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Brasil, abierto a evaluar iniciativas de Lobo; El Salvador, por un diálogo para reparar la democracia

Gobiernos iberoamericanos buscan postura de consenso respecto a comicios hondureños

España no reconoce ni ignora el proceso electoral; Costa Rica, Panamá y Perú y Colombia lo apoyan

Alonso Urrutia
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 1º de diciembre de 2009, p. 26

Estoril, Portugal, 30 de noviembre. Las cuestionadas elecciones de ayer en Honduras concentraron hoy gran parte de la atención de la 19 Cumbre Iberoamericana; y aunque las diferencias prevalecen, algunos países que se habían negado a reconocer las elecciones del domingo por considerarlas ilegítimas –como Brasil, España y El Salvador–, ahora realizan esfuerzos diplomáticos por alcanzar una postura de consenso frente a la crisis derivada del golpe de Estado ocurrido el pasado 28 de junio en la nación centroamericana.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, destacó que no se trata de reconocer a un gobierno de facto, sino de las elecciones celebradas, y dejó entrever la necesidad de que la comunidad latinoamericana avale los comicios como parte de la ruta de reconciliación en Honduras, en la que el candidato triunfador, el derechista José Pepe Lobo, deberá pugnar por un acuerdo que no descarte al propio presidente constitucional Manuel Zelaya.

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva insistió en que su gobierno no reconoce estos comicios como un intento de blanqueamiento de un golpe de Estado, pero se dijo abierto a evaluar las iniciativas de Lobo, como por ejemplo “si va a considerar a la Organización de Estados Americanos como interlocutor legítimo, lo que nunca hizo el presidente de facto Roberto Micheletti”, indicó Marco Aurelio García, asesor del gobernante.

Este conjunto de señales y gestos permitirá evaluar y decidir cuáles serán los próximos pasos, explicó.

En el mismo sentido se manifestó España, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, señaló que no se podían reconocer las elecciones, pero tampoco se podían ignorar, al tiempo que el jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero llamó a construir un gran acuerdo nacional que debería contar con un gran consenso latinoamericano, centroamericano y europeo.

El presidente Felipe Calderón fijó la postura mexicana sin contundencia respecto al reconocimiento o no de los comicios: “nuestra exigencia es la del restablecimiento del orden constitucional, del cual la realización de elecciones libres –a reserva de saber y conocer con detalle si las realizados lo fueron o no– es una condición necesaria pero no suficiente de restablecimiento”.

Calderón señaló que la democracia llegó, pero también retrocede en su camino. Registra claras regresiones de carácter no democrático, de lo cual el golpe de Estado en Honduras fue una expresión muy preocupante.

Los comicios sin la restitución de Zelaya en la presidencia siguieron polarizando a los asistentes a esta cumbre, a la que no acudieron los mandatarios de ocho países, entre ellos Venezuela, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Nicaragua y Guatemala.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, una de las más críticas, ratificó su condena previa y advirtió que los comicios hondureños se realizaron en el marco de la más absoluta ilegalidad democrática.

Su par salvadoreño, el izquierdista Mauricio Funes, hizo votos por que la nueva situación creada en ese país conduzca a un proceso de diálogo nacional que concluya a la brevedad posible en el restablecimiento de la democracia y el orden constitucional.

En representación de Zelaya asistió a la cumbre la canciller hondureña Patricia Rodas, quien calificó de espurias las elecciones del domingo y demandó no reconocer sus resultados, aunque admitió que Zelaya podría dialogar con Porfirio Lobo para alcanzar una salida.

Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, en representación del mandatario de la isla, Raúl Castro, sostuvo que en Honduras se ha instalado, mediante un golpe militar, con la instigación y el apoyo de los Estados Unidos, una dictadura. Reconocer el gobierno espurio que de estas elecciones ilegítimas emerja, traicionaría los principios de paz, democracia y justicia que se proclaman, y así debería manifestarse esta cumbre. Tenemos profunda convicción de que el pueblo hondureño, con su lucha, dirá su última palabra.

Mantuvieron su apoyo a las elecciones en Honduras los gobiernos de Costa Rica, Panamá y Perú; Colombia se sumó este lunes a este grupo.

Destacó la postura de quien fue mediador en el conflicto, el mandatario costarricense Óscar Arias, quien llamó a reconocer los comicios en aras de no seguir afectando al pueblo hondureño, y como una vía de salida para un acuerdo nacional, mientras su colega colombiano Álvaro Uribe llamó a reconocer sin ambages el proceso democrático, que se ha dado sin fraude.