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La desaparición no es un hecho del pasado, el dolor sigue vigente, dicen en conferencia

Familiares de Radilla presionan para que el Estado cumpla el fallo de la CIDH
Víctor Ballinas
 
Periódico La Jornada
Jueves 17 de diciembre de 2009, p. 11

Tita Radilla Martínez, hija de Rosendo Radilla Pacheco, quien fue detenido y desaparecido por militares en 1974 en un retén, en Atoyac de Álvarez, Chilpancingo, confió en que la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que obliga al Estado mexicano a realizar una investigación para localizar el paradero de mi padre, ahora sí se cumpla, tenemos esperanza.

Radilla Martínez, con 35 años de lucha por la presentación con vida de su padre y de centenares de campesinos y habitantes de Atoyac que también fueron desaparecidos en la guerra sucia en la década de los 70 y principios de los 80 del siglo anterior, dijo a este diario: queremos conocer el paradero de todos los desaparecidos. El caso de mi padre es un ejemplo, pero abre la puerta para que se investiguen cientos de desapariciones forzadas ocurridas en Atoyac, Guerrero. Esperamos que nos digan dónde están los restos de mi padre.

La también vicepresidenta de la Asociación de Familiares Detenidos y Desaparecidos de México manifestó: la desaparición de mi padre no es un hecho del pasado, sigue vigente el dolor, la preocupación y la incertidumbre de saber dónde están sus restos. Es necesario y lo hemos pedido siempre que se investigue, lo principal es conocer dónde están, qué les hicieron, esto es lo más importante.

Demandan investigar a fondo

Radilla Martínez, junto con sus hermanas Carmen, Agustina, Ana María y Judith, llegaron de Atoyac y de Chilpancingo la mañana de este miércoles para ofrecer una conferencia de prensa sobre la resolución de la CIDH, que demandó al Estado mexicano asumir su responsabilidad en la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco, que realice una investigación y de forma inmediata localice a esa víctima de la guerra sucia. Los familiares del desaparecido manifestaron que con este fallo de la Corte se revive nuestra esperanza de saber dónde está nuestro padre. Queremos una investigación, porque hoy existe una sentencia obligatoria para el Estado mexicano. Nosotras no nos vamos a quedar sentadas esperando que cumplan, vamos a exigir, vamos a presionar para que el Ejecutivo cumpla con estos compromisos.

Tita Radilla manifestó que la resolución de la CIDH “me tomó por sorpresa, aunque ya la esperábamos, nos sorprendió, porque como hace apenas unos días la Corte había emitido una sentencia contra el Estado mexicano por el campo algodonero –los tres casos de feminicidios en Ciudad Juárez– pensé que nuestra resolución se iría hasta enero. Sí, me tomó por sorpresa”.

La defensora de derechos humanos manifestó que llevamos más de 35 años en lucha, más de tres décadas pugnando por saber dónde quedó mi padre. Ahora resurge la esperanza de saber dónde está. Hace tiempo hubo una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre los desaparecidos, después se creó la fiscalía especial, luego fuimos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y después de nueve años la Corte emite su resolutivo de condena al Estado mexicano. Renace la esperanza, nunca la hemos perdido, pero ahora creemos que vamos a saber dónde están los restos de mi padre.

El presidente de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Juan Carlos Gutiérrez, sostuvo que las declaraciones del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, manifiestan la incongruencia del gobierno federal, que dice querer cumplir la resolución de la CIDH, pero refiere que estos hechos son del pasado, eso no es así, la responsabilidad persiste de un gobierno a otro y hay cadenas de mando que deben ser investigadas y sancionadas.

En Chilpancingo, el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo dijo que respetará, en la parte que le corresponda a su administración, el fallo emitido por la CIDH, en el cual se condena al Estado mexicano por la desaparición, a mediados de los años 70 del siglo pasado, de Rosendo Radilla Pacheco. Esa es la mínima manera de resarcir los abusos que se dieron en esos años, dijo en relación a la indemnización que exige la CIDH para los familiares de Radilla Pacheco. Agregó que en la década de 1970 se cometieron muchos abusos, es una época oscura de la que el país no quisiera acordarse. Me parece que estamos en otra dinámica y en otra dimensión, es otro México, agregó el perredista.

Con información de Sergio Ocampo Arista, corresponsal