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Manifestantes le exigen renunciar y reconocer la derrota militar

Reprimen policías protesta por la visita de Calderón a Juárez

Invitados a reunión con el Presidente, retenidos más de hora y media

Rubén Villalpando
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 12 de febrero de 2010, p. 6

Ciudad Juárez, Chih., 11 de febrero. Siete mil soldados y 2 mil elementos de la Policía Federal se movilizaron para recibir hoy al presidente Felipe Calderón, quien no visitó la colonia Villas de Salvárcar, donde el 31 de enero fueron asesinados 15 estudiantes.

Numerosos manifestantes rechazaron la visita. En desplegados de prensa, empresarios, políticos y organizaciones no gubernamentales demandaron al titular del Ejecutivo reconocer la derrota del operativo militar.

Por si deseaba visitar el lugar de la masacre, los familiares de las víctimas colocaron en las calles pancartas que decían: Te disculpas y renuncias.

Protestas, pancartas, abucheos, gritos de ¡A-se-si-no, a-se-si-no, el sobrevuelo constante de helicóptero con francotiradores y el despliegue de policías y militares en tierra fueron el telón de fondo de la anunciada visita.

La inconformidad apareció en las principales planas de la prensa local, pero también frente al centro de convenciones Cibeles –donde se realizó la ceremonia oficial por la visita–, de donde fueron desalojados más de 100 activistas del Frente Nacional Contra la Represión (FNCR).

En medio del jaloneo entre activistas y policías, cuando ya se desarrollaba el acto oficial, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se hizo presente en la banqueta para tratar de dialogar con los manifestantes.

Coscorrón al funcionario

Como le gritaban ¡A-se-si-no!, a-se-si-no, él respondía, también casi a gritos, que tenía las manos limpias. En la confusión, fue golpeado en la parte posterior de la cabeza, a lo que, molesto, el funcionario cuestionó: ¿Qué tipo de diálogo es éste?, y retornó al salón del acto.

Estudiantes, vecinos de Villas de Salvárcar y amigos de los estudiantes masacrados se habían reunido en las avenidas Tomás Fernández e Industrias, a 300 metros del salón de convenciones donde se daría una de las reuniones, y decidieron bloquear el crucero. Unos 150 elementos de los grupos antimotines municipales –que controlan militares desde hace dos años– y de la Policía Federal los desalojaron con escudos y toletes, y a jalones cuando los manifestantes se recostaron en el piso.

Los inconformes fueron empujados hasta el estacionamiento de un negocio de comida rápida, donde varios permanecieron retenidos hasta que el Presidente se retiró. Algunos pudieron reagruparse y gritar consignas desde el otro lado de una barrera de policías y vallas metálicas.

Al darse cuenta de que los miembros del FNCR estaban detenidos y cercados, el diputado local perredista Víctor Quintana Silveyra y las activistas Cipriana Jurado y Marilú Andrade salieron del salón del encuentro para mediar, y también fueron retenidos, pese a que tenían invitación y gafete para participar en el encuentro con Calderón.

Estuvieron incomunicados por más de hora y media, hasta que Laura Carrera, comisionada Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres y promotora del acto con el Presidente, intervino para que les permitieran salir.

Luis Felipe Bravo Mena, secretario particular de Calderón, anunció el miércoles por la noche que éste visitaría Villas de Salvárcar, para reunirse con los deudos, pero a las ocho de la mañana de este jueves, familiares, jóvenes vecinos, estudiantes y miembros de organizaciones no gubernamentales iniciaron una protesta en ese lugar.

Algunos dolientes rechazaron reunirse con el Presidente, entre ellos Luz María Dávila –madre de los hermanos Marcos y José Luis Piña Dávila, víctimas de la masacre–, quien dijo, junto a hermanas y familiares de otras víctimas que Calderón debía ofrecer disculpas de manera pública, como se hizo la calumnia, no en privado.

Por la mañana, cientos de alumnos del Tecnológico de Ciudad Juárez realizaron una movilización por la paz y esperanza, en las instalaciones del mismo.

Lanzaron globos color blanco representando la exigencia de justicia. Aplaudieron durante dos minutos en memoria de los estudiantes que han perdido la vida en esta ola de violencia. En la calle, frente a la institución, hicieron una valla y cerraron el paso a un convoy del Ejército. Una de las estudiantes encaró a un militar y le gritó: Son unos corruptos, inútiles y buenos para nada. Váyanse de la ciudad.

En la prensa local, el juarense Manuel Espino Barrientos, ex presidente nacional panista, publicó un desplegado donde le dice al mandatario que celebra que haya escuchado las voces que le pedían venir a Juárez y reconozca que no basta con la acción militar.

También los periodistas se hicieron presentes: “La mañana del 13 de noviembre de 2008, nuestro compañero y amigo José Armando Rodríguez El Choco fue asesinado... hoy, señor Presidente, le exigimos que cumpla con su palabra (empeñada desde el 26 de enero de 2009 en Los Pinos) de llevar la investigación del homicidio hasta sus últimas consecuencias”.