Opinión
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Los de Abajo

Campañas, para confundir

E

l 25 de noviembre un colega alemán me escribió alarmado: ¿Es cierto que los zapatistas se rindieron? La falsa información que lo llevó a tremenda conclusión fue la que se publicó respecto a que las juntas de buen gobierno instauradas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, solicitaron el reconocimiento jurídico del Congreso local lo que, en términos llanos, hubiera significado, efectivamente, la abdicación del proyecto más importante hasta ahora de la lucha zapatista: la autonomía de sus pueblos. Y eso, si se hubiera corroborado, hubiera sido noticia de ocho columnas en los medios informativos de México y de todo el mundo. Pero nadie se tomó la molestia de preguntarles.

La información difundida por el gobierno de Juan Sabines, que se ha caracterizado durante sus tres años por la represión, corrupción y mentiras, cada una de estas aseveraciones con innumerables ejemplos que las corroboran, motivó un inmediato desmentido de las juntas zapatistas, pero también provocó la indignación de sectores de la sociedad nacional e internacional por la divulgación de una nota con información falsa (contar con una fuente no justifica una información, sobre todo si la noticia es de tal relevancia que amerita mayor investigación).

La información se refería a un punto de acuerdo tomado el 19 de noviembre pasado por el pleno de la 63 Legislatura estatal, mediante el que se aprobó la creación de la Comisión Especial ante la realidad de las juntas de buen gobierno, a propuesta de la Junta de Coordinación Política. ¿Por qué, tratándose de una información tan importante, el gobierno la difunde seis días después? Y, por otra parte, ¿por qué no se solicitó la versión de la otra parte implicada, es decir, la de los zapatistas? Si el gobierno anunciaba la rendición del EZLN, a lo mejor mínimamente valía la pena preguntarles.

Al gobierno de Sabines hasta los montajes le salen mal. Difunde una información insostenible comparable a los peores momentos de Roberto Albores Guillén, quien en su tiempo montó ridículas escenografías con la entrega de armas de integrantes del EZLN. El teatro en aquella época duró lo que un relámpago y no pasó a más. Y así pasará con esta nueva embestida mediática de Sabines.

Tras 16 años de lucha pública, estando o no de acuerdo con los planteamientos políticos del EZLN, ¿alguien a estas alturas puede imaginar a los zapatistas sentados en sus oficinas autónomas con una comisión de legisladores locales? ¿Alguien los imagina llenando formularios solicitando, reconocimiento jurídico, cobijas, pollitos y láminas de cartón? Eso es no conocerlos. Pero en términos mediáticos tampoco importa, pues en este tipo de campañas lo relevante no es convencer, sino confundir.