acuerdos, mientras la mayoría de los diputados de ese partido empezaron a presentar los proyectos de gasto e inversión de los gobernadores de los estados que representan.

Esa situación mantiene estancada la discusión y el debate en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, que aún no está convocada a sesionar, cuando el plazo para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2010 concluye a la medianoche del domingo próximo.

El subsecretario de Egresos de Hacienda, Dionisio Pérez Jácome, acompañado por un grupo de asesores y enlaces de esa dependencia, mantiene el contacto directo con la cúpula priísta en el hotel Presidente Intercontinental de Polanco, y esporádicamente en algunas oficinas de gobierno y de la Cámara de Diputados. Hasta ayer, la danza de cifras del reparto del gasto para el próximo año fue sólo especulación.

La propuesta del PRI es ampliar el gasto no programable, que se obtendría de la aplicación de un recorte por 80 mil millones de pesos en las erogaciones del gobierno federal. El PRD elaboró una propuesta para que el ajuste en ese rubro sea de 60 mil millones.

El partido del sol azteca planteó quitar 6 mil 413 millones del seguro de separación individualizada, 2 mil 587 del de gastos médicos para funcionarios del gobierno federal, 6 mil 359 en aportaciones a fideicomisos y mandatos, mil 159 a las percepciones de los funcionarios del Poder Judicial, mil 128 millones a la creación de plazas en dicho poder, y mil 729 millones en bienes inmuebles.

También busca obtener casi 35 mil millones con la reducción de transferencias de fideicomisos constituidos con recursos públicos, del fondo de estabilización petrolera y de rentar, en vez de comprar, dos satélites. Adquirirlos costaría 4 mil 500 millones y el arrendamiento sólo 500.

El presupuesto que se apruebe para 2010 será de 3 billones 179 mil millones de pesos, que en términos reales es menor al que se ejerce actualmente, de 3 billones 191 mil millones.

Para el próximo año se espera que el gasto en entidades y organismos (Pemex, CFE, IMSS e ISSSTE, que incluye a Luz y Fuerza del Centro, a pesar del decreto de su extinción) alcance un billón 11 mil millones de pesos; a gasto federalizado se destinarán 932 mil millones; a la operación del gobierno federal, 776 mil millones; a deuda pública, 237 mil millones; poderes y ramos autónomos, 69 mil millones, y otros gastos no programables, 352 mil millones.

Con la propuesta del Ejecutivo, los rubros que más se verían afectados en comparación con el presupuesto 2009 serían la Secretaría de Gobernación, con un recorte de mil 414 millones de pesos; Hacienda, 4 mil 359 millones; Defensa Nacional, 3 mil 189 millones; Agricultura, 13 mil 319; Comunicaciones y Transportes, 14 mil 382 millones; Economía, mil 587 millones; Educación Pública, 14 mil 175 millones; Marina, 944 millones; Trabajo, 517 millones.

Reforma Agraria, mil 695 millones; Medio Ambiente, 6 mil 740 millones; PGR, 810 millones; Energía, 7 mil 670; Turismo, mil 1994; IFE, 3 mil 534; Seguridad Pública, 2 mil 696 millones, y Ciencia y Tecnología, 720 millones.

De acuerdo con el proyecto del Ejecutivo, los organismos que incrementarían su presupuesto son: Poder Legislativo, con 447 millones; Poder Judicial, 604 millones; CNDH, 33 millones; Inegi, 489 millones; Salud, 239 millones; Desarrollo Social, 12 mil 820 millones, y el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, 30 millones.

El gasto corriente crecería 2.7 por ciento real, en tanto que los servicios personales del gobierno federal lo harían en 0.8 por ciento. Por el contrario, la inversión pública en conjunto presentaría una reducción de 13.5 por ciento en términos reales.