Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 22 de noviembre de 2009 Num: 768

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El 7 de septiembre
AURA MARTÍNEZ

Mi testamento
MIJALIS KTSARÓS

Uno es muchos
RICARDO YÁÑEZ entrevista con ALBERTO ESTRELLA

La tía Lillian
JEANNETTE LOZANO

Antonio Cisneros: es animal el poema
JOSÉ ÁNGEL LEYVA

La conjura de los necios: cuarenta años de la muerte de John Kennedy Toole
RAFAEL REY

Umberto Eco: el poder de la insolencia
JORGE GUDIÑO

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Columnas:
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Orlando Ortiz

Entre burlas y veras

“Palo dado ni Dios lo quita y más fácil es que se repita”, podría decirle cualquiera a su amada (o amado) y no se preguntaría si es prosa, poesía o todo lo contrario. Como emisor estaría privilegiando su necesidad, sobre todo, de expresar o comunicar algo, que puede ir desde una necesidad fisiológica (refirámonos así, llanamente, al orgasmo) hasta un sentimiento desbordado, o incluso una amenaza espeluznante (si el hablante es un violador).

Algo similar podría ocurrir, pero con cierta jocosidad, si la frase fuera: “Antes me vengaba de todo, ahora no me vengo con nadie”. Pero desde la perspectiva de los oyentes, lo más probable es que tales expresiones fueran tildadas de prosaicas, en el menor de los casos, y hasta de procaces y obscenas.

El patito feo, siempre, es la prosa. Nada importa que sea un instrumento de uso cotidiano. Seguramente ustedes han escuchado: ese cuento es buenísimo, muy poético. Siempre me pregunto si el cuento es bueno por ser poético o a pesar de ser poético. Sin embargo, nunca me ha tocado escuchar que un poema es excelente por prosaico.

Siempre pende sobre los textos la calificación de poético para lo bueno, y de prosaico para lo que carece de calidad. Si nos atuviéramos a su etimología no habría problema, pero es el caso que muchos de quienes así se expresan ignoran la etimología de poesía: poieessis, creación.


Charles Baudelaire

Tampoco distinguen, por otra parte, los tipos de prosa que existen, para ellos lo mismo es la prosa pragmática, de uso cotidiano o vulgar –en el buen sentido de la palabra–, que la científica, la oratoria, la filosófica, la narrativa, la ensayística o la literaria. Por que debe advertirse que, para acabarla de amolar, la prosa literaria, para ellos, está peldaños más arriba de la narrativa. Sería conveniente averiguar qué entienden por “literario”.

Si se me ocurriera escribir que ando paseando por una feria de pueblo y consigno que “los niños tiraban a sus madres de la falda para que les compraran algún pirulí, o se subían a los hombros de sus padres para ver mejor a un prestidigitador deslumbrante como un dios. Y por todas partes, superando todos los perfumes, iba y venía un olor a fritura que era como el incienso de aquella fiesta”, asentarían que es una prosa sin chiste, comparable, quizá, con algo como lo siguiente –que aspiraría a definir lo que es la hermosura vital–: “una gallina con sus veinte pollitos pica y camina”. ¿Qué puede tener de artístico o poético esa línea? Posiblemente los amigos ocultarían una sonrisa burlona, para no herirme. Y yo me sentiría mal porque nunca he sido poeta, siempre me he desempeñado como vulgar prosista, y en el mejor de los casos, como narrador.

Por otra parte, tiende a confundirse poesía con verso, lo que complica todavía más la cuestión, pues nunca faltan los que ven renglones cortitos y de inmediato exclaman “eso es poesía”, (y llegan al grado de saberse de memoria algún “verso completo”, como El brindis del bohemio o El seminarista de los ojos negros). Por el contrario, si está escrito de un lado a otro del renglón, automáticamente es prosa.

Mencioné más arriba que no es extraño escuchar que una narración es muy buena, por ser poética; sin embargo no ocurre, ni remotamente, que alguien se atreva a decir que un poema es muy bueno por ser prosaico. Se me replicará que existe el poema en prosa; sin embargo, lo sustantivo en este género es el poema, y el “en prosa” funciona como calificativo o cosa parecida, que puede interpretarse de manera positiva o negativa. En pocas palabras, siempre hay cierto retintín pe yorativo para la prosa. De manera mecánica se le da valor estético a la poesía –entendida como versos– y se minimiza a la prosa, cualquiera que sea su modalidad. ¿Por qué?

Si leyéramos de nuevo la primera línea de este texto, ahora escrito de otra manera (Palo dado /ni Dios lo quita/ y más fácil es /que se repita), o la del siguiente párrafo: (Antes me vengaba/ de todo. Ahora no me vengo/ con nadie) y añado que son dos poemas que pertenecen al libro De erotismo al rojo blanco de Elías Nandino, es posible que el calificativo de prosaico sería soslayado, y algo similar pasaría con los versos de Una gallina/ con sus veinte pollitos/ pica y camina, también de Nandino. Las dudas asomarían con el pasaje de la feria de pueblo, eso únicamente puede ser prosa, y en efecto, esas líneas pertenecen a uno de los Pequeños poemas en prosa, de Baudelaire.