Sociedad y Justicia
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Académica cuestiona la aceptación de las desigualdades sociales y económicas entre los géneros

La heterosexualidad, concepto creado a partir de una lógica patriarcal dominante

En la lógica occidental nos hacen creer que hay diferencia, para justificar las relaciones de poder

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Un grupo de colectivos lésbico-gay se manifestó ayer frente a las instalaciones de Televisa Chapultepec contra comentarios ofensivos del conductor Esteban ArceFoto Carlos Ramos Mamahua
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de enero de 2010, p. 37

Es una falacia que se afirme que la heterosexualidad sea natural. Ésta es un concepto creado a partir de una lógica patriarcal dominante, aseguró Jules Falquet, reconocida investigadora francesa especializada en la temática feminista.

Durante una conferencia magistral efectuada en el Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM, la académica de la Universidad de París-Diderot aseguró que al nacer, los seres humanos no tienen la sexualidad determinada, sino que ésta se va conformando a partir de la educación y encauzamiento de cada individuo en diferentes aspectos.

Por ello llamó a modificar el concepto de heterosexualidad occidental que considera normal la relación mujer-hombre, en la que se incluyen todas las desigualdades sociales y económicas entre los géneros, así como la apropiación por parte del varón del cuerpo y trabajo de ellas.

La heterosexualidad es una norma social y una institución política que implica la invisibilidad, por ejemplo, del lesbianismo y el movimiento feminista. No se trata de sexualidad, es una ideología; la heterosexualidad basa su creencia en que existe una diferencia entre los sexos y define a la mujer en su posición de clase en relación con el hombre. En la lógica occidental nos hacen creer que existe, para justificar las relaciones de poder (varón sobre mujer) en el sexaje.

Falquet, autora de varios artículos y libros sobre la temática, subrayó que la atracción entre hombres y mujeres no es natural, sino que es a partir de la formación social y sicológica que las personas se ven orilladas a sentirse atraídas por individuos de su mismo color de piel, del sexo opuesto, de una edad similar e inclusive de su misma clase social. Qué deseo más correcto, ¿no?

La especialista, quien se asume como feminista, lesbiana, materialista y radical, definió el matrimonio como una institución de explotación –mediante la violencia física, sexual y emocional– de la fuerza de trabajo de las esposas, independientemente de quién juegue ese rol (al referirse a las uniones entre individuos del mismo sexo).

Desde la lógica patriarcal, racista y neoliberal de occidente –dijo– el drástico empobrecimiento de las mujeres orilla a este género a un intercambio económico-sexual. Y es que las mujeres tienen menos acceso que los hombres a educación, trabajo, buenos salarios y no discriminación.

La única opción para sobrevivir (de la mayoría) es buscar a un hombre o pareja que gane más, con lo que se da paso al mercado matrimonial en el que nosotras ponemos lo sexual y la otra parte lo económico, situación que tiene cierta similitud con el trabajo sexual. Agregó que se trata de prácticas de sexaje en las que el varón se apropia del trabajo y cuerpo de una clase llamada mujeres.

Más allá de derechos para las parejas, consideró que deben existir los derechos de las personas. Esto en relación con las garantías sociales y administrativas que se obtienen a partir de la unión matrimonial. Aunque aceptó que los cambios ideológicos y legislativos en el contexto social actual son importantes, pero éstos tienen que ir acompañados necesariamente de cambios materiales para que funcionen.

Dijo que se asume como lesbiana no por el hecho de sostener relaciones sexuales y amorosas con mujeres, sino porque tengo una posición teórica transgresora. Las lesbianas no son aquellas que tienen una pareja de su mismo sexo.