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Ver día anteriorLunes 15 de febrero de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Centenaria

El Imparcial*

Un antiguo proyecto que se renueva para un monumento a Hidalgo

E

l honorable Ayuntamiento de esta capital lanzará á todos los Ayuntamientos de la República una iniciativa, proponiéndoles abran una suscripción nacional para levantar un monumento al libertador don Miguel Hidalgo y Costilla.

No deberán contribuir para la erección de este monumento sino los mexicanos, para que sea levantado por el pueblo mexicano.

El mismo Ayuntamiento propondrá al Gobierno, y es de suponerse que acepte, que este monumento, digno homenaje del pueblo mexicano á su libertador, sea levantado en el Centro de la Plaza de Armas, es decir, en el sitio que actualmente ocupa el kiosko que fué construido sobre el antiguo Zócalo.

La vieja idea de levantar un monumento en el centro de nuestra Plaza, vuelve á renacer después de muchos años, y es seguro que se realice.

Se espera que para el próximo Centenario de la Independencia sea colocada la primera piedra, que se hará con el dinero que reúna, modesto si la gratitud nacional no se muestra, lo que no sucederá, porque es generosa y grandiosa, si los mexicanos, cada uno en la medida de sus fuerzas, contribuyen con un óbolo para ese homenaje al gran libertador.

Este nombre lo debe nuestra plaza principal al zócalo de piedra sobre el que se encuentra el kiosko en el que los jueves y domingos las bandas militares hacen latir los corazones de las buenas gentes del pueblo.

En la época del general don Antonio López de Santa Anna, en el año de 1844, se proyectó levantar en el centro de la Plaza un monumento á los héroes de la Independencia.

Hizo el proyecto de este monumento, el arquitecto Lorenzo Hidalgo, y al colocarse la primera piedra de esta obra, se hizo una gran fiesta, á la que asistieron las principales autoridades y personalidades de la ciudad. Se colocó dentro de esta primera piedra, una caja con los periódicos y las monedas de la época.

Se emprendieron los trabajos del monumento con toda actividad; pero debido á no se ha llegado á saber qué causas, sólo se terminó el zócalo de la columna, sobre el que, decíamos, se construyó el kiosko que existe actualmente.

Desde entonces se dió en llamar á la Plaza de Armas, Zócalo, nombre que de manera muy curiosa y sin razón ninguna ha sido adoptado en el interior, en donde invariablemente se les llama Zócalo á las plazas principales.

*Se publicó de 1882 a 1883 y de 1897 a 1914