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La población nativa pasó de 12 millones en 1500 a 237 mil en 1900: profesor Churchill

Día de Gracias en Estados Unidos, festejo que encubre el exterminio indígena

Para millones no hay mucho que agradecer; uno de cada diez estadunidenses no tiene empleo

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Indigentes hacen fila a las puertas del Ejército de Salvación, donde voluntarios sirvieron anoche cena gratis para celebrar el Día de GraciasFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 27 de noviembre de 2009, p. 23

Nueva York, 26 de noviembre. El presidente Barack Obama expresó la gratitud de la nación a las tropas y perdonó la vida de un guajolote en una ceremonia en la Casa Blanca, mientras que millones de familias se sentaron a la mesa donde expresaron su gratitud por las bendiciones de ser estadunidenses en el rito anual del festejo nacional conocido como el Día de Acción de Gracias.

Pero debajo de esta celebración que, junto con el Día de la Independencia el 4 de julio, tal vez es el día oficial que más marca la esencia de la historia oficial del país, hay otra historia. Es, aunque no se reconoce, un día que festeja el inicio de lo que en otros países de América se llama conquista.

La imagen más tradicional de los orígenes del Thanksgiving es la escena de los colonos (llamados peregrinos) en Plymouth, en lo que ahora es el estado de Massachusetts, sentados junto a indígenas de la nación Wampanoag compartiendo un festejo de la cosecha –una tradición indígena– en 1621. Esa imagen, reproducida en los libros de texto, en la historia oficial, en dibujos y más, es símbolo de la cooperación e interacción entre los primeros colonos europeos y los indígenas americanos.

Pero esa imagen encubre lo que algunos han calificado de genocidio de proporciones casi sin precedente en el mundo, aunque otros disputan ese término ya que se calcula que el arma más mortal contra la población indígena no fueron las armas, sino las enfermedades que les contagiaron los europeos. Pero el hecho es que las matanzas, por armas, después por enfermedad, y finalmente por políticas diseñadas para destruir el mundo indígena, empezaron casi inmediatamente después de esa gran primera cena.

En 1637 el gobernador de Massachussets John Winthrop, daba las gracias por la matanza de cientos de hombres, mujeres y niños del pueblo indígena Pequot. En las siguientes décadas 95 por ciento de los indígenas americanos de Estados Unidos dejarían de existir, según algunos cálculos. De hecho, continúa una gran disputa entre historiadores aquí sobre la destrucción de las naciones indígenas estadunidenses, tanto por no saberse las dimensiones del mundo indígena antes de la llegada de los europeos, como por la forma en que fueron destruidos.

Según el profesor indígena Ward Churchill, la población nativa norteamericana fue reducida de unos 12 millones en 1500 a sólo 237 mil para 1900. Hoy, según el Censo, la población indígena estadunidense suma 4.5 millones (incluidos los multirraciales), el 1.5 por ciento de la población total.

La cena tradicional de Día de Gracias hoy día está compuesta casi exclusivamente de alimentos indígenas americanos: el pavo, camotes, arándano, pan de elote, calabaza. O sea, es casi una última cena conmemorando el principio del fin de un mundo. Por supuesto, pocos lo consideran así, más allá de algunos activistas y algunas agrupaciones indígenas, que marcan esta fecha como un día de luto.

Los demás estarán ocupados consumiendo unos 50 millones de pavos en reuniones con sus familias mientras se preparan para el llamado viernes negro, el día de shopping más activo del calendario anual.

Ayer, el presidente Obama participó en un rito iniciado hace unos 20 años, al presidir el acto para otorgar perdón presidencial a un pavo en la Casa Blanca. El nombre del pavo perdonado es Valentía y viajó desde Washington a Los Ángeles, como es la costumbre, para ser el Gran Mariscal del desfile de Thanksgiving hoy en Disneylandia, donde vivirá el resto de su vida. En esta ocasión, el presidente mostró cierto humor ante lo absurdo del acto: Saben, hay ciertos días que me recuerdan por qué deseaba ocupar este puesto. Y después hay momentos como este donde le otorgo un perdón a un pavo y lo envió a Disneylandia.

Expresó su gratitud al pueblo estadunidense por la responsabilidad y confianza que le ha otorgado, expresó gratitud a las tropas, y mencionó que este día también recordaremos que este es un momento en el que muchos miembros de nuestra familia estadunidense están en apuros, además de que estamos en guerra y padeciendo los efectos de la recesión económica.

Para millones, este año no hay mucho por lo cual dar gracias. Según datos oficiales, más de 49 millones de estadunidenses no tuvieron acceso a suficiente alimento el año pasado, y todo indica que este año sufrieron aún más. Uno de cada 10 no tiene empleo y millones no encuentran un trabajo de tiempo completo, o están tan desilusionados que ya ni lo buscan. Las filas para recibir asistencia alimentaria en las cocinas y almacenes de organizaciones caritativas continúan creciendo, y en las calles hay cada vez más personas sin techo.

Mientras tanto, los fantasmas de las naciones indígenas se pueden ver por todo este país, si uno quiere. Pero también hay pan y circo: el tradicional juego de futbol americano de este día, y mañana las grandes ventas, que marcarán el inicio de la temporada navideña.

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