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Desde hace 10 años el artista ha pintado alrededor de 30 obras en secundarias del Edomex

Los murales de Chávez Pavón dotan de rostro y corazón a las escuelas públicas

La iniciativa ha demostrado que es posible acentuar la experiencia artística en los jóvenes, dijo

Municipios de otras entidades y delegaciones del DF han dado inicio a proyectos similares

Foto
El trabajo más reciente de Chávez Pavón fue Nezahualpilli, hacedor de estrellas, para una secundaria de Texcoco, que realizó con el apoyo de la artista local Mitzi Vergara, en la imagen, con el muralistaFoto cortesía del pintor
Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Sábado 2 de enero de 2010, p. 3

Más que creación para el disfrute estético, Gustavo Chávez Pavón asume el muralismo como uno de los más directos y eficientes vehículos para llegar al intelecto y la sensibilidad del pueblo.

De allí que desde hace 26 años haya abrazado esa vertiente artística para plantear y expresar sus posiciones ideológicas y políticas, en una continuación, a su decir, de lo que hicieron los grandes pintores de la época nacionalista, como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

Lo mismo en mantas utilizadas en diferentes marchas y manifestaciones sociales que en casas de municipios autónomos en Los Altos de Chiapas, en instituciones públicas que en centros de reclusión, la obra de Chávez Pavón es un colorido llamado a la conciencia, la libertad y la esperanza, un acto de digna rebeldía.

Uno de los proyectos a los que más ha apostado este pintor y poeta autodidacta es el que lleva por nombre Los muros de la educación, el cual acaba de cumplir 10 años, transcurso en el que el autor ha impulsado y participado en la realización de más de una treintena de murales en sendas escuelas secundarias del estado de México.

La más reciente de esas experiencias tuvo lugar en la escuela Secundaria Técnica número 116 Nezahualpilli, ubicada en el municipio de Texcoco, en la que el artista, con el apoyo de la pintora local Mitzi Vergara y habitantes de la comunidad, elaboraron el mural Nezahualpilli, hacedor de estrellas.

Auspiciado por la Dirección de Educación Secundaria y Servicios de Apoyo mexiquense, el proyecto Los muros en la educación se vale de la pintura mural como medio para fomentar la cohesión y participación social entre los estudiantes, padres y docentes de las escuelas secundarias del estado de México, al tiempo de subrayar la importancia de la educación pública gratuita y otros valores nacionales.

Esta propuesta busca integrar a toda la comunidad de las escuelas secundarias (del estado de México) en la conceptualización y la realización de las obras con el fin de coadyuvar al bagaje cultural, en la formación artística y en la cocreación de iconografías propias y colectivas que doten de identidad a toda la comunidad, con el resultado natural de continuar una tradición asentada en todas las culturas del mundo, con características trascendentes en Mesoamérica, explicó Chávez Pavón en entrevista.

Desde el origen de nuestros pueblos hasta el México moderno, la pintura mural ha sido, sin duda, una constante fecunda mucho más allá de modas, estilos e intereses político-culturales.

De acuerdo con el muralista –quien cuenta también con obra de este tipo en Dinamarca, Suiza, España, Venezuela y Palestina–, una de las principales virtudes de este proyecto es que ha demostrado que es posible democratizar el arte y acentuar la experiencia artística en los jóvenes, como parte de su formación básica.

Esta forma de crear y producir arte ha dejado testimonio contundente de su importancia social al dar rostro y corazón a las escuelas, además de hacer hermoso el entorno arquitectónico de las mismas. Pero lo más importante es, sin duda, que ha ayudado a reforzar el sentido y el interés por la educación pública mediante el arte público.

Tan buenos resultados ha brindado esta iniciativa que, según el pintor, son ya varios los municipios de otras entidades, e incluso también algunas delegaciones políticas del Distrito Federal, que han comenzado con proyectos o programas similares en sus escuelas públicas.

“Estamos viviendo una etapa en la que la pintura mural mexicana moderna, como corriente artística actual, no cuenta con grandes recursos, apoyos ni subsidios, pero pervive por lo humano de su cotidianidad pública; además, a pesar de la falta de interés de las instituciones culturales, está siendo exportada sin mediar permisos ni beneficios.

“La universalidad que ha adquirido con los años traspasa las limitaciones propias e inventadas, y es ya casi un mito como expresión coloquial de los marginados; es decir, esta corriente artística está superando el estaticismo y la inmovilidad de la automarginación y su pobreza localista.

Es más, ni siquiera se ha difuminado en la influencia del grafiti, importado de los grandes suburbios del mundo, como Nueva York, Los Ángeles o Berlín; esto, por el contrario, la enriquece.