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Es un sitio de simultaneidad, tiene historia y arte, señala el ilustrador estadunidense

En México, el valor del pasado obliga a ser artístico: Peter Kuper

Escribió el libro Diario de Oaxaca, relato del conflicto magisterial y social que se presenta hoy

No es sólo sobre los plantones, sino una imagen mayor con toda la luz que aquí percibí, dice

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El caricaturista durante la entrevista con La JornadaFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Jueves 26 de noviembre de 2009, p. 7

México es un sitio de simultaneidad, tiene historia y arte con los que la gente convive diariamente, y eso afecta su conducta. A veces esa influencia es sutil, mas permea, y los mexicanos son conscientes de que en este país existieron civilizaciones que ya no están, pero conocen su lugar en la historia, y eso los lleva hacia el futuro, afirmó el ilustrador Peter Kuper, autor del libro Diario de Oaxaca, relato del conflicto magisterial y social que se inició en 2006 en dicha entidad, publicado simultáneamente en Estados Unidos, España y México.

El actual autor de la historieta Espía contra espía de la revista Mad (serie originalmente realizada por el fallecido Antonio Prohias), aseguró en entrevista que el sentido de la historia y el arte del mexicano es algo de lo que carece el pueblo estadunidense. Lo atribuyó a que nuestra historia es reciente, y mucha está sepultada: donde hubo un campo de batalla ahora hay un centro comercial; la gente camina encima y no sabe que hubo ahí, lo cual es muy peligroso, porque al no ser conscientes del pasado, no piensas en términos de ser parte de él.

Consideró que, por el contrario, en México hay mucho más. Esto explica por qué la gente lucha: conoce el valor de lo que ocurrió antes, que otros lucharon antes, y eso no hace las cosas más fáciles, pero ofrece un contexto a la vida cotidiana y obliga a la gente a ser artística. El arte es parte de su vida diaria.

Experiencia enriquecedora

Kuper se avecindó en México de julio de 2006 hasta mediados de 2008, con la intención de ofrecer a su hija Emily, entonces de 10 años, una perspectiva fresca y enriquecedora, alejada de Estados Unidos. Vivió de cerca las movilizaciones de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en busca de reclamar derechos sociales, así como lograr la salida del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, y ahora observa que en la entidad “las cosas están tranquilas. Pero no es una tranquilidad buena, porque la economía está muy mal; no se han recuperado de los sucesos de 2006.

El gobernador sigue ahí, no ha habido un cambio, y si lo ha habido es hacia el exterior, y del interior no lo conozco, pues salí de Oaxaca hace año y medio. Tengo la impresión de que la gente quedó herida por lo que sucedió, creó una atmósfera diferente a la que había antes de los plantones, dijo.

2006 cambió a Oaxaca. Cambió la economía, con la cual tiene problemas continuos, y ahora aún más por el asunto de la influenza. El turista potencial no visita el estado, porque cree que la epidemia empezó ahí. La situación económica es muy difícil, acotó.

“Tengo muchos sentimientos políticos en favor de Oaxaca. Una vez que la gente se sublevó, se mostró a sí misma que aun si no tenía poder, existía como ser político; es una actitud que yo quisiera que tuviéramos en Estados Unidos. Siento gran admiración por el modo en que la gente se comportó, y se comporta.

“Aprendí mucho de los oaxaqueños, y yo como artista veo un movimiento en el que la gente se expresó, sobre todo porque me dio una nueva y genial perspectiva de cómo la gente hizo arte, construyó cosas, realizó carteles, pintas en los muros. Fue muy importante ser testigo de la actividad y ver cómo la gente se sintió; la actividad, el contacto y comunicación que se logró durante el movimiento, en el que se tomaron estaciones de radio y televisión”, señaló.

Mezcla de lo nuevo y lo viejo

El ilustrador de las revistas Time y Newsweek, así como del periódico New York Times, comentó: “México influye mi trabajo, mis dibujos. Mi cuaderno de apuntes tiene dibujos de coches junto a esculturas, con símbolos antiguos y balcones del siglo XVI, pero no porque vea el arte mexicano y lo copie, sino porque la atmósfera de México mezcla lo nuevo y lo viejo.

El impacto de México en mi trabajo fue muy grande, porque comunicar con imágenes políticas me permitió sacar la ira que sentía durante el gobierno deGeorge Bush y se representaba en mi trabajo. Y no quería hacer obras que procedieran de la ira, sino que mostraran la posibilidad del cambio, que tuvieran las cualidades, el espectro de posibilidades que van más allá de luz y oscuridad, indicó.

En ese sentido, “Diario de Oaxaca representa toda mi experiencia: no es sólo un libro sobre los plantones, sino que representa una imagen mayor de México, con toda la luz que aquí percibí.

Yo quiero comunicar con mi trabajo, que no está hecho para mí, sino para hacer reaccionar a la gente reaccionar, como cuando hago cómics y narro una historia. Es mi forma de hacer historia oral, como si estuviera sentado ante una hoguera y relatara un cuento, añadió.

Explicó que a su ver, comunicar no es gritar a la gente lo que uno piensa, sino mostrar que existe la oportunidad de hacer del mundo el sitio que uno quiere tener y al que quiere llegar, a través de lo bello.

Diario de Oaxaca se presentará hoy a las 19 horas en El Hijo del Cuervo, ubicado en Jardín Centenario 17, Coyoacán Centro.