Sociedad y Justicia
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Llama, junto con Hugo Chávez, a abolir ese sistema devastador

El cambio climático, producto del capitalismo: Evo Morales

Arrecian críticas sobre acuerdos turbios entre naciones ricas

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La organización Greenpeace realizó una manifestación frente a la embajada de Estados Unidos en México para entregar el premio de mayor causante del cambio climático al presidente Barack ObamaFoto José Antonio López
Afp, Reuters, Dpa y The Independent
 
Periódico La Jornada
Jueves 17 de diciembre de 2009, p. 35

Copenhague, 16 de diciembre. Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, llamaron a abolir el sistema capitalista para salvar al planeta de los devastadores efectos del cambio climático, a su arribo a Copenhague para participar en la conferencia sobre el clima.

Los ricos están destruyendo el planeta; ¿será que piensan irse para otro?, ironizó Chávez, quien tras subrayar la responsabilidad de las naciones industrializadas en el calentamiento global, recordó que 7 por ciento de la población mundial es responsable de 50 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, y el 50 por ciento más pobre es responsable de sólo 7 por ciento de esas emisiones.

Tras mencionar estas cifras, señaló ante el plenario que la crisis bancaria recorrió el mundo y todavía lo golpea, y la forma en que los países ricos auxiliaron a los banqueros y a los grandes bancos. Dicen en las calles lo siguiente: si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado.

El cambio climático, abundó Morales, es un problema de modelo de vida, es la causa del sistema capitalista y si no entendemos esto, nunca vamos a resolver estos problemas, afirmó en rueda de prensa el mandatario, que representa, junto a Chávez, a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) ante Copenhague.

Los pueblos indígenas venimos de una cultura de la vida y el sistema occidental es una cultura de la muerte. En estos encuentros tenemos que decidir si estamos por la vida o por la muerte, indicó Morales, quien promueve ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) la adopción de una declaración universal de derechos de la madre Tierra, así como la creación de un tribunal de justicia climática, para que los países con industrialización irracional paguen su deuda con las víctimas del calentamiento.

Chávez denunció por otra parte que en la cumbre de Copenhague reina un ambiente de dictadura imperial, al aludir a un documento supuestamente consensuado, pero cuyo texto no ha sido distribuido a las delegaciones de países del Tercer Mundo.

Aquí se negocian cosas a la sombra, se quejó China, y varias naciones más, al referirse a ese documento acordado por los países ricos, y lamentó el hecho de que no lo hayan comunicado a las naciones pobres.

Según un delegado boliviano, la ministra danesa del Medio Ambiente, Connie Hedegaard, habría propuesto un nuevo borrador del convenio que otorga posiciones muy favorables a los países industrializados.

Pero China intensificó sus críticas hacia la cumbre, al denunciar que algunas delegaciones intentan asesinar el Protocolo de Kyoto mediante la falta de información que aplican a los países emergentes. India, por su parte, dijo que ese mecanismo está en cuidado intensivo.

Brasil, India y Ecuador, entre por otros países en desarrollo, lamentaron la falta de consideración que, a su juicio, están mostrando las naciones ricas en relación con las menos favorecidas en la cumbre, en medio de un ambiente de pesimismo para el logro de un acuerdo en la conferencia, expresado por Gran Bretaña y Australia.

En este contexto, la cumbre de Copenhague registró un ligero progreso con la promesa de unos 23 mil millones de dólares en ayuda inmediata para los países en desarrollo.

Japón decidió dar ayuda financiera a los países en desarrollo por unos 19 mil 500 millones de dólares, entre fondos públicos y privados. Esta cifra corresponde a más de la mitad de un plan de asistencia inmediata de 30 mil millones de dólares para el periodo 2010-2012 decidido en Copenhague para permitir a los países en vías de desarrollo aplicar medidas urgentes de adaptación a los efectos del calentamiento.

Australia, Francia, Japón, Noruega, Gran Bretaña y Estados Unidos anunciaron una ayuda inmediata de 3 mil 500 millones de dólares para luchar contra la deforestación, un punto clave para países como Brasil, Indonesia y las naciones de la cuenca del Congo.