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Sepulta deslave a cuatro trabajadores en Tlalpujahua; 2 muertos

Angangueo, de ciudad minera y turística a pueblo fantasma
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El municipio de Angangueo, Michoacán, fue evacuado ante el riesgo de que las lluvias del frente frío número 30 provoquen más deslavesFoto Alan Ortega / La Jornada Michoacán
Ernesto Martínez Elorriaga
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 12 de febrero de 2010, p. 33

Angangueo, Mich., 11 de febrero. Este pueblo minero que se construyó en el siglo XVII, en una cañada, hoy está devastado por deslaves y por las corrientes del río Angangueo, resultado de las lluvias de la semana anterior, que dejaron muerte y dolor, sobre todo entre las familias más humildes.

Una carretera bajaba desde la parte alta de la cabecera municipal –donde hace décadas hubo una próspera mina de plata– y seguía el curso del río, en cuyas riberas la gente construyó sus viviendas, que formaban las colonias El Sáuz y El Cantingón.

Ese tramo de dos kilómetros comunicaba Angangueo con el poblado Llano de las Papas, estado de México. Los turistas lo utilizaban para visitar un santuario de la mariposa monarca. No queda nada de este camino ni de las viviendas. Algunas quedaron en pie porque estaban en las partes más altas. Sin embargo, también están vacías porque los cerros San Pedro y Guadalupe pueden caerles encima.

Al otro lado de los cerros San Pedro y El Melón, el río El Puerco baja de la sierra y se junta con el Angangueo, casi en el centro del poblado.

El colono Paulo Peralta Salazar recordó que el martes 2 de febrero cayó una granizada que blanqueó todos los cerros, y de ahí ya no paró el agua. Yo estaba trabajando en el ayuntamiento cuando nos dijeron que buscáramos refugio, porque el río venía arrastrando carros, piedras y troncos, destruyendo todo a su paso. Todos corrimos hacia la parte alta del pueblo.

María, esposa de Paulo, quien ahora vive con éste y sus tres hijos en el albergue del vecino municipio de Áporo, afirmó que dejó su casa el día 4, aproximadamente a las 10 de la mañana. Vivíamos en la parte alta del cerro El Melón, pero ya había ocurrido un desgajamiento y decidimos salir. Éramos varias mujeres, dos o tres hombres y más de 50 niños. Los soldados nos ayudaron a cruzar el río. Nos amarraron de la cintura y luego subimos a un camión militar y nos trajeron al albergue. Aquí encontré a mi marido.

Juana Colín indicó que ella llegó al refugio junto con las 90 personas que los soldados transportaron. El agua se llevó mi casa. Salimos mi esposo, mi nieta y yo. Dos días después supimos de nuestra hija, que vive en San Pedro. El día 3 encontraron sepultados a tres niños. Por cierto, la abuelita de estos niños, Aurora Romero, y su vecina, Juana Salazar, están desaparecidas. Al parecer se las llevó el río.

Hasta ahora se han reportado 50 desaparecidos, pero las autoridades no han concluido el censo porque muchos de los damnificados se movieron por su cuenta y otros cambiaron de albergue.

Angangueo parece un pueblo fantasma. Decenas de soldados y civiles limpiaron las calles céntricas y las márgenes del río. Miles de toneladas de lodo, chatarra y escombros salen en camiones de volteo. Otros uniformados llenan de cal los lugares donde aún hay humedad.

En el centro de Angangueo corrió el rumor de que dos personas fueron rescatadas vivas de los deslaves. Pero el coronel Luis Maciel Ramírez lo negó y sostuvo que la noche del miércoles se hallaron tres cadáveres bajo el alud que cayó en la colonia El Sauz. Falta un joven, pero es posible que se lo haya llevado la corriente. Nosotros concluimos el rescate; ahora sólo estamos realizando labores de limpieza, dijo.

Once personas fueron halladas bajo el deslave del cerro de Guadalupe. Los militares retiran escombros por toda la margen del río, y al lado del cerro San Pedro, donde el río El Puerco también destruyó decenas de casas. Según cifras oficiales, hubo 33 muertos.

Más de 3 mil personas permanecen en los albergues de Angangueo, Áporo, Zitácuaro y Tuxpan. Muchas otras se fueron con familiares y amigos. Se sabe de decenas de familias que abandonaron el pueblo para siempre, al perder todo su patrimonio.

En tanto, cuatro trabajadores que rehabilitaban un drenaje al mediodía de este jueves en el poblado Rancho Alegre, a cinco kilómetros de la cabecera municipal de Tlalpujahua, quedaron sepultados por un deslave. Dos murieron y dos fueron hospitalizados.