Opinión
Ver día anteriorJueves 17 de diciembre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Brasil libró la sacudida económica de 2009

Incumplen promesa de recontratar a ex trabajadores de LFC

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a primera economía latinoamericana y décima mundial, Brasil, salió medianamente bien librada de la sacudida registrada este año, y todo apunta a que en 2010 retome la tasa de crecimiento previa al catarrito. En el primer trimestre de 2009 los organismos financieros internacionales pronosticaban una caída del PIB brasileño no menor a 1.1 por ciento; al cierre del periodo el balance apunta hacia cifras positivas, si bien marginales.

¿Cómo estuvo el año para el gigante latinoamericano? La Cepal nos regala el siguiente paseo: en 2009 la economía brasileña se recuperó del impacto causado por la crisis financiera internacional. Pese a algunas dificultades iniciales, logró expandir los flujos de créditos gracias a las medidas del banco central destinadas a mantener la liquidez interna, reducir la tasa de interés y estimular las operaciones de préstamos de los bancos públicos. La política fiscal fue expansiva, con reducciones de los impuestos para algunos sectores específicos y expansión de los gastos, lo que aumentó el déficit fiscal. El consumo privado contribuyó positivamente a la recuperación económica.

Las condiciones macroeconómicas y las perspectivas de la economía brasileña se mantuvieron atractivas, lo que fomentó el ingreso de capitales, tanto por concepto de inversión extranjera directa como de inversión de cartera, lo que contribuyó al aumento de las reservas internacionales. El conjunto de las políticas implementadas permitió la recuperación del nivel de actividad económica. Se estima que en 2009 el PIB aumente 0.3 por ciento, y para 2010 se espera alcanzar un ritmo de crecimiento cercano al registrado antes de la crisis (5.5 por ciento).

El aumento de la inversión y la evolución del tipo de cambio del real y de las tasas de interés son los principales desafíos macroeconómicos de la economía brasileña. A fin de recuperar la inversión, muy afectada por la crisis, el gobierno aumentó los gastos de capital y la inversión en proyectos de infraestructura y energía e inició un amplio programa de incentivos y subsidios públicos a la construcción de viviendas. En los últimos meses del año el sector privado dio indicios de retomar los planes de inversiones, especialmente financiados por fuentes públicas.

En cuanto a la política monetaria, en 2009 las autoridades implementaron una serie de medidas. El banco central redujo los depósitos obligatorios y permitió el uso de parte de los depósitos para comprar carteras de bancos menores, así como para otorgar préstamos a micro y pequeñas empresas, entre otros instrumentos ofrecidos por el banco. Dados los problemas de liquidez surgidos durante los primeros meses de la crisis, el banco central posibilitó el financiamiento de las exportaciones mediante el adelanto de contratos de ventas y ofreció líneas de crédito para refinanciar las deudas externas de las empresas brasileñas. En consecuencia, se utilizaron varios de estos mecanismos, pero una vez restablecidas las líneas de crédito se redujo la demanda.

En materia de política fiscal, una de las principales medidas adoptadas fue la reducción temporal (de marzo a septiembre de 2009) del impuesto sobre los productos industrializados y las ventas de automóviles. Luego, en el último trimestre del año, se inició un aumento gradual del mismo con el objeto de retornar a los niveles previos. Esta medida se extendió a los electrodomésticos e insumos para la construcción. Por otra parte, se crearon alícuotas menores en el impuesto a la renta de familias con ingresos medios. Además el gobierno federal y algunos estados realizaron otras reducciones y aumentaron el plazo para el pago de varios impuestos. Las autoridades aplicaron un gravamen de 2 por ciento a los ingresos externos destinados a la compra de títulos de renta fija o acciones.

El sector de los servicios se expandiría. En relación con la demanda, la respuesta anti cíclica se basó en el consumo, tanto de las familias como del gobierno. En el primer semestre de 2009 el consumo del gobierno se expandió 0.8 por ciento con respecto al cuarto trimestre de 2008, mientras que el consumo de las familias creció 1.6 por ciento en igual periodo. El volumen exportado de bienes y servicios disminuyó 9.9 por ciento y la inversión 12.3 en el mismo periodo. Por su parte, el volumen importado de bienes y servicios se redujo 11.3 por ciento. De mantenerse el ritmo de disminución de las tasas, se estima que la inversión disminuirá a 16 por ciento como porcentaje del PIB.

Entre diciembre de 2008 y enero de 2009 se registró una reducción del empleo formal de 755 mil puestos de trabajo. La tasa de desempleo aumentó de 7.6 en septiembre de 2008 a 9 por ciento en marzo de 2009. Hasta septiembre de 2009 el mercado laboral se había recuperado gradualmente, con una creación neta de 300 mil puestos de trabajo desde septiembre de 2008. La crisis financiera internacional tuvo un impacto diferenciado sobre el empleo en los distintos sectores: mientras la industria registró una disminución neta de más de 280 mil puestos de trabajo, el empleo en el comercio y los servicios se incrementó en más de 570 mil plazas. En septiembre de 2009 la tasa de desempleo fue de 7.7 por ciento, similar a la registrada en igual mes de 2008.

La inflación, medida por el índice de precios al consumidor, fue disminuyendo paulatinamente de 6.4 por ciento interanual en octubre de 2008 (cerca del límite superior de la banda de la meta de inflación) a 4.2 por ciento en octubre de 2009, por debajo del rango meta. El índice de precios al por mayor anotó una caída de 4.8 por ciento en igual periodo.

En noviembre de 2009 las reservas internacionales sumaron 236 mil millones de dólares (correspondientes a unos 22 meses de importaciones), lo que representa un aumento en relación con el nivel final de reservas de 2008 (194 mil millones). En septiembre de 2009 la deuda externa total ascendió a 276 mil millones de dólares (169 mil millones de dólares de deuda de mediano plazo y 32 mil millones de corto plazo).

Las rebanadas del pastel

Tras el decretazo del pasado 11 de octubre, el inquilino de Los Pinos prometió recontratar al mayor número posible de trabajadores de (la extinta) Luz y Fuerza del Centro, a fin de que colaboren de manera directa o indirecta en la provisión del servicio eléctrico bajo nuevas condiciones laborales y un nuevo arreglo institucional. Pues bien, el mayor número posible se limita a 3 por ciento de los 45 mil electricistas que de un plumazo echó a la calle, pues según la Secretaría del Trabajo tan sólo mil 350 de ellos “iniciaron ya (…) su respectivo proceso de contratación para ingresar a la CFE. Tres de cada 100, aunque tampoco tienen garantizada la chamba.